El centro político de Hillary Clinton

En la definición y evolución de sus posiciones públicas, la Senadora y actual precandidata presidencial siempre ha buscado el centro de la política norteamericana o mainstream, antes que los grandes principios demócratas.

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noviembre 22 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-22

Este patrón de comportamiento ‘elástico’ le ha generado dividendos políticos, trátese de la guerra de Irak, la protección de la salud o las relaciones con Colombia e Irán. Más que liderar la opinión de Washington, Hillary Clinton evoluciona con ella y deja atrás a otros contendores con ideario político propio. Cuando la opinión pública apoyaba intervenir en Irak, la senadora votó a favor de la Resolución de Guerra en Irak (oct/02). Nunca pidió disculpas, sino que culpó al presidente Bush por “la forma como había ejercido su autoridad”. Ahora que muchos ‘halcones’ republicanos y demócratas piden intervenir en Irán para impedirle “construir o adquirir el arma nuclear”, concuerda con la “necesidad de usar todos los instrumentos, incluidos los diplomáticos y económicos, además de la amenaza y del uso de la fuerza militar” (discurso ante el American Israel Public Affairs Committee, 1/2/07). Los primeros, lejos de anteponerse al uso o amenaza de uso de la fuerza, la complementan. ¡Inquietante priorización de opciones frente a Irán, a los cinco años de la Resolución que ‘autorizó’ la desastrosa guerra de Irak! Sigue sin amparo médico un sexto de la población norteamericana. En este frente, sin embargo, Hillary Clinton aprendió de la debacle política de la reforma al régimen de salud que lideró en 1993-94 en la administración de su esposo: la opinión mayoritaria quiere cobertura ‘universal’ mas no ‘socializada’ (al estilo europeo, canadiense o… de Massachusetts). La oposición masiva de la industria aseguradora al tímido plan de ‘responsabilidad social compartida’ radicado en nov/03 causó su hundimiento en agosto/04. El nuevo plan de la Senadora Clinton alcanzaría cobertura universal con un régimen contributivo obligatorio para quienes carecen de seguro médico y asistencia social, cuyos aspectos críticos se darán a conocer… después de las elecciones. La oposición local al libre comercio se origina generalmente en sectores ‘perdedores’, tanto manufactureros (automóviles, equipos de transporte, muebles, aluminio básico, ciertos petroquímicos…) como agroindustriales (azúcar, algodón-textil, madera-papel, tabaco…), y zonas como Ohio, Michigan y Upstate New York, unos y otras con vieja tradición sindical, pero también Luisiana, Mississipi y las Carolinas. La coalición de estos intereses con una corriente liberal poco afecta a Colombia, por su mala imagen en lo laboral y la ‘parapolítica’, inclina transitoriamente la balanza en contra del Tratado de Libre Comercio. Para enderezarla, precisa tanto mostrar continuidad en el progreso como no interferir con la destacada labor diplomática de la muy profesional embajadora y ex canciller Carolina Barco y sus segundos en Washington. Contrario sensu, resulta vano buscar congraciarse con la senadora Clinton con relación al TLC (que sí a temas de amplia aceptación popular, como la lucha antidroga): cuando le ‘llegue’ la hora a la ratificación del tratado en la opinión ‘washingtoniana’ y mayoría parlamentaria norteamericana, con plena seguridad Hillary Clinton tampoco se opondrá. Consultor internacional Más que liderar la opinión de Washington, Hillary evoluciona con ella y deja atrás a otros contendores con ideario político propio”.

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