Carros, plata y hasta pasajes de avión se repartieron entre las reinas ganadoras del puente de San Pedro

Cada evento tiene su paquete de premios, unos más sustanciosos que otros. Lo que sí le queda a todas es una corona de recuerdo y el orgullo de haber triunfado.

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julio 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-08

En las pasadas festividades se celebraron varios reinados en los que prima más el talento que la belleza: saber bailar bambuco o joropo con gracia y precisión, conocer sobre café y demostrar que se ha vivido la cultura wayú, entre otros.

Estos feron algunos de los estímulos que recibieron las ganadoras por algunos de los más importantes eventos del país.

A ritmo de bambuco

Más de 100 millones de pesos en premios para la reina, virreina y princesa del Festival y Reinado Nacional del Bambuco, entregó la organización de las fiestas este año en Neiva.

A la nueva reina nacional del Bambuco, Diana Milena Ortiz, del Meta, le fue entregado un Chevrolet Spark, cero kilómetros libre de impuestos; una beca para estudiar tres meses en Australia, con todo pago y un curso de inglés por un año en el Instituto Lincon.

Además, la nueva soberana tendrá un año de salud prepagada con Café Salud y podrá viajar a cualquier parte del país en cualquiera de los vuelos de la empresa Aires, totalmente gratis, siempre y cuando esté en misión oficial.

A la virreina, Andrea Lizarazu, de Tolima, le fue entregado un premio en efectivo de 5 millones de pesos y una beca para estudiar inglés por un año en el Instituto Lincon. Rosa Estacio, la bella representante del Putumayo, elegida como princesa, recibió tres millones de pesos en efectivo.

Otro premio adicional fue el otorgado por la marca de cosméticos Jolie de Vogue, que premió este año a Zaira Delgado Bula, del Atlántico, con un año de maquillaje gratuito y unos accesorios en murano por tener el rostro más bello.

Mucho tiple y guitarra

Eidy Viviana Forero Conde, nueva Reina Nacional del Folclor, elegida en Ibagué, recibió como premio tres millones de pesos en efectivo. Además, la joven, quien representó al Meta, tendrá tiquetes aéreos durante todo el año de su reinado.

La virreina, la samaria Lauren Margarita Parra Sánchez, se lleva dos millones de pesos, y la princesa, Yudi Lorena Alarcón Díaz, del Huila, un millón. Adicionalmente, la corona de la Reina Nacional es un obsequio del diseñador de joyas Carlos Arroyabe.

Reina del café

La nueva soberana nacional del Café, la antioqueña Alejandra Mesa, recibió un premio que no se puede cuantificar: representar a Colombia en la versión 38 del Reinado Internacional del Café, que se celebrará durante la Feria de Manizales, en enero de 2009.

Además, recibió premios de los patrocinadores del concurso de belleza y una suma en efectivo, que el Concurso no especificó.
También podrá colaborarle a la Federeción Nacional de Cafeteros con la promoción del café de Colombia.

'Majayut de oro', una reina wayú

Johana América Montiel Epieyu, representante de la Gobernación del Estado Zulia (Venezuela), es la nueva 'Majayut de Oro', elegida en la XXII versión del Festival de la Cultura Wayú de Uribia. Tiene 21 años y es estudiante de primer semestre de educación con énfasis en geografía.

La ganadora de la 'Majayut de Oro', certamen en el que jóvenes wayú entre 18 y 24 años compiten más por las destrezas que demuestren en la elaboración de tejidos y cerámicas, el baile de la yonna, la preparación de platos típicos y el conocimiento de su cultura, que por su belleza, se hace acreedora a un millón de pesos en efectivo, una manta guajira, un sombrero wayú y un collar de tuma (piedra preciosa).

En lugar de corona, la Majayut recibe una kiara (cinta de tela bordada). Estos premios, según Nohora Díaz Mejía, presidenta del Festival, se obtienen con empresas y personas de la región que deciden apoyar el evento. Este año, entre los aportantes estuvieron Bavaria, Joyería Amiga de Maicao, la diseñadora guajira Perla González Ipuana y el artesano wayú Ramón González.

Díaz explica que para la elección de la Majayut, el jurado tiene en cuenta que sea una wayú auténtica, que haya pasado por el encierro, periodo en el que la preparan para su paso de niña a mujer; que hable perfectamente el wayuunaiki, su lengua materna; que sepa manejar el telar y que tenga un trabajo social en su comunidad.

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