La casa en orden

Pasado el fuerte oleaje que antecedió a la decisión de la Corte Constitucional sobre la suerte del referendo, la marea parece haber bajado con sorprendente rapidez en la opinión pública nacional. En contra de lo que algunos podrían haber esperado, los colombianos pasaron sin titubeos la página de la segunda reelección presidencial y lejos de quejarse por la determinación del alto tribunal, parecen concentrados en mirar hacia adelante. Es cierto que el país se encuentra en la recta final de las elecciones legislativas del próximo 14 de marzo y que la propaganda de los diferentes candidatos invade las calles y los espacios de la prensa, pero todo ello forma parte de lo que es normal en una época como la presente.

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marzo 02 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-02

Esa nueva realidad, debería llevar a una profunda reflexión en el Ejecutivo. Luego de descartada la posibilidad de que Álvaro Uribe siga en la Casa de Nariño, los diferentes ministerios tienen que adaptarse a un escenario que no pocos consideraban imposible, como es el de entregar el poder en algo más de cinco meses. Eso implica tener metas concretas y posibles en materia de realizaciones, al igual que diagnósticos sobre temas específicos que queden pendientes y cuyas eventuales soluciones deberán ser llevadas al nuevo Congreso por la próxima administración. Y es que más allá de que buena parte de las políticas generales vigentes tengan la aceptación del público, los ajustes en algunas de ellas serán inevitables. Pero antes de entrar a hablar del mediano plazo, es indispensable detenerse en las urgencias actuales, sobre todo en dos áreas. La primera, es la salud, pues a pesar de los esfuerzos del Gobierno por rectificar los errores cometidos con los decretos expedidos a finales de enero, es indudable que el capítulo de la Emergencia Social no se ha terminado de escribir. De un lado, está la promesa de que la legislatura que comienza en marzo será la encargada de aprobar una contrarreforma parcial, orientada a temas como la autonomía médica y la posibilidad de usar las cesantías para el pago de tratamientos no cubiertos. Del otro, es claro que hay decisiones fundamentales todavía pendientes como la revisión del Plan Obligatorio en Salud que debería estar listo a mediados del año. Todo lo anterior, bajo el supuesto de que el uso de la figura constitucional que permitió la expedición de decretos con fuerza de ley resista el examen de la Corte. En el caso de que no sea así, puede haber un desorden mayúsculo de consecuencias fiscales impredecibles, ya que las prácticas corruptas que fueron taponadas podrían aparecer, con lo cual volverían los pescadores a un río más revuelto que el del año pasado. El segundo punto que merece una atención especial es la infraestructura, pendiente de tres definiciones claves. Para comenzar, está la adjudicación del tercer tramo de la Ruta del Sol, que quedó pendiente ante la falta de postulantes calificados en el proceso que tuvo lugar en diciembre. Asimismo es importante la extensión de la concesión de las obras del aeropuerto Eldorado, después de que se aclaró que el proyecto inicial fue modificado y que la nueva terminal no estará lista sino hasta el 2014. El tercer elemento es la adjudicación de la Autopista de las Américas, un proyecto que uniría a La Guajira con el Urabá por la Costa Atlántica y que ha generado más de un interrogante entre los técnicos. En conjunto, las iniciativas mencionadas pueden ascender a casi 5 billones de pesos y sin demeritar el propósito de darles luz verde, es indispensable que las cosas se hagan bien. Dentro de las muchas razones para que eso sea así está la necesidad de dejarle margen de maniobra al Gobierno que empezará labores el 7 de agosto. Aparte de la urgencia de generar empleos y mantener la confianza inversionista, es indudable que en la agenda de la nueva administración también se encontrará la estabilidad de las finanzas públicas, en donde las luces de alarma son cada vez más intensas. Tanto, que una reforma tributaria que elimine exenciones y busque fortalecer las arcas estatales parece inevitable, para enfrentar obligaciones adicionales y conocidas. Pero ese requisito podría ser menos imperativo, si el equipo económico logra hacer esta vez algo que en el pasado ha sido más la excepción que la norma: entregarle a quien llegue la casa en orden. "Con apenas cinco meses más de gestión, el Gobierno debería tener metas concretas y posibles en materia de realizaciones, al igual que diagnósticos sobre temas especificos que queden pendientes".ADRVEG

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