Cansancio, estrés, problemas de sueño y hasta dolor pueden aliviarse con técnicas de respiración

Respirar una de las más importantes fuentes de energía; permite a una persona cobrar conciencia de lo que le pasa física, mental y emocionalmente. Sin embargo, pocos le prestan la atención apropiada.

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septiembre 12 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-12

"Respirar -asegura Priti Mathur, de la fundación internacional El Arte de Vivir- es el primer y último acto de la vida; nos acompaña siempre, sin importar qué hagamos. Es tan involuntario y sencillo, que a menudo olvidamos toda la profundidad que entraña".

Asegura que la gente solo usa el 30 por ciento de su capacidad pulmonar. "El problema es que como el 80 por ciento de las toxinas del organismo salen con la exhalación, se presenta un desequilibrio: no usamos toda la capacidad que tenemos para eliminarlas".

La mayoría de la gente no solo desconoce esto, sino que tampoco nota que cuando hay cansancio, enojo, estrés, felicidad o ansiedad, la respiración se hace distinta.

"Por eso decimos que es una herramienta que revela, sin duda, lo que nos está pasando", dice Priti.

"Cuando estamos tristes la exhalación se hace más larga y pesada. Ocurre lo contrario cuando, llenos de alegría y tranquilidad en una playa o en un bosque, inhalamos larga, profundamente, queriendo absorber la mayor cantidad posible de oxígeno", afirma Priti, quien viaja por el mundo dictando cursos sobre este tema.

Para esta hindú, educada en Estados Unidos, uno de los problemas a la hora de manejar las emociones es que tratamos de controlarlas a través de la mente: "Esto es difícil. En cambio si usamos la respiración podemos cambiar los pensamientos y entrar en un estado más relajado y centrado".

El dolor, la ansiedad, el cansancio, el estrés e incluso los problemas de sueño pueden, según Priti, manejarse con técnicas de respiración. "Cuando tenemos más oxígeno en el cuerpo, las células están más vivas y funcionan mejor", explica.

Asegura que las emociones y los eventos, tristes, traumáticos o alegres, generan toxinas que quedan plasmadas en nuestro sistema como una huella, pero se pueden limpir respirando bien.

Inhale y exhale con confianza 

Rutina para poner en práctica todos los días:

  • Respire profundamente: cuando inhale, lleve primero el aire al abdomen e ínflelo, sosténgalo unos segundos y luego llévelo al pecho y expúlselo por la boca.

  • En la mañana: antes de salir de la cama cierre los ojos y haga por lo menos diez respiraciones profundas. Esto lo ayudará a oxigenarse, a centrarse y a empezar bien el día. 

En cualquier momento del día, cierre los ojos y observe el ritmo de su respiración. Si nota que es entrecortado, poco profundo y rápido, es posible que esté ansioso, estresado, preocupado y poco centrado. Para cambiar de ritmo y relajarse, respire profundamente y exhale: cuando lo haga deje sonar, al tiempo, un 'ja' sostenido hasta sacar todo el aire. Repita la operación cuatro veces, inhalando a conciencia por la nariz.

Para dormir: a la gente le cuesta dormir porque mantiene demasiados pensamientos y problemas en la cabeza. Si ese es su caso, haga cuatro veces el ejercicio anterior, mientras trata de despejar su mente.

Viajero frecuente, sea un pasajero saludable

El síndrome de clase turista es una alteración que puede desarrollarse luego de permanecer varias horas sentado o en la misma posición en espacios reducidos, sometido a los cambios propios de la presurización y sin la posibilidad de mover las piernas con libertad.

Según los expertos, la vibración constante del aparato, más las piernas e ingle comprimidas, pueden en determinados casos congestionar la sangre de las extremidades inferiores y provocar una trombosis venosa (un detenimiento de la sangre).

Esto conlleva el posible riesgo de la formación de un coágulo que al comenzar a fluir por el torrente venoso puede impactar en los pulmones, provocando un accidente cerebrovascular (trombosis), embolia pulmonar o derrame cerebral.

De allí que un grupo de investigadores de la Universidad de Yale (E.U.) aconsejara a las personas que han sufrido infartos, no viajar durante las dos semanas posteriores al ataque, lo mismo a quienes han sido sometidos a una angioplastia, implante o cirugía de puente coronario (bypass) en el último mes.

Tampoco deben tomar vuelos quienes han padecido anginas de pecho inestable (dolor causado por la falta de irrigación al corazón) o sufrido una insuficiencia que no responde bien a los medicamentos.

A moverse

Lo importante en un vuelo es evitar permanecer sentado todo el viaje y se recomienda hacer algunos ejercicios con las piernas para mejorar el retorno venoso en las extremidades y evitar dolores musculares y de espalda.

Así mismo, conviene no consumir antes del viaje comidas abundantes y evitar aquellos alimentos que produzcan gases (fríjoles, cebollas, brócoli, coliflor, leche, gaseosas, entre otros).

También recomiendan tomar agua durante el vuelo para mantenerse hidratados.

Cada vez son más las aerolíneas que recomiendan a sus pasajeros rutinas de ejercicios. Air France, por ejemplo, les enseña que lo importante es caminar un poco, si es posible cada dos horas, y flexionar y extender los pies y las rodillas lo más frecuentemente posible.

Lufthansa, por su parte, incorporó un programa de acondicionamiento físico a través de un video con ejercicios para relajar la musculatura de la espalda y de la nuca, y para activar la circulación sanguínea en las piernas, que pueden hacer desde sus sillas.

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