Hacer campañas de condones es un reto para compañías fabricantes

A pesar del crecimiento de las cifras de contagio de enfermedades de transmisión sexual, la publicidad para venderlos o promover su uso son vetadas por razones morales y religiosas

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noviembre 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-28

PRIMERA ESCENA: mujeres en un bar rodeadas por marranos. De repente un marrano va al baño, compra un condón en una máquina dispensadora y vuelve convertido en un hombre de 20 años alto y atractivo. "Evoluciona, usa un condón todas las veces". El comercial de Trojan, estrenado hace un par de meses en Estados Unidos, fue censurado por las cadenas Fox y CBS, provocó una gran controversia y, al final de todo el escándalo, logró su objetivo que era que se hablara del tema. Los marranos son una estrategia más de las muchas que se utilizan para promover el uso del condón. Unos pollos gigantes se hicieron célebres en Colombia por decir "Sin condón ni pío". En China sofisticaron la causa un poco más y decidieron, para luchar contra el sida, convertir el condón en un artículo de alta costura con un desfile de moda sólo con prendas hechas de látex.

Las estrategias que están usando los directores de mercadeo de las compañías de condones, hacen todo por que sus productos sean recordados y sobre todo, utilizados por todo el mundo. No siempre con éxito. Según el New York Times, aunque los condones llevan décadas a la vista de los compradores, en supermercados y droguerías, el tiempo promedio para la compra de un preservativo es siete segundos, mientras que para una prueba de embarazo, por ejemplo, es 2.5 minutos. La gente aún siente vergüenza. Todo por su doble moral. "Siempre nos ha parecido chistoso que se pueda usar el sexo para vender joyas y carros, pero no se puede usar para vender condones", dice Carol Carrozza, vicepresidente de mercadeo de Ansell Healthcare, compañía que fabrica los condones LifeStyles. Y aún más contradicciones: publicidad de Viagra y de anticonceptivos orales aparecen regularmente en televisión. Aún así el condón sigue siendo un producto controversial que incomoda a la gente. ¿Cómo no? Es un proceso corto. Sólo desde 1991 una cadena como Fox en Estados Unidos, transmite comerciales de condones. El tema, a pesar de los esfuerzos, sigue siendo tabú y contra éste están enfiladas las baterías de los creativos.

Segunda escena: un par de chicos argentinos, bien adolescentes, están tan calientes que no pueden dominar sus besos. Recorren el hogar de la muchacha, van pasando frente a la cámara todos los detalles de la casa. Él se le abalanza, ella le dice "pará", él le dice que están solos y que tienen todo lo necesario y le muestra un condón. Ella sonríe. De repente entran los padres de la nena. "¿Qué tenés ahí?", pregunta el padre inquisitivo. El chico mira su paquetito rosa y rápidamente le dice "¡un chicle!", y se lo mete a la boca haciendo una bombita. El padre hace un gesto de consentimiento. Créditos: condones con sabor a frutilla. Ñam.

Luchando contra la corriente

En Vietnam, su gobierno ha prohibido la transmisión por televisión de comerciales que tengan que ver con condones, tampones y hasta papel higiénico a la hora de la comida, por considerar que ofende la sensibilidad de sus gentes. A pesar de ello, el peligro por una epidemia de sida y enfermedades de transmisión sexual allí es real y aunque es uno de los países en vía de desarrollo que no tiene aún uno de los índices per capita más alto en este tipo de enfermedades, no es tan claro que este tipo de campañas sea la correcta para prevenir el contagio.

Del mismo modo, ir contra la idea promulgada por el Vaticano de que el uso del condón simplemente no sirve contra el sida -valga recordar la frase del Cardenal Alfonso López Trujillo que dijo que confiar en los condones era como apostarle a la propia muerte-, es una de las grandes batallas que tiene la industria y la medicina. Por fortuna, en estos últimos años, hay grupos reformistas dentro del catolicismo estricto que creen en Dios, pero también en el uso del condón. Y quizás el mercadeo está cuajando. La Santa Sede, cuya política de prevención era más que clara hasta hace dos años

-"La Iglesia no cambia y no cambiará sus principios. La doctrina del Santo Padre apunta a combatir el sida para defender la vida según dos principios: mantenerse casto y no fornicar, y la relación sexual dentro del matrimonio para la procreación"- considera permitir el uso del condón para enfermos de sida. Cada paso cuenta.

Además hay buenos ejemplos que han calado en la memoria colectiva y que demuestran que el sexo no necesariamente está relacionado con las noches de perdición. Desde 1992, los atletas que participan en los Juegos Olímpicos reciben, de manos del Comité Olímpico Internacional, un "kit de mayor seguridad sexual". En Sydney (2000) se repartieron más de 70 mil y en Salt Lake City, en los Juegos de invierno, a pesar de la fuerte presión mormona que insinuaba que la medida invitaba a la promiscuidad, la cifra llegó a 100 mil.

Todos echan mano de estrategias para intentar disminuir las enfermedades de transmisión sexual. Una de las instituciones que más se ve afectada por este mal es, cómo negarlo, las fuerzas militares. Por ejemplo, ante la inmensa cantidad de soldados que llegaron a combate contagiados a las trincheras de la Primera Guerra Mundial, durante la Segunda un eslogan se puso de moda: "No lo olvides: póntelo antes de meterlo". Sí, tal vez esa frase sigue siendo la mejor escena para terminar este cuento.  

PREHISTORIA DEL CONDÓN

- Hay evidencia del condón desde hace más de 3.000 años en dibujos egipcios. Se usaba para rituales. 

- En el siglo XVI Gabriele Falloppio, ante la epidemia de sífilis, propuso uno con fines de prevención. Su técnica: remojar en químicos el condón, hecho en tela, y dejarlo secar antes de usar.

- El condón más antiguo encontrado es del año 1640 y fue descubierto en el Castillo Dudley, en Inglaterra. Estaba hecho de intestino animal.

- En 1706 aparece la palabra, cuyo origen es desconocido, por primera vez en un poema.

- El amante más famoso de la historia, Casanova, también los utilizaba (siglo XVIII). Entonces eran hechos en lino y él los llamaba "abrigo inglés para cabalgar".

- Luego Japón introdujo unos hechos en cuero y caparazones de tortuga. Y entonces la revolución. Charles Goodyear, el mismo de las llantas, patenta el proceso de vulcanización del caucho en 1844. Diez años más tarde: el primer condón de caucho.

- Hasta bien entrado el siglo XX los condones eran vendidos con prescripción médica y su posesión era ilegal.

- En los 60, con la aparición de la píldora, el uso de condón tuvo un bajonazo tremendo.

- Ahora, con toda la tecnología a su servicio, el condón es más delgado y viene en distintas formas, tamaños y sabores.

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