Candidatos a Federacafé: más coincidencias que diferencias

Ninguno de los aspirantes acepta el desmonte de la garantía de compra de la cosecha cafetera.

Los tres candidatos a la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros rechazan los paros, como mecanismo de presión para busc

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Los tres candidatos a la gerencia de la Federación Nacional de Cafeteros rechazan los paros, como mecanismo de presión para busc

Finanzas
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agosto 04 de 2015 - 03:07 a.m.
2015-08-04

Los tres aspirantes a ocupar la gerencia del gremio agrícola más importante del país, Adriana Mejía Cuartas, Luis Guillermo Vélez y Roberto Vélez, respondieron diez interrogantes sobre temas claves para los intereses de los productores del grano y para la institucionalidad. 

1. ¿Qué cambios concretos promoverá en la Federación Nacional de Cafeteros, como institución?

Roberto Vélez. Se hace necesario replantear la interacción entre los comités departamentales y la oficina central en Bogotá de manera que se pueda hacer más fluida la interacción de los cafeteros con su ente de representación. Es necesario mirar con detenimiento las recomendaciones de la Misión Cafetera en lo que atañe a la estructura central de la Federación, con el objeto de hacerla más moderna, ligera y operante.

Luis Guillermo Vélez. El triple rol del gerente, como dirigente gremial, director de ONG y CEO de multinacional refleja en buena medida la problemática de la institución. Creo que se debe construir la infraestructura institucional necesaria para que se puedan seguir desarrollando estos roles sin que se verifiquen conflictos de interés u objetivos encontrados entre ellos.

En esto la Misión Cafetera tiene algunas ideas que se deben rescatar.

Adriana Mejía Cuartas. Las regiones tendrán mayor relevancia e independencia, la estructura y su funcionamiento se tiene que ajustar en búsqueda de agilidad para responder a las necesidades de los caficultores, es necesaria una política de transparencia en la rendición de cuentas a los caficultores, propongo tener un programa de negociaciones colectivas para la compra de fertilizantes e insumos porque sin ella no podremos incidir en los costos.

La nueva Federación tiene que adquirir independencia financiera fortaleciendo nuestra capacidad de atraer socios e inversiones públicas y privadas, nacionales e internacionales para programas de inversión rural cafetera: vivienda, acueductos, cafés especiales, capacitación, entre otras. Durante mi trayectoria en Federación he hecho mi aporte gestionando recursos a través de inversión directa en las zonas cafeteras colombianas por más de 109 millones de USD (300 mil millones de pesos), beneficiando a más de 200,000 familias en 16 departamentos. Hemos avanzado, pero tenemos oportunidades para apalancar más recursos y hacer más.

Mi propósito es rentabilizar los activos institucionales como el servicio de extensión rural, unido con Cenicafé, y soportado en el Sica para revitalizar y valorizar la marca Café de Colombia. Los caficultores vamos a prepararnos para ser mejores administradores de nuestro capital y para que el negocio sea atractivo para los jóvenes que heredaran las fincas.

2. ¿Cree que es necesario modificarle algo al contrato cafetero entre la Federación y el Gobierno?

Roberto Vélez. Por supuesto que sí. El contrato anterior ya tiene diez años y durante ésta última década, se han sucedido muchos cambios en el entorno mundial cafetero, el desarrollo del país y la interacción entre el gobierno y los cafeteros. Es por esto que se hace necesario que el nuevo contrato refleje claramente todas estas realidades.

Luis Guillermo Vélez. El contrato cafetero debe reflejar la nueva institucionalidad. Dejarlo igual es vestir a la novia con el traje de la quinceañera. En general, creo que se debe iniciar un proceso donde se redefina el papel del gobierno ante el gremio y donde la operación empresarial se vuelva autónoma, pero controlada por los cafeteros.  Adicionalmente, las contingencias fiscales se deben determinar y trasladar a sus titulares.

Adriana Mejía Cuartas. El trabajo entre la Federación y el Gobierno debe ser el de dos socios comprometidos con los mismos intereses: mejorar la calidad de vida de las más de 560.000 familias cafeteras y fortalecer la economía de los 588 municipios en los que tiene presencia el café.

El contrato tiene hoy puntos que deben mejorarse en su ejecución. Por ejemplo los mecanismos de rendición de cuentas a los caficultores. La Federación, como administrador del Fondo Nacional del Café, debe adquirir destrezas organizacionales y gerenciales de reporte a los cafeteros con disciplina y transparencia hacia los representantes gremiales. Comunicación fluida y participación activa son aspectos fundamentales para un proceso de revisión, forjado desde las bases cafeteras, inclusivo y que de resultados tangibles. El gobierno y la Federación deben ser un equipo que logre un desarrollo rural duradero con Políticas Agrícolas Cafeteras Colombianas en las cuales se atiendan los aspectos sociales, económicos, ambientales e institucionales.

Con relación a la administración del Fondo Nacional del Café, reduciremos gastos y priorizaremos los recursos de la contribución cafetera en las actividades que generen mayor valor para el caficultor y su familia. Esta revisión, a nivel financiero y operacional, es fundamental para un óptimo uso de los recursos.

3. ¿Está de acuerdo con eliminar la garantía de compra de la cosecha cafetera por parte de los comités?

Roberto Vélez. Definitivamente no rotundo. Se trata del principal servicio que les presta el Fondo Nacional del Café a los cafeteros. Ser el comprador de última instancia, garantizar la compra en efectivo al mejor precio posible es el servicio que más valoran los caficultores, y es buena parte de la esencia misma de la existencia del Fondo Nacional del Café.

Luis Guillermo Vélez. No, contundentemente, no. Al contrario, vamos a defender la política de garantía de compra, sin generar plusvalía para la Federación. El mercado nacional cafetero está plagado de fallas y distorsiones. No se puede someter al caficultor, sobretodo en algunas zonas apartadas, a los caprichos de un mercado que en muchos lugares se torna oligopólico.

Adriana Mejía Cuartas. Defenderé la garantía de compra como parte integral y fundamental en la formación de valor para el caficultor. La garantía de compra asegura la compra del café cerca al caficultor, pone un piso al precio en el mercado y brinda liquidez a los productores a través de pagos de contado. El caficultor percibe más valor que el precio de venta a su institución, pues hace parte de ella, y los dividendos recibidos en forma de servicios de extensión rural o en bonificaciones posteriores con base al precio de venta al cliente final, superan el precio de transacción en el momento de la entrega del café al punto de compra.

4. ¿Impulsaría la siembra de cafés robustas en Colombia?

Roberto Vélez. La siembra de café robusta en nuestro país debe ser una decisión empresarial individual en la cual la Federación no debe dar los lineamientos. Es claro que sembrar este tipo de variedades en la actual geografía cafetera es poco factible, pues no sería una decisión inteligente cambiar la actual variedad arábiga por una cuyo producido en el mercado internacional es por lo menos 30 por ciento más barato. Lo que habría que estar atento es a mantener separadas las cosechas en el caso en que esta variedad llegara a producirse, de forma tal que no se afecte la calidad del café de exportación de Colombia.

Luis Guillermo Vélez. No. Zapatero a tus zapatos, el gran valor del café colombiano es su calidad como el mejor suave del mundo; obviamente hay libertad de empresa para que cualquier persona siembre la variedad y clase de café que quiera, pero la Federación no debe promoverlo ni incluirlo en sus políticas y planes.

Adriana Mejía Cuartas. Los recursos que hoy disponemos deben ser focalizados en los caficultores actuales: los productores de arábico. La buena reputación, posicionamiento y alta apreciación del café colombiano están asociados a la alta y consistente calidad de la variedad arábica. Este es el elemento diferenciador, es una ventaja competitiva y comparativa. La denominación de origen y el reconocimiento del Café de Colombia por su calidad es un gran activo de los caficultores colombianos que se ha construido a pulso por casi 90 años. Por esta alta calidad el mercado paga precios más altos que por otros cafés, y en definitiva precios más altos que por el café robusta.

Estamos en un mercado libre en el que nuevos caficultores pueden sembrar robusta en las zonas bajas que no son aptas para arábica. Hay que poner sobre la mesa un análisis juicioso y tener especial cuidado de que la robusta no se convierta en un riesgo de canibalización del mercado en reputación, volumen y/o valor de los cafeteros actuales.  Al final hay que tener claridad en los números para que sean positivos para el caficultor y para el país.

5. ¿Cuál es su propuesta respecto a los cafés especiales?

Roberto Vélez. Colombia, por las características de su café, tiene que seguir buscando el espacio que le corresponde en el mercado de los cafés especiales. En efecto, la calidad y las condiciones de sostenibilidad del café colombiano, así como la diversidad en los sabores y aromas de los cafés que producimos, hacen que el grano Colombiano tenga todo el potencial para aspirar a incrementar su presencia en los nichos de alto valor en el mundo del café.

Luis Guillermo Vélez. La función principal de la Federación es maximizar la rentabilidad para el caficultor. Es decir, ponerle plata en el bolsillo. No podemos seguir rezando para que ocurra una tragedia en algún lugar, Brasil por ejemplo, para que reaccione el precio en Nueva York. La diferenciación a través de cafés especiales y calidad es fundamental. En esto algo se ha avanzado pero aún falta mucho. Se debe integrar al caficultor de base a la cadena de valor del café especial. Creo que en esto las cooperativas pueden jugar un papel fundamental.

Adriana Mejía Cuartas. Propongo que el Café de Colombia se convierta en un sello propio equivalente y sinónimo de sostenibilidad. Hay que revitalizar y reposicionar la marca “Café de Colombia” para aumentar su valor y con la demanda de nuestro grano.

Colombia puede exportar hoy más del 50 % de su cosecha como café especial (verificado y/o certificado), es el momento de actualizar y modernizar nuestra estrategia de mercadeo en función con  lo que piden y exigen los consumidores finales; ellos quieren conocer las historias de los productores que nosotros tenemos, quieren una producción que  respete a las personas y al medio ambiente, quieren todo aquello que Colombia y la Federación ya tienen, pero que por diferentes razones no estamos aprovechando en todo su potencial. El sello Café de Colombia debe ser la norma y garantía para un consumidor sensible y responsable con el medio ambiente y la realidad social de los países productores.

Vamos a trabajar en la creación del portafolio de oferta por región, conectarlo con cada geografía y canal de mercadeo. La segmentación de mercado en la oferta y en la demanda es fundamental para crear lazos comerciales cercanos que respondan a lo que tenemos para ofrecer a cada mercado y lo que cada mercado demanda. Vamos a acercar al caficultor y al consumidor, y vamos a posicionar la marca de Café de Colombia como sinónimo de sostenibilidad.

He liderado la comercialización y posicionamiento del café de Colombia, donde hoy en Europa 80 % son cafés especiales que vendemos con valor agregado. Soy una firme defensora de las primas diferenciadoras para los caficultores colombianos, he ejercido este liderazgo desde consejos y juntas directivas de estándares de certificación y verificación. Muchos de los sellos los iniciamos en Colombia con alianzas público privadas internacionales, por ejemplo, 4C inicio en Santander con aportes del gobierno de Bélgica y de allí salieron las cartillas de entrenamiento para el sello a nivel mundial. De igual manera ocurrió con UTZ y la promoción de Rain Forest Allience y Comercio Justo con aportes españoles. Hemos avanzado, pero existe potencial para hacer más. Las tendencias de consumo son cafés de origen, monodosis y estándares sostenibles. Trazabilidad, conectividad y transparencia son el nuevo terreno de los cafés especiales en el mundo, experiencia que consumidores quieren replicar en casa. En esta arena Juan Valdez tiene gran potencial, en particular los cafés regionales, la denominación de origen, café del paisaje cultural cafetero, microlotes y perfiles de taza diferenciados. También en tendencia de consumo están los cafés con historia, que acercan caficultor y consumidor, café proveniente de zonas donde se desarrollen proyectos sociales, ambientales y económicos, por ejemplo café de grupos de mujeres, de jóvenes agricultores, de caficultores que vuelven a sus tierras, de construcción de paz.

6. ¿Qué va a hacer para lograr la unidad gremial?

Roberto Vélez. La unidad gremial se logra una vez que todos los caficultores sientan que sus inquietudes, dolencias, aspiraciones y propuestas son escuchadas, tenidas en cuenta, valoradas y gestionadas por sus representantes a nivel municipal, departamental, nacional e internacional.

Luis Guillermo Vélez. Sin cambio no hay unidad, ese mensaje lo enviaron cientos de miles de caficultores en las protestas y en las recientes elecciones de comités. La unidad llegará con una Federación que se acomode a los nuevos tiempos, mucho más cercana, que genere confianza y que tenga altos índices de eficiencia y transparencia. Me comprometo a pasar una semana de cada mes viviendo en una región cafetera, pero no en las capitales sino en las veredas, para entender y solucionar realmente la problemática de los caficultores.

Adriana Mejía Cuartas. Los caficultores debemos entender que para competir y generar mayor ingreso en el nuevo ecosistema cafetero global en donde dos grandes compañías concentran el 39% del valor del mercado y lo demás está en manos de otras 3, estar unidos no es un deseo, la unidad es la única manera de tener el poder de negociación.

Yo invito a todas las familias caficultoras a trabajar desde los intereses comunes: aumentar el ingreso, aumentar el valor y reconocimiento de la marca Café de Colombia y generar valor para la sociedad Colombiana. Para lograr una visión, misión y objetivos comunes considero necesario establecer “autopistas de comunicación” a través de las cuales se permita la participación activa a las bases cafeteras. Tenemos que hablar entre todos más, oírnos los unos a los otros.

Vamos a trabajar para aumentar el intercambio y dialogo para la generación de Ideas para la Excelencia Cafetera, con más espacios, más transparencia en la comunicación, más fluidez y más cercanía.

Es fundamental centrarnos en los intereses y no en posiciones, es una disciplina difícil pero la única que logra que soluciones reales, algunas veces no imaginadas, sean pensadas y puestas en práctica. Los intereses que tenemos son los mismos, ese es el gran poder en nuestras manos para la unión y el consenso.

7. ¿Cuál es su opinión sobre el movimiento Dignidad Cafetera?

Roberto Vélez. La pluralidad en el pensamiento cafetero, y su canalización a través de los mecanismos democráticos con los que cuenta la institución, es uno de los valores gremiales con que cuentan los cafeteros de Colombia. Así pues, hay que valorar todas las expresiones que contribuyan a aportar nuevas ideas, propuestas, y soluciones al acontecer cafetero.

Luis Guillermo Vélez. Ha hecho una tarea de defensa del sector, discutible en algunos aspectos, pero la realidad hoy es que ya hacen parte de la institucionalidad cafetera. Están en los comités, toman parte en los debates internos y en las decisiones de la Federación; sus opiniones son muy importantes para el presente y futuro del sector.

Adriana Mejía Cuartas. Los intereses que tenemos son los mismos. Queremos una caficultura sostenible y rentable, entregarle a nuestros hijos un futuro prometedor, que hereden de nosotros una empresa viable, que puedan vivir una caficultura diferente, rediseñada, que trabajen duro como lo han hecho sus padres y que reciban una recompensa más justa y más digna. Anhelamos la misma caficultura, una que irrigue prosperidad en el campo. Dignidad Cafetera y todos los caficultores lo soñamos. Nos duele lo mismo y queremos lo mismo.

Los invito a unirnos en los intereses colectivos, a continuar su aporte en el cuestionamiento al status quo, a proponer y a trabajar en la construcción de soluciones. Hoy Dignidad Cafetera tiene líderes en la institucionalidad que son los voceros y responsables de canalizar el dialogo constructivo.

8. En defensa de los cafeteros, ¿usted apoyaría un paro de productores?

Roberto Vélez. Uno de los papeles principales del Gerente General de la Federación de Cafeteros es generar consensos y servir de puente entre los caficultores y el gobierno nacional, de forma tal, que se liberen las tensiones que conducen a posiciones irreconciliables.

Luis Guillermo Vélez. No. Ni hay motivos para nuevas protestas pues tanto la Federación como el gobierno han cumplido los compromisos y obligaciones; ayer no más en el Huila se hizo entrega de 31 mil millones de pesos en fertilizantes; ni habrá tolerancia social del resto de la economía para soportar los traumas de un paro, ni hay espacio fiscal para atender demandas por subsidios abiertos.  Se pudo crear y cumplir el PIC en su momento porque los ingresos por petróleo lo permitieron, hoy la plata simplemente no alcanza.

Adriana Mejía Cuartas. No creo que un paro de productores sea la solución. Tenemos suficientes argumentos para establecer un nuevo dialogo para la defensa de los intereses cafeteros, dialogo que debe incluir no solo al gobierno Colombiano sino también a todos los actores del sector cafetero (tostadores, comercializadores, cooperativas, ONG y certificadores).

Desde la institucionalidad cafetera debemos hacer un llamado de urgencia al país y al mundo sobre la necesidad de tener un balance que haga de la caficultura un negocio viable para más de 2,5 millones de personas en Colombia. En un dialogo respetuoso pero con comunicación directa y abierta sobre lo que queremos los cafeteros: rentabilidad económica para nuestra empresa cafetera.

La Federación debe ser la voz del sentimiento cafetero y hacer que este sea oído por todos los actores de la cadena, gobierno colombiano, gobiernos internacionales, exportadores, tostadores, comercializadores, organismos de cooperación y desarrollo rural, los cafeteros del mundo, los consumidores del mundo. Creo que un llamado a todos los actores de la industria es indispensable, pues cada uno es responsable de un pedazo de la cadena de valor del café y a todos nos afectará si la caficultura deja de ser negocio. No queremos encontrarnos en una situación como la del cacao en la cual todos en la cadena, que no vieron la urgencia a tiempo, están pagando ahora las costosas consecuencias. Creo es un momento de urgencia y el llamado debe ser contundente. Estoy convencida del impacto trascendental de la agremiación de los actores de la caficultura en la agregación de valor conjunto, búsqueda de soluciones y entrega de resultados concretos. Convocar a todos los actores del café para que definamos objetivos comunes y acciones focalizadas se hace indispensable. Unidos podemos hacerlo. Lo vamos a hacer.

9. Resuma su estrategia para mejorar la productividad cafetera.

Roberto Vélez. En primer lugar, y como punto fundamental de la estrategia de productividad, está el lograr bajar la edad promedio del parque cafetero colombiano para llegar a los 5 años.

En segundo lugar, hay que insistir en el estudio y experimentación de nuevas variedades que produzcan un mayor volumen de café por hectárea, una cosecha más concentrada y nuevas variedades que aumenten el abanico de sabores del café Colombiano.

Luis Guillermo Vélez. Me gusta más hablar de mejorar la rentabilidad. Para esto hay que atacar dos variables obvias: precio y costos. En el tema de precio hay que extraerse de los vaivenes del precio de mercado en Nueva York. ¿Cómo? Ya dijimos: a través de diferenciación con cafés especiales y calidad. También hay que integrase a las cadenas internacionales de valor. Localmente, debemos mantener la garantía de compra y establecer un programa de coberturas que funcione. Eventualmente se debe establecer un fondo de estabilización de precios con recursos fiscales para proteger al pequeño productor vulnerable a los caprichos del mercado.

En cuanto a costos, el aumento de productividad por renovación y mejores técnicas de cultivo es fundamental. La variable mano de obra, la que más pesa en muchas regiones, debe atacarse con tecnología y con infraestructura de procesamiento comunitaria que genere economías de escala. El tema de costos de insumos es indignante. Hoy día estamos a la merced de los oligopolios internacionales de fertilizantes. Hay que restablecer la mezcla y fabricación nacional de estos productos en cabeza del gremio, si fuera el caso.

Adriana Mejía Cuartas. Mi estrategia tiene como fin último la rentabilidad y aumento del ingreso cafetero, dentro de estas la productividad es solo un aspecto. De nada nos servirá producir más si los caficultores no acceden a un margen positivo para su negocio, el caficultor debe sentir el ingreso en su bolsillo. Propongo tres ejes para la actuación futura: Unidad Gremial, Aumento del Ingreso y Valorización de la marca Café de Colombia.

La Unidad Gremial debe partir de una reorganización de la Federación para que responda a las expectativas de los caficultores, optimice el uso de los recursos y nos de la capacidad de participar mejor en el negocio cafetero con las nuevas condiciones y tendencias de consumo. El Aumento del Ingreso cafetero con una PACC- Política Agrícola Cafetera Colombiana- que integre mecanismos de protección de precio (fondo de estabilización) con el uso de mecanismos de protección de riesgo, venta a futuro y con la gestión y puesta en marcha de diferentes programas e inversiones en campo con innovación y renovación. Fortalecer la capacidad de innovación y desarrollo por parte de Cenicafé es fundamental para desarrollar tecnología y conocimiento direccionado a incrementar la productividad, con concentración en optimización de densidad, variedad, fertilización, sanidad, etc.

Vamos a aumentar las competencias de Cenicafé a través del fortalecimiento de mecanismos de colaboración interinstitucional e internacional para asegurar el diálogo y captación de conocimiento científico que fortalezca nuestros procesos de innovación. La capacidad de Cenicafé se verá reforzada a través de la puesta en marcha de redes académicas específicas en nuestras áreas prioritarias: productividad y cambio climático. Vamos a elevar la efectividad y eficiencia en la transferencia de conocimiento y tecnologías, que se verá reflejado en mayores niveles de adopción en campo y productividad rural, así como en respuestas de adaptación a la variabilidad climática y el desbalance hídrico, así como de mitigación de sus efectos en la caficultura. La tercera línea estratégica es valorizar la marca Café de Colombia, convirtiéndola en sello propio y sinónimo de sostenibilidad, homologable a los sellos internacionales y dando siempre prioridad al origen Colombia y a los orígenes regionales.

10. En aras de la rentabilidad, ¿cuál cree usted que debe ser hoy, un precio justo para los productores? Señale una cifra o un rango.

Roberto Vélez. Hablar de un solo precio hoy en una caficultura tan diversa como la colombiana sería muy arriesgado. El entorno cambiante de costos, la devaluación del peso y la estrechez de mano de obra en las zonas cafeteras hacen que la rentabilidad actual esté lejos de lo que debe ser el producido de una actividad para poder mantener su sostenibilidad en el largo plazo.

Luis Guillermo Vélez. La caficultura colombiana es muy diversa tanto en costos como en productividad. Esto hace que los puntos de equilibrio sean diferentes dependiendo de las regiones. Señalar una cifra o rango único sería caer precisamente en el problema que se quiere evitar, que es dar soluciones homogéneas para una problemática que es completamente diversa.

Adriana Mejía Cuartas. Los caficultores colombianos queremos definir nuestra meta de margen igual que lo hacen los tostadores o las tiendas de café globales, si ellos tienen una meta de margen de ganancia anual de entre el 3 % y el 5 %, el cafetero debería aspirar y conseguir un margen similar. Solo así los cafeteros podremos permanecer en el negocio. Esto es una participación real en el valor generado por el sector.

El precio justo en Colombia debe ser un precio que permita cubrir los costos de producción de café que se encuentran en el intervalo entre $580.000 a $640.000 por carga de café pergamino seco.

La rentabilidad del negocio cafetero debe ser parte de la estrategia de diferenciación y valorización de la marca Café de Colombia.

Es importante revisar la referenciación a estándares internacionales. El estándar de certificación Comercio justo, establece en su estándar de comercialización un precio mínimo global de 140 usc/lb basado en costos de producción en países productores alrededor del mundo. Aunque este precio está en dólares puede servir como referenciación y para interpretación local. Tomando en cuenta los rangos de la TRM en los últimos 2 años, con base a un precio mínimo de 140 usc/lb de referencia, el precio mínimo habría estado aproximadamente en términos de precio por carga cps en un rango comprendido entre los $536.000 y los $833.000.