Campañas afinan sus estrategias a dos semanas de las elecciones

Las caras largas fueron la nota predominante de la reunión de los parlamentarios liberales que apoyan a Serpa. Se llevó a cabo en el Club de Ejecutivos, en el piso 34 de una torre en pleno centro de Bogotá, desde donde pudieron apreciar en todas sus dimensiones los estragos del invierno en las calles y en los cerros orientales de la ciudad.

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mayo 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-15

Fue la primera reunión en que estuvo de nuevo el ex presidente César Gaviria, luego de su viaje a Nueva York tras el asesinato de su hermana Liliana. Varios de los asistentes concluyeron, en privado, que la estrategia política del liberalismo se hizo agua. Coincidieron en que la propuesta de Serpa no pegó, pero por razones que van mucho más allá de las condiciones del propio candidato. Según varios de los asistentes, a dos semanas de las elecciones puede concluirse que campaña no ha habido. Con un candidato presidente que con solo moverse de un lado para otro arrastra a una nube de periodistas y camarógrafos, con una poderosa maquinaria estatal bajo su orientación y la mayor parte de los medios electrónicos y del gran empresariado empujándolo, la competencia parece “entre ridícula y trágica”, como dijo un representante a la Cámara. En opinión de un experto encuestador, la aparente caída del Presidente en las encuestas hay que mirarla con más detenimiento. A su juicio, Uribe "quedó en su plata" pues promediar el 55 por ciento a dos semanas de las elecciones es ligeramente mejor de lo que tenía hace cuatro años, cuando ganó en primera vuelta con el 53 por ciento de los votos. Así que, agregó, a menos de quince días de las elecciones, sólo un hecho extraordinario podría hacer cambiar las tendencias de opinión. Hizo precisión, además, en que la crítica sobre la calidad de las encuestas para Congreso no es aplicable para las presidenciales. Mientras en aquellas hay más de 1.000 candidatos, en las presidenciales son sólo tres o cuatro de peso, la gente tiene mucho más clara su decisión y el margen de error se reduce considerablemente. Los liberales acordaron algunas estrategias de cierre de campaña como visitar más regiones, llevar el mensaje de campaña a más gente, así sea en reuniones de aeropuerto, y multiplicar las propuestas del candidato de manera más persistente y organizada. Al otro día volvieron a reunirse con el ex presidente Gaviria en su oficina, para afinar nuevas estrategias. Pero lo único que realmente ha pegado entre los 'serpistas' es el pesimismo. El único imperturbable es el propio candidato. En las dos reuniones celebraron su apunte en el sentido de que los grandes medios de comunicación decían que él estaba mal acompañado cuando lo apoyaba la mayor parte de los congresistas de su partido, pero ahora que están con Uribe no dicen que el Presidente está mal acompañado, sino que Serpa está solo. La campaña, coincidieron en advertir, también ha sido ahogada por el invierno, que se lleva la mayor parte de los titulares todos los días. Y la poca controversia se ha originado en hechos originados en la intemperancia del Presidente, como los episodios en las universidades. Los congresistas 'uribistas' tampoco han trabajado con esmero por su jefe. Un senador de esta tendencia advirtió en una improvisada reunión en la sede social del Senado que prácticamente todos los jefes políticos están colgados de la popularidad del Jefe de Estado. Y en el ámbito popular hay un marcado contraste entre el entusiasmo que generaba Uribe hace cuatro años, hasta el punto de que por cada cuatro ventanas con afiches, tres eran suyos, mientras hoy día no hay casi despliegue publicitario en casas y apartamentos. A duras penas, en los barrios aledaños a las universidades en Bogotá, se ven afiches del candidato del Polo, Carlos Gaviria. Los 'uribistas' emprendieron una intensa estrategia para que sus seguidores bajen los afiches de la página Web. Entre tanto, hay sectores del Polo Democrático que consideran que su candidato Carlos Gaviria ha sido bueno, pero no tanto. Su tesis se basa en que no ha logrado desplazar suficientemente a Serpa. La división de este partido es un hecho. El alcalde Lucho Garzón, según la interpretación hecha en el Congreso, protocolizó su retiro luego del lánguido apoyo que le brindaron en el Polo a propósito del paro de transportadores. Otros en el Polo creen que Lucho se la juega más por el "establecimiento", que ya empieza a considerarlo el "socialista bueno". De esta manera recuerdan el ascenso de Misael Pastrana en la política, en los años sesentas. Lo liberales le decían "el godo bueno". Los liberales tienen además la seria preocupación de cuál actitud van a adoptar "tras la derrota", como dijo uno de ellos al salir del Capitolio. Y lo sintetizó con la mayor ironía: hay que saber cómo negociar con Uribe la entrega de las llaves de la casona de la 36 con Caracas. A menos, puntualizó otro de los asistentes, que haya segunda vuelta, y entonces ni el invierno podrá opacar la angustiosa competencia entre los dos finalistas. Y se verá también, agregó, la angustia del propio presidente candidato, que si se ha descompuesto con 55 puntos en las encuestas, qué le pasará si llegare a necesitar 300.000 votos para ganar en segunda vuelta."A menos de quince días de las elecciones, sólo un hecho extraordinario podría hacer cambiar las tendencias de opinión”, dicen algunos analistas de la contienda electoral. Se prendió la elección por el Contralor En el Congreso se está aplicando a fondo el famoso refrán de que ‘ensillan antes de traer las bestias’. Casi todos los congresistas dan por segura la elección en primera vuelta del Presidente y desde ahora están armando coaliciones y repartos burocráticos a propósito de los altos funcionarios próximos a ser elegidos. El cargo que más llama la atención es por supuesto el de Contralor General de la República. Julio César Turbay Quintero, candidatizado por el Consejo de Estado, inició ya una fuerte campaña entre 'uribistas' y liberales. Hace pocos días varios comensales de una conocida cafetería del Centro Internacional lo vieron muy optimista. Puede congregar a los 'uribistas', como quiera que junto con su padre, el ex presidente Julio César Turbay Ayala, se anticiparon a promover la reelección del Presidente, y a los liberales oficialistas que siguen viendo en él a uno de los suyos. Y en orden de importancia viene la elección de magistrado de la Corte Constitucional, la de Procurador General y la de Registrador. Todo indica que el 'uribismo' se quedará con todo. Y eso, dijo un parlamentario liberal, que al Presidente le falta armar mayoría en la Junta del Banco de la República y en la Comisión de Televisión.

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