Cambio de velocidad

Varias noticias aparecidas desde el viernes pasado muestran un sorprendente deterioro en las cifras de la industria, el comercio y la construcción durante el trimestre terminado en marzo. Como consecuencia, no ha faltado quien diga que el buen ritmo de épocas recientes desapareció y que las ‘vacas flacas’ están a punto de regresar, al cabo de varios años de prosperidad. No obstante, una mirada más serena a los datos sugiere que todo forma parte de la desaceleración anunciada, a la cual se le agregaron las largas vacaciones de Semana Santa, que en el 2007 habían tenido lugar en abril, con lo que la comparación entre un año y otro se ve peor. Dicho lo anterior, los datos son un campanazo de alerta para las autoridades, a pocos días de la celebración de la junta directiva del Banco de la República, que deberá decidir si sigue elevando las tasas de interés con el fin de combatir la inflación.

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mayo 20 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-20

La razón es que hay más semáforos en rojo que en el pasado reciente. Por ejemplo, en el caso de la industria, el Dane afirmó que la producción real descendió 9,4 por ciento durante marzo, el peor resultado de los últimos años. Si bien en el trimestre el saldo fue positivo, con 1,4 por ciento de aumento, resulta significativo que 20 de las 48 actividades manufactureras analizadas tuvieron descensos. De tal manera, subsectores como productos de cuero, textiles, bebidas, tabaco, maquinaria y vehículos automotores experimentaron claros retrocesos. En unos casos, lo sucedido tuvo que ver con el aumento de las importaciones, mientras que en otros la causa fue el cierre de mercados, así como le ocurrió a los vehículos. Pero eso no fue todo. La Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo revela que tanto las expectativas del sector privado, como la confianza industrial, han disminuido de forma acelerada. De hecho, en el caso de esta última, es la primera vez en tres años que la gráfica entró en terreno negativo. Todo lo anterior sale de la combinación de alzas en los inventarios, reducción de los pedidos y expectativas de producción moderadas. De esta forma, cerca de una tercera parte de los sondeados respondió que su capacidad instalada es suficiente, lo cual implica que una proporción cada vez menor piensa adelantar ensanches o nuevos proyectos. Por otra parte, aunque el porcentaje de quienes dicen verse afectados por la competencia externa no varió significativamente, sí lo hizo el de quienes piensan que las posibilidades de ampliar sus exportaciones en los próximos dos años son malas. En lo que tiene que ver con el comercio, este se mantuvo en el terreno positivo, pero lejos de los crecimientos superiores al 10 por ciento registrados en el 2007. Según el Dane, el aumento en marzo fue de 0,01 por ciento, mientras que el del trimestre llegó a 2,8 por ciento. También en este caso Fedesarrollo indicó que hubo un retroceso, como lo muestra el peor resultado en casi un lustro del Índice de Confianza Comercial, elaborado por la entidad. Como si lo anterior fuera poco, la construcción, que había sido uno de los motores de la reactivación, tampoco las tiene todas consigo. Por una parte, el área licenciada para nuevas obras ascendió a 4,1 millones de metros cuadrados en el primer trimestre, con una caída del 9,7 por ciento. Por otra, las ventas de vivienda y las expectativas también han disminuido. No obstante, el aumento en los despachos de cemento, que llegó a 9,8 por ciento en volumen entre enero y abril, sugiere que en este caso la realidad es un poco mejor. Así las cosas, los datos mencionados confirman que la economía está andando a una velocidad diferente ahora. Aunque la confianza de los consumidores sigue alta y actividades como la minería ayudarán a enmendar la plana, en el sector real empiezan a ser notorios hechos divergentes, particularmente en los negocios afectados por la menor demanda, la revaluación y el encarecimiento del crédito. Por tal motivo, cualquier decisión que tome el Banco de la República el viernes debe mirar el riesgo de aumentarle la dosis de medicina anti inflacionaria al país, y así evitar cambiar una enfermedad por otra. '' El deterioro de las cifras de la industria, el comercio y la construcción, confirman que la economía se ha desacelerado y que hay que tener cuidado aplicando el freno”.WILABR

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