Caos, destrucción y muerte rondan las calles de Haití

Agencias. El terremoto que hace cuatro días diezmó a Puerto Príncipe, la capital de Haití, ha dejado a unas 300.000 personas sin hogar y dos millones sin alimentos, según la Organización de Naciones Unidas, que hace un primer balance de las gigantescas necesidades de un país en ruinas.

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enero 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-16

Ante la cantidad de gente que lo ha perdido todo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que de los nueve millones de habitantes de Haití, uno de los países más pobres del mundo, dos millones de personas necesitarán el mes que viene asistencia alimentaria urgente. “La gente no puede cocinar, no tiene gas, ni agua ni dónde hacer de comer”, explicó la portavoz del PMA en Ginebra, Emilia Casella. “Intentamos poner los víveres que tenemos a su disposición. Por el momento, lo que pudimos hacer no es más que una gota en el océano”, se lamenta. El principal depósito del PMA en Puerto Príncipe, que contiene 6.000 toneladas de ayuda alimentaria, resultó dañado por el sismo, pero no saqueado como se temía inicialmente. Este organismo, que prepara el envío de víveres adaptados y comida que no necesite ser cocinada, necesita, según sus estimaciones, 100 millones de dólares para tres meses. Aunque las agencias de la ONU se niegan a confirmar la cifra de 50.000 muertos adelantada por la Cruz Roja, consideran que 3,5 millones de personas sufrieron las sacudidas más intensas en Puerto Príncipe y sus alrededores, a unos 17 kilómetros del epicentro del temblor de tierra. “Las primeras estimaciones demuestran que el 10 por ciento de las viviendas de Puerto Príncipe fueron destruidas, lo que significa que 300.000 personas se quedaron sin hogar”, explica la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de la ONU en una nota. La Agencia de Estrategia Internacional de Prevención de Catástrofes Naturales calcula que el 30 por ciento de los edificios de la capital quedaron devastados o sufrieron graves destrozos. Los cálculos de la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en Haití (Minustah) son aún más sombríos. El organismo, cuya sede se derrumbó como un castillo de naipes causó al menos 36 muertos entre sus miembros, asegura que algunas zonas de la capital quedaron destruidas en un 50 por ciento. Mientras espera fondos, la ONU intenta organizar sobre el terreno la asistencia humanitaria salvando los “enormes desafíos logísticos”, con un aeropuerto saturado, un puerto que no funciona y carreteras impracticables que dejan algunas zonas abandonadas a su suerte. Eso sin hablar de la falta de medios de transporte. La prioridad sigue siendo la búsqueda y el rescate de supervivientes bajo los escombros, explicó la portavoz de Ocha en Ginebra, Elisabeth Byrs. Por el momento la ONU no necesita, según ella, más equipos de rescate ni de hospitales móviles, sino equipos médicos y medicamentos. - ONU pide US$ 550 millones El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió ayer a la comunidad internacional 550 millones de dólares en ayuda urgente para asistir a miles de afectados en Haití. “La mayoría de estos fondos son para necesidades urgentes”, dijo en una conferencia de prensa el máximo responsable de Naciones Unidas, quien también se mostró complacido con la generosidad demostrada hasta ahora por la comunidad internacional. Estimó que una alta proporción de los 3 millones de habitantes de la capital haitiana, Puerto Príncipe, carecen de acceso a alimentos, agua, techo o electricidad. “Dado el número de personas en la calle, sin vivienda, tenemos que proporcionar refugios, por lo que necesitamos muchas tiendas de campaña. También necesitamos material y personal médico”, apuntó. - No es fácil repartir ayudas Puerto Príncipe. La ayuda está llegando de forma masiva a Haití, pero por problemas logísticos no beneficia todavía a los sobrevivientes del terremoto, que ya dan muestras de su desesperación con saqueos y violencia, mientras empiezan a conocerse más datos de la magnitud del desastre. El 70 por ciento de los edificios en 15 zonas de Puerto Príncipe ha quedado destruido por el devastador terremoto que asoló el país hace tres días, según señaló el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Ginebra. Aunque según el organismo humanitario “las posibilidades de encontrar a más supervivientes siguen disminuyendo”, todavía se producen buenas noticias en ese campo como el hallazgo de 23 personas con vida bajo la montaña de escombros que se erige donde antes estaba el Hotel Montana, en la capital haitiana. Miles de personas pasaron su tercera noche a la intemperie, aunque esta vez al menos sólo hubo un movimiento sísmico y no muchos como ocurre desde el martes, cuando se produjo el terremoto de 7 grados en la escala de Richter. En Puerto Príncipe, el agua y los alimentos escasean y lo que hay se venden a precios por las nubes, las comunicaciones siguen cortadas, salvo las satelitales, y el hedor de los cadáveres en descomposición y el polvo de los edificios derrumbados hace irrespirable el aire. Tampoco hay medios de transporte por falta de combustible y porque muchas vías son intransitables, y los hospitales no dan abasto para atender a los heridos. HELGON

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