Cambio climático: el país entra en la era de las Nama

La estrategia colombiana de desarrollo bajo en carbono avanza en la ejecución de un plan para los sectores industrial, energético, minero, tratamiento de residuos, agrícola y transportador. Las Acciones de Mitigación Apropiadas son una alternativa colectiva viable para el territorio nacional.

Las Nama son una opción para las economías de los países en vías de desarrollo, siempre y cuando se comprendan sus beneficios.

Archivo EL TIEMPO

Las Nama son una opción para las economías de los países en vías de desarrollo, siempre y cuando se comprendan sus beneficios.

Finanzas
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agosto 28 de 2014 - 03:20 p.m.
2014-08-28

En una Colombia donde la crisis medioambiental amenaza la subsistencia de los más débiles, donde la tragedia despierta nuestra conciencia lentamente y donde el precio de la sostenibilidad es demasiado alto para pagarlo individualmente, me pregunto: ¿Existe alguna alternativa económicamente viable que nos permita superar los efectos del cambio climático asociándonos en colectividad?

El tema de la sostenibilidad va en contravía de una sociedad que, por generaciones, ha arraigado prácticas de consumo y crecimiento desmedido sin considerar sus consecuencias. A nivel individual, quien voluntariamente decide volverse sostenible, además de cambiar sus hábitos consumistas, debe asumir los costos asociados a altas inversiones en tecnología limpia.

Al carecer de capacidad financiera, las empresas pierden la voluntad de inversión, a pesar de que al final terminan siendo objeto de regulaciones, gravámenes, multas y estrategias de control represivas, que encarecen aún más la sostenibilidad y limitan su crecimiento.

No obstante, el desarrollo sostenible sugiere otro tipo de enfoque. Existen opciones como la ecología industrial, los mercados verdes, el reciclaje con mercados y las denominadas Nama (por sus siglas en inglés, Acciones de Mitigación Apropiadas), entre otras, a nivel individual y colectivo con el fin de ofrecer sostenibilidad económica también.

Las Nama consisten en programas voluntarios que buscan implementar proyectos de reducción de emisiones de carbono (CO2), a nivel sectorial en los países en vías de desarrollo, por medio de mecanismos limpios. Creados en 2007 por La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, constituyen una iniciativa enfocada a la mitigación del cambio climático de manera sostenible económicamente.

La ventaja de las Nama radica en aprovechar el principio colaborativo de agregar sectores completos de la economía, públicos y privados, para aprovechar las economías de escala y compartir los riesgos de inversión a la hora de innovar tecnológicamente.

Son megaproyectos que fomentan sectores eficientes, limpios, rentables y sostenibles. Adicionalmente, las Nama que certifiquen y cuantifiquen la reducción de sus emisiones podrán acreditar el servicio de reducción de emisiones certificadas por Naciones Unidas, las cuales pueden transarse en el mercado de carbono para apalancar las inversiones, los costos de transacción y demás.

La buena noticia es que en Colombia ya se avanza en el tema. La Estrategia Colombiana de Desarrollo Bajo en Carbono proyecta las Nama para los sectores industrial, energía, minería, residuos, agricultura y transporte.

Según Unep DTU, Colombia cuenta con al menos cuatro Nama en fase de estudio y planeación: transporte, industria, energía y manejo de residuos sólidos, entre otros. Por ejemplo, la Nama de transporte abarca tres subsectores: carga, en formulación y financiado por el gobierno alemán; tránsito, en formulación y financiado por el presupuesto nacional, y vehículos eléctricos en Bogotá. Este último es iniciativa de empresas como Codensa, Emgesa y EPM, a pesar estar aún en estudio de prefactibilidad, financiada por el Banco Mundial. Se estima que el valor requerido para financiar este programa de vehículos eléctricos es de 808 millones de euros.

La financiación representa una de las barreras motivo de mayor discusión en el ámbito internacional. Sin embargo, existen estudios realizados a partir de la experiencia de países que han avanzado en el tema que permiten dilucidar panoramas alternativos de financiación, factibles y tangibles.

Por ejemplo, México está desarrollando una Nama para la eficiencia energética residencial, el cual se apalanca financieramente haciendo uso de políticas complementarias como el impuesto de carbono con un mercado de certificados de emisiones reducidas, establecido este año (http://goo.gl/XDZvPX). Más mecanismos de financiación en (http://goo.gl/medIZk, http://goo.gl/TVnVLu).

El Dr. Essam Hassan Mohamed Ahmed, miembro de la Agencia Egipcia de Asuntos Ambientales, afirmaba que “las Nama son una buena opción para las economías de los países en vías de desarrollo, siempre y cuando se comprendan los grandes beneficios que esto trae consigo, lo cual conlleva una planeación estratégica y a un diseño de políticas y programas estratégicos que lo soporten. Sin una preparación adecuada para las Nama, nunca habrá dinero disponible para su financiación. El dinero no es un problema, sólo es cuestión de tiempo y de planear...¿Qué haría usted si le ofrecieran 10 millones de dólares ahora mismo? Con seguridad no tiene un plan para invertir estos recursos. La realidad es que sin planeación no hay dinero”.

Soy una fiel convencida de los mecanismos de mercado y de las soluciones costo-eficientes, como engranaje fundamental en la lucha contra el cambio climático. Encuentro que en las Nama una alternativa colectiva viable y prometedora para la evolución estructural que necesita tanto Colombia como el mundo.

Sin embargo, como tomadores de decisiones, ¿de qué nos sirve conocer alternativas si no entramos en acción?

A pesar del camino de planeación y preparación que ha tomado Colombia, a nivel muy personal nos falta iniciativa para dejar la indolencia frente a las tragedias ambientales. Nos hace falta escudriñar con insistencia hasta encontrar soluciones y aún más nos falta materializar las intenciones y dejarnos de arreglar el mundo desde la comodidad del “no es conmigo...”.

Salomé Soto,
Negociadora UNFCCC - CAEMA
Twitter: @LaSotouche