Los Castro, las dos caras de una moneda

La Habana. A la espera de una aparición pública de Raúl Castro, los cubanos siguen viviendo al ritmo de Fidel, en vilo por la evolución de la salud del líder revolucionario, mientras ven a un hombre ‘duro’ o poco conocido en el gobernante interino.

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agosto 05 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-05

“Raúl es una incógnita para mí, aunque sabemos que es más duro que Fidel, pero como no ha estado nunca al frente del gobierno, no sabemos”, dice el guardia de seguridad, de 47 años, de una empresa estatal en el sector de Miramar. La salud de Fidel, el único líder que conocen cuatro generaciones de cubanos, sigue siendo el tema del que se habla en cada esquina, en los parques, tiendas, casas y centros de trabajo de la isla. “Estamos esperando a ver qué pasa. A Raúl no lo conocemos mucho. Siempre ha sido el hombre de las Fuerzas Armadas. Casi nunca ha hablado al pueblo, como sí lo ha hecho Fidel”, manifestó una oficinista de 32 años, quien vive en el populoso barrio del Cerro. Raúl Castro, de 75 años, no había aparecido en público hasta ayer, cinco días después de que Fidel Castro hiciera pública su histórica proclama, leída en televisión, en la que anunciaba su decisión de ceder el poder a su hermano, por primera vez desde que triunfó su revolución en 1959. “Sabemos que la línea va a ser la misma, pero lo que no sabemos es cómo va a actuar. Ojalá mejorara la situación económica”, dijo el custodio, quien gana el equivalente a 47 dólares. ¿QUIÉN ES RAÚL? Ministro de Defensa, al frente de unos 50.000 hombres, a Raúl se atribuye una imagen de hombre enérgico y ortodoxo, pese a que a él se deben iniciativas reformistas, tanto en la economía como en las Fuerzas Armadas, que bajo su mando se modernizaron y participan en sectores clave como el turismo. Expertos en Estados Unidos le ven como un hombre mucho más pragmático que su hermano mayor y que no tiene ni la mitad de su carisma o de su capacidad de comunicación, pero que puede dar la sorpresa y preparar el camino para una posterior y verdadera transición en Cuba. “Los dos hermanos son dos personalidades totalmente distintas aunque hayan salido de la misma madre y del mismo padre, el carisma de Fidel es incomparable”, afirmó una jubilada de 66 años, quien también pidió reserva de su nombre. Ella, como muchos de la generación que vio el triunfo de la revolución, dice que Raúl es el brazo fuerte. “Mucho después se empezó a dar otra imagen, pero desde el principio su voz áspera, su personalidad lo hacen ver como un hombre duro y es un gran interrogante cómo va a actuar”. La personalidad de Raúl fue precisamente objeto de defensa en los medios locales el 3 de junio cuando cumplió 75 años. En un extenso suplemento publicado en el diario Granma, dos dirigentes históricos de la revolución rechazaron que sea “extremista, hosco y áspero”. Ese día, la televisión difundió también un documental en el que aparece un Raúl cantando, bromeando, jugando con niños, obsequiando flores y besando a su esposa, Vilma Espín, considerada la primera dama de Cuba, a quien conoció en la Sierra Maestra y con quien tiene cuatro hijos. En su primera plana del miércoles pasado, Granma justificó la cesión del poder como un “acto de justicia histórica”. Ahora Raúl asumió la suma del poder al delegarle Fidel sus funciones como primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y como presidente del Consejo de Estado y del gobierno. Sin embargo, para muchos cubanos la transmisión no será efectiva mientras Fidel Castro esté vivo. Un rumbo diferente estará marcado sólo por la muerte del ‘comandante’, el hombre a quien a veces ni siquiera se atreven a nombrar y que identifican pasando la mano por la barbilla para simular una barba. AFP Fidel, acostumbrado a burlar a la muerte LA HABANA. Cuando tenía 10 años, Fidel Castro casi muere de apendicitis. A dos semanas de cumplir 80, yace nuevamente en un lecho de enfermo, reponiéndose de una operación intestinal. En el ínterin, sobrevivió a intentos de asesinato e incontables peligros. En abril de 1948 se sumó a manifestaciones que se tornaron violentas en Bogotá en un episodio recordado como ‘El Bogotazo’. Hubo caos y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, y Castro, por entonces de 21 años, se refugió en la embajada de Cuba. En sus años de universidad, cuando inició sus actividades contra el dictador Fulgencio Batista, acostumbraba a portar un arma. El 26 de julio de 1953 lanzó lo que muchos describieron como un ataque suicida contra el cuartel militar Moncada en la ciudad oriental de Santiago. Si bien el ataque es el inicio simbólico de la revolución cubana, fue un fracaso total. Castro ordenó una retirada de sus fuerzas y quedó aislado, según el historiador Manuel Pevida, funcionario del Partido Comunista. “Todos los integrantes de su grupo se habían ido. Pero los ocupantes del último auto se dieron cuenta de que no estaba y volvieron a buscarlo”. Castro siempre pareció tener una enorme dosis de fortuna, que unos días más tarde tomó la forma de un teniente llamado Pedro Sarria. Castro había huido a las colinas de los alrededores de Santiago tras el ataque fallido. Sarria, que integraba una unidad que buscaba a los participantes en la acción, lo encontró dormido en el piso de una casucha de campesinos. Ambos habían sido compañeros de universidad y Sarria lo reconoció de inmediato. Cuando llegaron sus compañeros, quienes podrían haberlo matado en el acto, Sarria ocultó la identidad de Castro. Y luego, en lugar de llevarlo al cuartel Moncada, donde muchos compañeros de Castro eran torturados y asesinados, Sarria lo llevó a una comisaría en la que pronto fue reconocido por periodistas y fotógrafos, quienes constataron que estaba vivo. Castro nunca evitó los riesgos. Tras recuperar la libertad en una amnistía se fue a México y armó un ejército rebelde. Regresó a Cuba en un pequeño barco atestado de gente que casi se hunde durante una tormenta. El barco, llamado Granma, llegó al sitio equivocado y fue recibido a los tiros por el ejército cubano. De los 82 rebeldes a bordo, solo 12 sobrevivieron al desembarco y a las primeras escaramuzas con las fuerzas de Batista, en diciembre de 1956. Ya en el poder, su suerte continuó y sobrevivió a varios intentos de asesinato orquestados por la CIA. Los complots para asesinar a Castro fueron a menudo originales, pero ninguno tuvo éxito. AP 5 días lleva Fidel Castro hospitalizado tras sus crisis intestinal. A su alrededor, todos afirman que está estable y que se recupera bien después de la cirugía. ‘El comandante’ tiene 80 años.

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