Cambio de reglas

Quienes visitan por estos días la página de Internet de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), se encuentran con un texto que a primera vista le compete solo a los expertos. Se trata de un borrador de minuta del contrato de exploración y producción que operaría en pocas semanas, para las compañías que firmen acuerdos de búsqueda de petróleo y gas en el país.

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julio 16 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-16

Aunque está clara la advertencia de que el objetivo de la publicación es recabar comentarios hasta el 31 de julio y, dependiendo de ellos, hacer las variaciones del caso, también es indudable que existe la intención de cambiar las condiciones en un área de gran crecimiento reciente. Y es que no se necesita ser especialista para darse cuenta que la actividad es febril en este campo. A lo largo del lustro pasado, la inversión extranjera directa en petróleo pasó de 600 millones de dólares a 3.500 millones en el 2007. Según cifras de la Balanza Cambiaria que elabora el Banco de la República, los ingresos para el sector de hidrocarburos y minería llegaron hasta 2.972 millones de dólares en el primer semestre, 28,7 por ciento más que en el mismo período del año pasado. Por esto, de perforar 12 pozos exploratorios al comienzo de la década, la meta para el 2008 es llegar a los 100. Todo esto ocurre en un escenario internacional de precios altos del crudo, lo cual ha alimentado el interés en territorios relativamente inexplorados, como el colombiano, en donde las reglas del juego son consideradas como atractivas. Sin embargo, a pesar de que hay una buena tasa de hallazgos, lo cierto es que los descubrimientos que se han dado son en yacimientos muy pequeños que, en la mayoría de los casos, corresponden a menos de dos millones de barriles. De hecho, buena parte del aumento en la producción, que en mayo se acercó a los 578.000 barriles diarios, ha tenido que ver con técnicas de recuperación en áreas conocidas, como la antiquísima zona de La Cira e Infantas cerca de Barrancabermeja, o el propio Caño Limón, en Arauca. Debido a las mejores tecnologías, la fecha de la pérdida de autoabastecimiento para el país ha sido ampliada hasta el 2015, pero es indudable que son necesarios más descubrimientos. A todas estas, el Gobierno ratificó en el Congreso Mundial del Petróleo de la semana pasada en España, su decisión de aumentar la tarifa del gravamen existente en la contratación que rige desde el año 2004, para los nuevos acuerdos que se firmen. El principio es inobjetable: frente a ganancias extraordinarias no esperadas y ante el escenario de altos precios, es válido que la nación, como dueña del recurso, aspire a obtener una mayor participación en la renta petrolera. Así lo han hecho diversos países en el mundo entero. De tal manera, la propuesta consiste en una contribución adicional que parte de un 30 por ciento más para el Estado, cuando las cotizaciones estén en 30 dólares por barril, y que aumenta de manera gradual hasta el 50 por ciento cuando dicho valor sea igual o superior a los 150 dólares. Según la ANH, la participación gubernamental en los rendimientos, en el caso de los yacimientos más grandes y los precios más altos, pasaría del 63 al 73 por ciento del total. Al mismo tiempo, la Agencia sostiene que los representantes de las compañías petroleras reconocen que el país seguiría siendo competitivo y que el interés de los inversionistas sería el mismo. No obstante, el demonio está en los detalles. Más allá del objetivo de obtener una mayor tajada de la torta, hay que tener todo el cuidado del caso de no dañar la competitividad del país para atraer capital petrolero, que bastante trabajo ha costado llamar. Colombia no puede equivocarse en tan importante materia y es de esperar que antes de tomar la medida, haya un juicioso estudio de sus implicaciones. En efecto, los conocedores recuerdan lo sucedido hace dos décadas, cuando las condiciones impuestas fueron tan onerosas que la actividad exploratoria se detuvo. Dicho de otra manera, es legítimo tratar de ganar más, pero sin espantar a la gallina de los huevos de oro. ''Más allá del objetivo legítimo de obtener una mayor tajada de la torta petrolera, hay que tener todo el cuidado del caso para no dañar la competitividad del país en el tema.WILABR

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