Cambio climático pasó de proyección a realidad mundial en los últimos tres lustros

El calentamiento ya no es un asunto de deshielos en la Antártida, ni solo la extinción del oso polar o de nevadas inusuales en Argentina, Europa o México. Ya se siente en el país.

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septiembre 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-10

Y aunque no existe una evidencia científica certera sobre las consecuencias que ha tenido en los 32 departamentos, la variabilidad climática que se ha vivido entre el 2007 y el 2008 es una muestra de que tiene a Colombia entre sus víctimas.

Hay cuatro hechos inocultables de que el calentamiento global nos está tocando: el aumento de las mareas, la muerte de enormes porciones de arrecifes, la pérdida de zonas de páramo y el deshielo de los nevados (ver nota anexa y recuadros).

De acuerdo con el Ideam, el desorden climático hará que además, en los próximos años, llueva más en la Costa Pacífica y menos en la Costa Atlántica.

Ya existe una tendencia al incremento de las precipitaciones en lugares como Santa Marta, Medellín, Quibdó, Puerto Carreño (Vichada) y Neiva, mientras que en el suroccidente han disminuido, por ejemplo, en zonas de la cordillera Oriental (Bucaramanga y Cúcuta) y en la isla de San Andrés, donde en la pasada Semana Santa, usualmente húmeda, el sol fue el protagonista.

Y existe una propensión al aumento de las temperaturas máximas y de las mínimas, lo que quiere decir que tanto las noches como los días serán cada vez más calientes.

Eventos como vendavales, granizadas, tempestades y otros sucesos climáticos extraños ya no serán tan inusuales. Un ejemplo fue agosto pasado, ya que según mediciones reveladas recientemente, ha sido el mes más lluvioso de toda la historia del país y ni siquiera tuvo viento suficiente para elevar cometas como ha sido la costumbre.

A esto se suma que en los próximos cien años se podrán anegar más de 5 mil kilómetros cuadrados de litorales colombianos. Las playas y los manglares serán los potenciales víctimas, así como un millón de personas y las actividades económicas y la infraestructura vital de las costas.

"El cambio climático es global, pero los efectos serán locales", dice el ministro de Medio Ambiente, Juan Lozano, tras señalar que uno de cada 19 habitantes de los países en desarrollo (incluido Colombia) vivirán bajo sus afectos.

Esto ha sido reafirmado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La entidad indica que el cambio climático ha sido causado en su mayor parte por los países industrializados, pero quienes sufrirán en mayor medida sus impactos serán las naciones pobres, porque les costará más trabajo adaptarse.

Así, los niños de América Latina y África tendrán que caminar cada vez más para conseguir agua, pero los de Holanda tendrán a su alcance nuevas tecnologías para conseguirla y podrán vivir en casas flotantes.

Las zonas propensas a sequías serán cada vez mayores, que de paso aumentarán la pobreza rural y la desnutrición, que llegará a 600 millones de personas en los cinco continentes de aquí al 2080.
Otra preocupación es que el aumento de la temperatura y cambio en el régimen de precipitaciones, lo que hará que el agua se ponga escasa.

En Colombia, eso se podría traducirse en el incremento de enfermedades transmitidas por vectores como la malaria y el dengue.

El impacto económico

Un reciente estudio de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) catalogó la situación de los glaciares andinos como gravísima.

Fredy Elhers, secretario general de la CAN, explicó que el problema del suminis- tro de agua se agudizará en todo el continen- te. "La situación es tan dramática que es como si se le acabara el agua a Nueva York, Londres o París", dijo Ehlers.

Para mitigar estos efectos, la CAN lanzó el Proyecto Regional Andino de Adaptación al Cambio Climático, para hacer un monitoreo permanente. El costo del cambio climático en la región podrían llegar a los 30 mil millones de dólares anuales, a partir del 2025.

10% menos de arrecifes

El aumento de la temperatura de las aguas del mar, por el cambio climático, ha acabado con el 10 por ciento de los arrecifes del Caribe colombiano.

Como el clima es cada vez más alto, el agua del mar también se calienta y por eso los corales sufren una reacción química que los lleva a expulsar las algas con las que conviven y que les aportan sus colores.

Estos seres vivos, que son el hogar de miles de peces, son los más sensibles a los cambios del ambiente. Según estudios de la Universidad de los Andes, en zonas denominadas mixtas, y en las que debería existir un 60 por ciento de especies vivas, hoy sobrevive el 35 por ciento de ellas.

Páramos, en riesgo

Para entidades Iinternacionales como el Banco Mundial, está claro que el abastecimiento de agua potable en Colombia en un futuro, y ante los riesgos del calentamiento global, dependerá en un ciento por ciento de los páramos.

Sin embargo, el 60 por ciento de ellos está a punto de desaparecer. Esto se debe en parte al aumento de la temperatura. Ante el calentamiento global, sus áreas deben crecer en terrenos más elevados, por encima de los 3.500 metros de altura.

Pero esto es poco probable que ocurra porque esos terrenos están copándose para desarrollar cultivos agrícolas, para el pastoreo del ganado o para la explotación minera. La situación es tan evidente que cada vez hay más conflictos entre comunidades, por el uso del agua.

Sube la marea

Las mareas, sobre todo en el mar Caribe, están aumentando y podrían crecer unos 40 centímetros.

Esto ocurre por tres razones: La primera es porque al océano caen las aguas producto del deshielo de los glaciares y los nevados.

El segundo factor es la expansión termal del agua de los océanos. A medida que la temperatura de las aguas oceánicas aumenta y los mares se hacen menos densos, estos se expanden y ocupan una mayor superficie del planeta.

Según el Ideam, el 15 por ciento del territorio de la isla de San Andrés podría quedar inundado antes de 20 años.

El crecimiento de las mareas también se ha notado en Santa Marta, donde el mar ha crecido 20 centímetros.

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