El Caribe, un 'Estado' con economía en rojo

Luego de la masiva participación ciudadana en el voto Caribe, la región enfrenta grandes retos para operar en forma independiente.

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abril 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-23

En el Caribe colombiano plata no hay; por consiguiente, desarrollo tampoco. Es más, abundan las dificultades.

Estos antecedentes motivaron a 2'502.726 personas, a través del voto Caribe, a decir sí a la propuesta de transformar los ocho departamentos de la zona, en una Región-Estado. Tanto los ciudadanos, como los gobernantes y líderes políticos coinciden en que al Caribe no se le ha permitido un crecimiento equitativo ni se le ha dejado en libertad para impulsar su desarrollo, pese a tener todas las condiciones para ser una de las zonas más pujantes del país. "El 89 por ciento de los dineros estatales los maneja la Nación y solo el 11 por ciento los departamentos", es el argumento de los mandatarios seccionales.

El panorama socioeconómico actual es prácticamente nefasto, razón por la cual los candidatos a la presidencia fueron citados esta semana en Valledupar para que presenten sus propuestas para la región.

Según datos proyectados del Dane, a junio del 2009, en la región que quiere lograr la autonomía habitan 9'612.238 de personas, es decir el 21,4 por ciento de la población de Colombia. Hasta el 2005, el Censo daba cuenta de que la pobreza por ingresos en la región era del 56,7 por ciento, frente al promedio nacional, de 49,7 por ciento. Si se compara con Bogotá (28,4 por ciento), la situación empeora, pues este indicador es dos veces más alto en el Caribe que en la capital del país.

El examen por departamentos aumenta la preocupación, porque hay casos como el de Sucre en donde la cifra de pobreza llega al 69,5 por ciento.

Mejorar este indicador es uno de los mayores retos de la región. Más aún si la pobreza se combate con educación y empleo, y estos dos temas también están rezagados. Los datos más recientes del Observatorio del Caribe Colombiano (OCC), del 2007, señalan que la tasa de desempleo en ese año fue de 12,5 por ciento, mientras que la tasa en Colombia se ubicó en el 11,1 por ciento.

Al igual que en el resto del país el subempleo predomina: 35,4 por ciento frente al 34,9 por ciento, el promedio nacional. A ello se le agrega la insuficiencia de ingresos que proveen los empleos que tienen las personas que están ocupadas.

En lo que tiene que ver con el nivel educativo, en el 2005, también según el Censo, un 6,7 por ciento de las personas caribeñas entre 15 y 24 años permanecía sin saber leer ni escribir. Es decir, 2,4 puntos por encima del promedio de analfabetismo colombiano, que en ese año se ubicó en el 4,3 por ciento.

Balance social

Con respecto a la población que accede a los distintos niveles educativos, según el Ministerio de Educación, la cobertura en transición es del 57,1 por ciento; 88,5 por ciento de los niños van a escuelas de formación primaria, y 61,7 por ciento de jóvenes ingresan a la secundaria. Como región, el Caribe sólo tiene un 34,1 por ciento de su población vinculada a un centro educativo.

La razón de ello no es la falta de oportunidades, sino la deserción escolar, fenómeno que también está ligado a la pobreza, porque los padres, en muchos casos, requieren que el niño o el joven trabaje y ayude así a aumentar los ingresos familiares.

Y, ni qué decir de la educación superior. En el 2009 se registraron tasas de cobertura muy bajas, como por ejemplo, en el departamento del Atlántico, que es donde más jóvenes pueden estudiar, la cifra es de 40,1 por ciento. Entre tanto, Córdoba tiene solo un 17,6 por ciento de universitarios y la Guajira un 18,1 por ciento.

De acuerdo con los análisis del OCC, las limitadas posibilidades de acceso a la educación entre los habitantes del campo es la que baja estas coberturas. "En estasregiones no se cambia aún la percepción tradicional de culminar sólo la primaria para ingresar a la dinámica laboral campesina", anota uno de los investigadores del observatorio.

Temas prioritarios, como el acceso a servicios de acueducto y alcantarillado, todavía no están solucionados en el Caribe. Las cifras de mortalidad materna están salidas de las llamadas metas del milenio: hay 81,1 casos de muerte por cada 100.000 nacidos vivos, con el agravante de que, en departamentos como La Guajira, el indicador sube a 157,3.

Las fortalezas son escasas

Si el Caribe tambalea en lo social, en lo económico el panorama no es mejor. El OCC dice que las fortalezas económicas de la región, aparte de Barranquilla y Cartagena, son escasas. Las demás ciudades están en los últimos lugares en el país. Es más, el sector indus- trial de la capital del Atlántico ha perdido dinamismo en los últimos años, según la Encuesta Anual de Manufactura. La deuda pública, el déficit fiscal, el desequilibrio entre ingresos y gastos confirman que el Caribe, como región, está en 'bancarrota'. Según el profesor Luis Barreto, de la U. Nacional, Córdoba, Magdalena y Sucre tienen endeudamiento.

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