Cartas de los lectores de PORTAFOLIO

Cartas de los lectores de PORTAFOLIO

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julio 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-18

 Petróleo más barato, pero gasolina cara

La semana pasada el diario PORTAFOLIO publicó la noticia de que los precios internacionales del petróleo bajaron casi 16 dólares en los últimos cinco días.

Pues bien, esperamos que así como el ministro de Minas y Energía, Hernán Martínez, ha dicho en varias oportunidades que la gasolina sube porque los precios del petróleo siguen al alza, ahora, que el combustible ha comenzado a ceder, esta misma teoría debe aplicarse para los precios internos, es decir, bajen o que al menos permanezcan estables en agosto.

Aunque el Gobierno es de la teoría de que los precios de la gasolina solo afectan a quienes poseen vehículo particular, vale la pena recordarle que nadie trabaja a pérdida, es decir que al final de cuentas los gastos de todos los pagamos entre todos. Es decir, que si una empresa que tiene carros para la distribución de mercancía que funcionan a gasolina, trasladará al precio final de sus productos el mayor costo del combustible. Eso sucede por ejemplo con las pasterizadoras, para hablar de un caso en concreto.

La disculpa de que la última medida tomada por el Gobierno es que al acpm se le está aplicando un aumento inferior para no afectar los costos del transporte público, tampoco es una explicación sólida, pues eso apenas se hizo a partir de julio, preciso en el mes en que el petróleo empezó a bajar.

Mejor dicho, espero que en agosto la gasolina suba menos.

Orlando Barreto

Crecen las dificultades para buscar cupo en los colegios de primaria

Buscar cupo para un niño en un colegio de nivel académico aceptable se ha convertido en todo una odisea.

El problema no radica en la escasez de los mismos, sino en la cantidad de requisitos que exigen para aceptar un alumno nuevo e incluso en preescolar.

Insisto en que no es que no haya colegios, sino en la desconfianza que los directivos tienen sobre la capacidad de pago de los padres de familia, incluso en algunas de las instituciones educativas públicas más representativas.

Sorprende que para conseguir un cupo en un colegio sea necesario hacer trámites durante cuatro o cinco meses, pues en estos momentos, quien no haya definido dónde va a estudiar su hijo el año entrante, corre el riesgo de quedarse por fuera del colegio que los padres o el niño desea.

En primera instancia, eso de que los bonos están prohibidos, no es más que una farsa, pues los colegios evaden esta prohibición bautizándolo con el nombre de contribución voluntaria. Las tarifas de este supuesto aporte que los padres de familia hacen al colegio, "porque les nace hacerlo", superan los 10 millones de pesos.

Este hecho se convierte en una discriminación, que otros llaman filtro, en el acceso a la educación de calidad. Pero digamos que así los padres de familia tomen la decisión de no buscar cupo en colegio que pida bono, tampoco encuentran el camino abierto para matricular a sus hijos en otro colegio menos oneroso.

En cada centro educativo que se presentan reciben una hoja con un listado de condiciones de las que nadie se salva de tener un impedimento.

Por ejemplo, que la acudiente es una madre soltera, que los padres no son casados por la Iglesia Católica, que los papás son separados, que uno de los dos no trabaja, que el niño supera o está por debajo de la edad exigida, o que uno de los papás no tiene preferencias por una u otra religión.

Y qué decir de las restricciones a la hora de evaluar la capacidad de pago de los padres.

Pareciera que la familia estuviera haciendo un trámite para obtener un crédito hipotecario, pues no solamente le examinan el nivel de ingresos, sino el endeudamiento, la capacidad para tomar un nuevo préstamo, el contrato de trabajo, la solidez de la empresa y hasta los gastos de la familia.

Las cosas se complican si los papás son trabajadores independientes. La cantidad de documentos no se diferencia mucho a la que exigen algunas embajadas para otorgar una visa de turismo, estudio o trabajo a un colombiano. Sin embargo, existe una ventaja para quienes se someten a tramitar una visa, en comparación con quien busca un cupo en un colegio, pues en el caso de la embajada, aunque el usuario lleve un mamotreto de documentos, al final de ni siquiera se los voltean a mirar, bien sea porque le aprueben el ingreso al país o porque se lo rechacen. En el colegio, no le devuelven ni un solo documento y aparte de eso son examinados con lupa porque lo importante no es la educación del niño sino que pague cumplidamente con el pago de la pensión.

Y cada vez es peor, ya que los colegios no han echado en saco roto la política aplicada por las entidades financiera de endurecer el otorgamiento de préstamos, ante las señales de desaceleración de la economía, pues saben que deben cuidar la cartera hasta donde dé lugar, por lo tanto, para ellos existen otras opciones de ganar dinero, como las inversiones de portafolio.

En consecuencia, ante el menor ritmo de la economía, muchos niños colombianos que buscan cupo, seguramente van a ser rechazados por los colegios, porque sus padres no están en capacidad de demostrar que sus ingresos son suficientes para pagar la pensión.

Pero falta otro filtro; el de las entrevistas. Los niños y los padres son sometidos a la dictadura de los sicólogos. El resultado de la entrevista solo se conoce en una lista que el colegio publica en las carteleras, y si el niño no aparece en ella, no hay forma de que alguien le dé razón de cuál fue la causas del rechazo, con el argumento de que el colegio es autónomo, a pesar de que la educación es un servicio público.

Juan Rodríguez.

Disculpas en precios de alimentos

A partir de junio comenzarán a bajar los precios de los alimentos debido a que salen las cosechas. Palabras más palabras menos, eso fue lo que dijo en mayo el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias.

Y yo creo que, por lógica, eso debe ser así.

Pero pasó el sexto mes del año y las inflación de alimentos siguió alta. Entonces, la disculpa fue que el invierno taponó las vías o dificultó la recolección de las cosechas, cosa que no creo porque en otras épocas nos habían dicho que el invierno aceleraba la recolección de algunos productos como legumbres y hortalizas de hoja.

Muy bien, ya estamos en julio, y aunque el invierno sigue, espero que ahora no nos vayan decir que las cosechas tampoco salieron en este mes, pues no conozco la primera planta que sea capaz de guardar sus frutos más allá de su ciclo de producción, a la espera de que el sol vuelva a salir.

Sospecho que, como lo anticiparon algunos analistas y varias notas periodísticas publicadas en diversos medios de comunicación, el problema no va a ser del invierno sino del desestímulo que han tenido los agricultores durante muchos años, porque los industriales hacen con ellos lo que quieren, cada vez que salen sus cosechas. Seguramente, esta vez también se las pagarán a cualquier precio y cuando van a vender los productos al público, dicen que están caros porque los precios internacionales se han subido.

Mariela Carrillo

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