Las casas también pueden ser ‘inteligentes’

La casa del futuro, ya dejó de ser una promesa para volverse realidad.

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enero 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-09

Se trata de edificaciones robotizadas que permiten manejar las luces, la calefacción, vigilar la casa, hacer videoconferencias, subir y bajar las persianas… sin tener que moverse del sofá. Simplemente hay que activar los comandos correspondientes a través del control de la televisión o del teléfono móvil, desde cualquier parte. Lo que se denomina casa del futuro, se debería llamar casa domótica, que es aquel sistema que integra diferentes tecnologías dentro de un hogar, mediante el uso simultáneo de la electricidad, la electrónica, la informática y las telecomunicaciones. Desde la entrada, pasando por el jardín se puede encontrar toda una serie de pantallas, espejos, detectores y cámaras que hacen de nuestra casa un hogar inteligente, controlado a través del control remoto o del móvil. Este tipo de casas tienen la función principal de hacer más acogedores los hogares, al tiempo que se consigue un ahorro en el consumo energético. Para ello, mediante una serie de sensores repartidos por toda la casa, las persianas se suben y bajan solas, dependiendo de la luz que haya en el exterior, de tal manera que si el día esta nublado las persianas se suben para que no tener que encender las luces. En Europa y Estados Unidos, estos sistemas ya se pueden adquirir, aunque su precio sigue siendo elevado: por unos146.000 dólares, se podría equipar un hogar con esta tecnología. Pero no hay afán, ya que se espera que para dentro de 10 ó 15 años, todo el mundo esté viviendo en hogares mecanizados. Seguridad automática Hay otro tipo de pantalla desde la que se puede ver televisión mientras se cocina, pero también tiene otras funciones como dejar notas a los miembros de la familia, mandar mensajes e incluso controlar si hay fugas de agua, gas o si se produce un incendio. En este espacio se pueden instalar una serie de detectores para que la casa evite cualquier incidente que pudiese ocurrir. Si, por ejemplo, detecta una fuga de agua, lo primero que haría es dar la alarma, seguidamente mandaría un mensaje al celular de quienes la habitan para informarles de esta anomalía, además, la casa intentaría solucionar el problema ella misma cortando el suministro de agua y llamaría a la compañía que presta el servicio para que solucionen el inconveniente. La pantalla haría lo mismo si detectara humo, pero en este caso, cerraría el conducto del gas, además de llamar a los bomberos para informar del incendio. Y si la emergencia se da por una fuga de gas, repetiría el ‘protocolo’, pero además cerraría las válvulas de gas. Para el caso de la sala o el estudio o donde se encuentre la televisión, desde el sofá o la cama, utilizando un control, se puede controlar la calefacción, las luces, ver dónde están los miembros de la familia, e incluso hacer videoconferencias y hablar a través de la televisión con otras casas de familiares que estén conectadas entre sí. Todas estas funciones aparecen en la pantalla del televisor y a de un ratón como el del computador, se pincha en lo que se quiere graduar sin tener que desacomodarse. Controlar todo desde el celular Si su hijo lo llama y le dice que ha olvidado las llaves de la casa, ya no es un problema, puesto que desde el teléfono móvil se puede abrirle la puerta apretando un sólo botón donde quiera se esté. El celular permite manejar todas las funciones de nuestra casa domótica, haciéndola un poco más confortable, puesto que se puede encender la calefacción horas antes de llegar a casa para que esté caliente al cruzar la puerta. Además, posibilita abrir y cerrar las ventanas en caso de que haga mucho calor o de que llueva. La seguridad avanza en gran medida gracias a este tipo de tecnologías, ya que desde el móvil es posible controlar todas las cámaras de vigilancia que estén tanto fuera como dentro de la casa, lo que permite saber en todo momento, quiénes están en ella, incluidos los intrusos. En vacaciones, se puede hacer creer a los ladrones que sigue habiendo gente en la casa al encender algunas luces en la noche, por ejemplo. Un espejo en el que se ven muchas más cosas En la entrada, un espejo, al detectar movimiento, muestra una serie de íconos en la ‘pantalla’ que se hace táctil. Cada aplicación tiene una función útil: el tiempo, noticias, el tráfico, mensajes de la familia, tareas pendientes… Éste se puede configurar al antojo de los residentes. La aplicación más útil de las que ofrece este ‘espejo’ es la del tráfico, sobre todo si se vive en una ciudad grande, ya que muestra la visión de las cámaras de tráfico en tiempo real, pudiendo configurar el recorrido que se va a hacer y el estado de las vías por donde se va a pasar. Otra aplicación es la posibilidad de que desde la guardería o el colegio de los niños envíen mensajes de texto sobre sus actividades y saber cómo se han portado. EMIMEN

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