Cambio de rumbo: apertura al Pacífico

Cambio de rumbo: apertura al Pacífico

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mayo 20 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-20

En medio del fenómeno recesivo por el que atraviesan las economías de prácticamente todo el mundo, China vuelve a ser noticia por el crecimiento esperado del Producto Interno Bruto de aproximadamente 6,5 por ciento para el año 2009.

Las claves para ello son la fortaleza de su mercado interno y el plan de estímulos del Gobierno. Si eso ocurre en un año malo como éste, no es de extrañarse que China alcance nuevamente tasas de crecimiento de dos dígitos a partir del año 2010 cuando según el Banco Mundial, la economía de ese país estará en plena marcha.

La reactivación económica de China traerá otras consecuencias como por ejemplo, el aumento en la presión sobre los precios de los recursos energéticos no renovables.

En el caso del petróleo, es de esperarse niveles de precios alrededor de 80 dólares el barril, como se ha sostenido en esta columna en anteriores oportunidades, debido a que el equilibrio entre la oferta y la demanda requiere la producción de campos petroleros como los de Canadá, los cuales no podrían operar a precios inferiores a los mencionados.

Pero volviendo a los temas chinos, es importante señalar que la actividad económica y comercial de ese país se ha venido extendiendo a Centro y Sur América de una forma acelerada.

Se reporta que China se ha convertido en el primer socio comercial de Brasil con importaciones por aproximadamente 16.000 millones de dólares, aproximadamente un 9 por ciento del total de las exportaciones brasileñas representadas en soya, mineral de hierro y petróleo, mientras que Brasil importará de China productos industriales principalmente.

Se conoce también la reciente firma en el mes de abril del presente año del Tratado de Libre Comercio entre China y Perú, que cubrirá más del 90 por ciento de productos tales como industria ligera, electrodomésticos, maquinaria, automóviles, industria química, verduras, frutas, harina de pescado y otros, sin contar con los acuerdos respecto del favorecimiento a inversionistas de ambos países.

Con lo anterior, se espera quintuplicar el comercio entre Perú y China hasta llegar a 30.000 millones de dólares por año en el 2015. Este éxito comercial peruano se suma al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, suscrito recientemente.

Se viene negociando igualmente el TLC entre China y Costa Rica. También Chile se suma a esta ola de los TLC al suscribir acuerdos con Estados Unidos y China. En cambio la agenda Colombo-China se muestra pobre comparada con los logros de los países que se han comentado anteriormente.

En materia de convenios se cuenta con unos firmados en la década de los años ochenta sobre temas comerciales y de cooperación técnica, y otro en el año 2004 sobre aspectos agrícolas.

Recientemente, con motivo de la visita del Vicepresidente chino, Xi Jinping a Colombia, se firmaron acuerdos de colaboración en diferentes campos y se reforzaron los consabidos lazos de amistad entre los pueblos.

Un caso que ilustra nuestra apatía hacia el Oriente es la Expo Shanghai 2010 que abrirá sus puertas el primero de mayo hasta el 31 de octubre de ese año.

China y el mundo se preparan para este encuentro mundial al que asistirán más de 70 millones de personas. Hasta la fecha han confirmado su participación 189 países. Muchos de ellos ya han concluido concursos internacionales de arquitectura para estructurar sus respectivos pabellones y exhibir sus mejores galas ante el mundo. Hasta la fecha al parecer Andorra y Colombia no han confirmado su participación.

En conclusión, vale la pena mirar de verdad al Asia y, especialmente a China, con lo cual se logran varios objetivos: hacer realidad la tantas veces mentada apertura al Pacífico y diversificar nuestro 'portafolio' comercial con otro tipo de socios, además de los del 'Norte' como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. 

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