Capacitación laboral

Capacitación laboral

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noviembre 01 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-01

Por casualidad, días atrás me encontré con un buen amigo a quien no veía hacía algún tiempo. Después del saludo de rigor, a sabiendas de que la mayor parte de su vida la ha dedicado a la comercialización de maquinaria agrícola, le pregunté cómo le iba en su negocio y cuáles eran las perspectivas hacia el futuro. La respuesta fue rápida y tajante; me estoy reponiendo de la quiebra número tres y espero que no sufra otra, porque la vida no me alcanza para más. Interesado por conocer un poco más a fondo las causas de sus fracasos, le indagué sobre cuáles habían sido y las razones para no haberlos podido controlar. Aparte de la reseña convencional de las continuas crisis del sector agropecuario y los problemas de rentabilidad atados a ellas, hizo una observación que me pareció muy interesante: en Colombia no tenemos gente que sepa manejar la maquinaria agrícola disponible. Los centros de capacitación no las están habilitando como debe ser y a pesar de la enorme cantidad de propaganda que aparece todos los días, la calidad de la preparación deja mucho que desear. De pronto cabría pensar en tener menos alumnos, pero sacarlos mejor preparados. En una sola expresión: es preciso insistir sobre la calidad de la formación que se está dando. Advertido de que mi ocasional interlocutor tenía toda la razón en el planteamiento y sin entrar a calificar a entidad alguna sobre las tareas que cumple, me pareció interesante aludir al tema de la capacitación laboral en esta nota, pues ya no es el tiempo de seguir insistiendo en la añeja teoría que nuestra ventaja comparativa en la producción de bienes y servicios está en el uso intensivo de mano de obra, factor que se supone es el más abundante. Es un hecho, y está comprobado, que el costo de la mano de obra en sí no es el factor clave de la competitividad. Resulta irrelevante que la mano de obra sea más barata, si el grado de productividad también es bajo. Sale lo comido por lo servido, como reza la voz popular. El continuo cambio tecnológico, así como la evolución de los patrones productivos que otorga cada vez más importancia a la producción basada en el conocimiento y a los servicios modernos, provocan desplazamientos de la demanda de trabajo a los que debe adaptarse la política de recursos humanos. El mejoramiento de los sistemas de educación y capacitación y las facilidades que se den para el ingreso de jóvenes de todos los estratos socioeconómicos -en especial los más pobres-, son factores claves de una estrategia mediante la cual se busque integrar el desarrollo productivo y la equidad. La aceleración del ritmo de progreso tecnológico se ha traducido en un importante y continuo cambio de requerimientos de habilidades laborales, que ha acabado en convertirse en un proceso permanente. En contraste, la oferta de capacitación ha tendido en demasiados casos a descansar en las disponibilidades actuales de habilidades y recursos. La falta de consistencia o si se quiere, la incongruencia que resulta entre los requerimientos y las ofertas de capacitación aparece, en parte, de una visión tradicional que desvincula las instancias de formación de las productividades. Además, la incertidumbre que conlleva el cambio continuo dificulta aún más el flujo de información entre éstas. Los resultados de los sistemas de capacitación no pueden evaluarse en forma independiente de los resultados del sistema educativo. Para que cualquier sistema de capacitación funcione, es preciso contar con un substrato de capacidad de lectura y escritura y de matemáticas básicas que debe ser estructurado por el sistema escolar. Cuando éste no funciona, ninguna capacitación produce en número y calidad el personal requerido para competir. Gabriel Rosas Vega Ex ministro de Agricultura En Colombia no tenemos gente que sepa manejar la maquinaria agrícola disponible”.

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