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Candidatos jugaron sus últimas cartas

Carlos Gaviria recibió las propuestas de los dirigentes de las organizaciones agrarias y sonrió ampliamente. Estuvo muy efusivo con los campesinos, dijo uno de los asistentes. El hecho ocurrió en los últimos días en su oficina de campaña, en el sector de Teusaquillo, donde tres casonas de arquitectura inglesa sirven de sede a su partido, el Polo, que hasta hace poco ocupaba una pequeña casa y le sobraba espacio.(VER CUADRO)

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mayo 26 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-26

Rosita de Serpa, esa misma noche, pronunció un breve discurso en un salón de un hotel del norte de Bogotá. Explicó las razones por las que el país debía votar por Horacio Serpa. Y luego de señalar las de carácter político, agregó: “Porque además es un gran esposo, un gran papá y un inmejorable hijo”. Serpa habló y dijo que si hubiera sabido el éxito de los discursos de Rosita, “hace rato habríamos cambiado las tendencias de las encuestas”. Mientras tanto Alvaro Uribe combinó sus giras de campaña con el manejo del escándalo por la muerte de los hombres de la patrulla de la Policía en manos del Ejército, en el Valle del Cauca. En su campaña dan por seguro que ganará en la primera vuelta. De esta manera transcurrió la última semana de los candidatos más fuertes. Antanas Mockus continuó trabajando con las uñas, sin presupuesto, explicando en algunos foros muy pequeños su propuesta centrada en la educación. A pocas horas de las elecciones, el balance de cada uno es optimista, desde su propio punto de vista. En la campaña de Uribe consideran que haber llegado cabalgando en el potro de la enorme favorabilidad que le da el tener asegurada, al menos, la mitad de los votos, es de por sí una proeza. Los escándalos bajo su Gobierno en los últimos días no le hicieron mella. Eso sí, una estrategia aplicada hasta el fondo ha sido preparar el terreno contra el que puede ser el segundo en votación, haya o no haya segunda vuelta, el candidato del Polo. Uribe, sin mencionarlo, lo calificó de ‘comunista disfrazado’; el Vicepresidente Santos se movió de frente acusando que su propuesta económica es preocupante; y los uribistas Fernando Londoño y Rafael Nieto Loaiza se fueron con todo contra el apoyo que recibe Gaviria del Partido Comunista. Para Uribe, ganar en primera vuelta, después del intenso oleaje de los últimos días de campaña, lo deja en la playa segura de su segundo periodo de Gobierno. Si eso no ocurre, dijo el analista liberal Ramón Ballesteros, tendrá que dejar de lado a Fabio Echeverry Correa, Any Vásquez y Ricardo Galán como estrategas de su campaña, y recurrir de frente a los parlamentarios, a quienes ha hecho a un lado en esta etapa. Si el Presidente no gana en primera vuelta, la sensación de que es derrotable puede invertir las cargas e incluso perder en la segunda vuelta, agregó Ballesteros. En la reunión del lunes pasado en Bogotá varios de más cercanos asesores de Serpa analizaron lo que hasta ahora ha ocurrido. Para el ex fiscal Gómez Méndez ha sido una paradoja el que hayan sido los propios amigos del candidato los que más duro le han dado. Serpa, por su parte, dijo que los medios no le perdonan una. Cuando hacía grandes manifestaciones, en la etapa de la consulta liberal, le reprochaban que esas concentraciones de gentes solo podía lograrlas con aguardiente, buses y papayeras. La vieja política. Pero en la última semana de campaña, los que hicieron las grandes manifestaciones, apoyados por caciques políticos, el uno, y por grandes orquestas el otro, fueron Uribe y Gaviria. Y de Serpa, que hizo recorridos puntuales por barrios y pueblos, dijeron que ya no tenía “con quién organizarlas”. Por su parte, un analista del Polo Democrático agregó que el Presidente tiene al menos dos millones de votos asegurados por cuenta de la maquinaria burocrática, el aparato de contratación del Estado y la presión que sin duda ejercerán los paramilitares en sus zonas de influencia. Pero el hecho de que Gaviria llegue a obtener al menos dos millones de votos va a ser un hecho histórico, agregó el analista del Polo. Lo máximo que ha obtenido un candidato de izquierda hasta el momento fueron 900 mil votos. Lo logró Antonio Navarro, en 1990. Los serpistas consideran que las últimas encuestas “no cuadran”. “No puede ser que tenga menos votos que los que obtuve para la consulta”, dijo Serpa el lunes pasado, luego de una reunión a la que no asistieron los parlamentarios que dicen acompañarlo. Sólo se mantuvieron firmes Piedad Córdoba, Edgar Artunduaga y Andrés González. Y Antanas Mockus no despegó. Incluso fallaron pronósticos de hace algunos meses hechos por expertos como Germán Vargas Lleras. Para el senador que dirige Cambio Radical, la gran sorpresa de estas elecciones iba a ser Mockus. Podría haber quedado por encima del candidato del Partido Liberal. El análisis era acertado pero el personaje no fue Mockus sino Carlos Gaviria. Echada la suerte de cada uno, sólo falta ver qué pasa en las urnas. Los serpistas confían en que si su candidato pasa a la segunda vuelta, están en capacidad de reaccionar con energía desde la misma noche del domingo. Empezarán por Valledupar, plaza que fue suya y ahora es de Uribe. Y consideran que la campaña de Uribe sufrirá un ataque de nervios. “Eso sí que es pensar con el deseo”, dijo un ex parlamentario que estuvo en la reunión de Serpa, pero que va a votar por Uribe.

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