Ante una casa nueva y el carbón, un pueblo indio elige seguir ganando el pan

Ante una casa nueva y el carbón, un pueblo indio elige seguir ganando el pan

POR:
abril 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-09

Este pueblo tal vez sea lo más parecido que se puede encontrar en la Tierra a la visión bíblica del infierno.

Fuegos causados por carbón arden justo debajo de la superficie, impidiendo que la gente ande descalza. Gases nocivos surgen de fisuras dentro y alrededor de las casas, que se derrumban con frecuencia. Miles de residentes viven en estas míseras condiciones. Ganan unos US$2 al día vendiendo en el mercado local carbón que hurtan de una mina gubernamental.

El gobierno central ha gastado US$5 millones en la construcción de unos 2.400 departamentos a unos 13 kilómetros de distancia para albergar a los residentes de Bokapahari. Pero hasta ahora los residentes se han quedado en sus casas, alegando que no pueden ganarse la vida si se trasladan al nuevo complejo de edificios.

Además, se quejan de que los nuevos departamentos, con habitaciones de tres metros de largo por 4 de ancho, con cuarto de baño y cocinas, son demasiado pequeños para familias de 6 a 10 personas. Como resultado, decenas de los nuevos edificios de tres pisos han permanecido vacíos en el último año, su pintura amarilla ya ennegrecida por el polvo de carbón.

A medida que se expande la economía india, el gobierno se ha fijado como prioridad revitalizar las zonas rurales. Las autoridades han invertido miles de millones de dólares en programas de desarrollo económico y de creación de empleos para mejorar las nefastas condiciones de vida de cientos de millones de ciudadanos. Ayudar al aam aadmi, o el "hombre común" es el objetivo declarado del gobierno del primer ministro Manmohan Singh.

Unos US$28.000 millones del presupuesto nacional de US$246.000 millones se dedican a programas de servicios sociales, una cifra que cuadruplica los US$7.000 millones de 2003, antes de que llegara al poder el actual gobierno.

Muchos de los planes más ambiciosos del gobierno para ayudar a sus ciudadanos más vulnerables, sin embargo, están fracasando porque están mal concebidos y ejecutados. Incluso un programa para emplear a trabajadores rurales no especializados ¿en el que el gobierno ha invertido miles de millones de dólares¿ se ha visto plagado de acusaciones de corrupción y mala administración.

"Si existe un factor que puede obstaculizar el desarrollo de nuestro potencial como nación moderna, es el cuello de botella en nuestros mecanismos para cumplir nuestros programas públicos", dijo el ministro de Finanzas indio Pranab Mukherjee en un discurso reciente sobre el presupuesto estatal. "Aún tenemos mucho camino que recorrer antes de que podamos descansar en ese tema".

La desconfianza en el gobierno central complica las cosas. Los recolectores de carbón de Bokapahari afirman que la verdadera razón por la que el gobierno quiere trasladarles es para poder extraer el carbón de debajo del suelo donde viven. El gobierno asegura que la seguridad es la principal razón, a pesar de reconocer que es cierto que planea extraer los millones de toneladas de carbón bajo Bokapahari.

"Hay gente que vive encima de fuegos y no quiere irse. Eso muestra la pobre política del gobierno", afirma Ashok Agarwal, un empresario que lidera un grupo local, el Comité para Salvar Jharia, que ha estado organizando manifestaciones e interponiendo recursos legales en un pueblo vecino.

Escasez de electricidad

Jharia y Bokapahari están ubicados en una franja de 448 kilómetros cuadrados que es una de las reservas de carbón más grandes de India. Los británicos comenzaron a extraer el mineral en esta área en el siglo XIX. En la década de los 70, más de veinte años después de expulsar a los británicos, el gobierno indio asumió la propiedad del revoltijo de minas privadas.

Hoy en día, más de 70% de la oferta eléctrica de India proviene del carbón. Enfrentado a una gran escasez de electricidad para alimentar a sus fábricas y ciudades en constante crecimiento, el gobierno está tratando de aumentar su producción de carbón.

Las autoridades comenzaron a trasladar a los habitantes de los pueblos lejos de las zonas peligrosas tras una serie de accidentes en los cuales personas, casas y hasta secciones de carreteras desaparecieron bajo la tierra. En octubre de 1996, varias viviendas en el pueblo de Chowthai Cooly fueron soterradas. Diez personas murieron en el pueblo de Nayadih Kusunda una noche de 2006 cuando sus casas colapsaron, dicen residentes y el gobierno.

Para 1999, funcionarios locales y nacionales habían desarrollado un plan para transferir gente, carreteras y líneas férreas en peligro por los fuegos subterráneos a otras localidades.

Hubo que esperar hasta 2007 para comenzar la construcción del primer complejo de departamentos a donde se suponía iban a trasladarse los habitantes de los pueblos. Las 2.400 viviendas disponibles hace un año eran las primeras de cinco comunidades creadas como zonas de reasentamiento.

El año pasado, el gobierno federal destinó casi US$2.000 millones para trasladar a las 97.000 familias que viven en los alrededores de las minas.

Ajay Singh, director gerente de la Autoridad para la Rehabilitación y Desarrollo de Jharia, afirma no estar seguro de que la gente se vaya. "Esa es la pregunta del millón de dólares".

Esta duda proviene de gente como Gopi Bhunia, que gana unos US$2 diarios recolectando carbón y que ahora vive con su familia en una choza después de que salieran grietas en las paredes y vapores del suelo en su antigua vivienda. "Aquí al menos tengo una manera de alimentar a mi familia", dice Bhunia. "En el nuevo municipio, ¿qué puedo hacer? Esto es todo lo que sabemos hacer, trabajar con carbón".

Rakesh Sinha, director de operaciones técnicas de la mina gubernamental Bharat Coking Coal, en Bokapahari, afirma que la mayoría de los residentes del pueblo están ocupando ilegalmente terrenos del gobierno, por lo que no deberían quejarse de lo que les ofrecen. El ejecutivo añade que su compañía está comprometida a ayudar a los residentes a encontrar nuevas viviendas cuando se trasladen.

Por su parte, Singh, el director gerente del grupo de realojo quien también es el comisionado del distrito local, afirma que tratar de transferir los habitantes de los pueblos es la tarea más difícil que ha tenido en sus 15 años como funcionario administrativo del gobierno.

Siga bajando para encontrar más contenido