Cerca de 1.500 millones personas asistirán al Ramadán; dura 29 días y está prohibido comer, beber y fumar

El Ramadán es, según la tradición, uno de los cinco pilares del Islam, junto con las cinco oraciones diarias, la profesión de fe, la limosna y la peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida.

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septiembre 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-08

Durante un mes, la comunidad musulmana, formada actualmente por unas 1.500 millones de personas, se abstiene de comer, beber, fumar y tener relaciones sexuales del amanecer al anochecer.

El ayuno termina con la puesta del sol, una oración y una comida llamada iftar, tras la cual los fieles suelen ir a visitar a sus familiares y amigos o tratar asuntos que no pudieron tratar durante la jornada.

Dicen los fieles musulmanes que el Ramadán les purifica espiritualmente, con lo que se sienten fuertes para destruir las cinco principales ofensas que son la mentira, la calumnia, la crítica a alguien a sus espaldas, el falso testimonio y la envidia.

En caso de incumplimiento, por ejemplo, probar alimentos o tener
relaciones sexuales durante este periodo de abstinencia, el ayuno quedaría anulado.

Para reparar la falta, los fieles han de someterse a un ayuno de dos meses seguidos, conocido como la Kaffarah, o dar de comer a 60 pobres si no pueden cumplir con ello.

Noveno mes lunar del calendario musulmán, el Ramadán, que comenzó según se iba viendo la media luna, el 31 de agosto en Libia, el 1 de septiembre en Arabia Saudí y el día 2 en Pakistán, coincide este año con el mes de septiembre, a lo largo del cual todos los fieles ven alterados sus hábitos.

Desde las ministras francesas de Justicia, Rachida Dati, hasta el ex campeón mundial de boxeo, el estadounidense Mohamed Alí, pasando por futbolistas en activo como el delantero del Chelsea inglés Nicolas Anelka o retirado como el ex jugador del Real Madrid (España) Zinedine Zidane son musulmanes.

Aunque existen también algunas licencias. Los ancianos, inválidos, niños pequeños, las mujeres embarazadas y las que estén amamantando a un bebé, están exentos de cumplir el ayuno del Ramadán.

Encontrase realizando un viaje superior a tres días o estar enfermo son motivos válidos para no cumplir temporalmente este precepto que recuerda el tiempo en el al profeta Mahoma se le reveló el Corán.

Esto sí, una vez finalizado el desplazamiento o en cuanto uno se encuentre curado, se han de recuperar los días perdidos.

Adorar y compartir

Para aquellos musulmanes que cumplen escrupulosamente con el Ramadán, los días del mes sagrado se dedican por completo a la devoción.

Deben dejar de lado todas sus actividades cotidianas y asistir a las mezquitas, donde permanecerán en oración continúa leyendo el Corán, libro sagrado del Islam.

El rezo se prolonga incluso al anochecer, con la Tanaweeh (Oración nocturna), durante la cual pueden beber y comer hasta que aparezca la primera luz del día, que da inicio de nuevo al ayuno.

Indudablemente, uno de los momentos que cubre este tiempo de privaciones es la Laylat-al-Quadr (Noche de poder), que tiene lugar en la tarde del día 27 del mes santo.

Dicen las creencias islámicas que en aquella noche fue cuando Mahoma recibió de Alá (Dios) la primera revelación que le hizo el arcángel Gabriel del Corán.

El Ramadán termina el primer día del mes de Shawwal (décimo mes lunar) con una fiesta de tres días llamada Id-al-Fitr, en la que los musulmanes se intercambian regalos y se reúnen con la familia y amigos.

Los alimentos

Esta época de ayuno, que este año coincide en el mes de septiembre, es paradójicamente el tiempo en que más se come y más se consume.

Un Iftar (se refiere a la comida nocturna que se hace de manera comunitaria, con grupos de musulmanes que se reúnen para romper el ayuno) perdería toda su esencia si en la mesa faltara
la carne acompañada con platos de verduras, pasta y arroz.

La sed de quienes practican el ayuno se rompe con las bebidas típicas del Ramadán como el Qamar el Din, un zumo de albaricoques secos, jugos de tamarindo y algarroba, que combina todo tipo de frutos secos con dátiles, ciruela pasa y albaricoque seco.

Una vez se finaliza con el plato principal del Iftar, se aproxima la etapa de los innumerables dulces de pistacho, canela, mantequilla y miel.

Esta costumbre de comer dulces de este tipo se puede prolongar durante horas y horas.

Banquetes gratuitos en tiempos difíciles

El Cairo. Miles de egipcios rompen el ayuno propio del Ramadán en las 'mesas de la misericordia', una arraigada tradición que el Gobierno mira con recelo y que se está viendo sacudida por la crisis y una desbocada inflación.

Mientras la difícil situación económica atrae a nuevos comensales a estos banquetes gratuitos, que se cuentan por cientos solo en El Cairo, el Ejecutivo y otras instituciones quieren sustituirlos por otras medidas que, dicen, garantizan una mayor eficiencia a la hora de ayudar a los más necesitados.

En la capital, como en el resto del país, organizaciones y particulares ofrecen convites cada tarde. Así ocurre en el acomodado barrio de Zamalek, en el que un grupo de vecinos dispone una de estas mesas desde hace tres lustros e invita a todo el que quiera.

Allí, llegan cada tarde alrededor de 300 personas a las que espera un menú compuesto por judías, arroz, cordero y dátiles.
"Los precios están muy altos en los mercados", dice Hasan, un estudiante.

Esta misma carestía ha provocado que algunos religiosos aboguen por sustituir las 'mesas de la misericordia' por donaciones dirigidas directamente a los que menos tienen.

Mustafá Darwish, estudioso del Islám, justifica esta propuesta basándose en "el tremendo aumento en el costo de los bienes de primera necesidad, especialmente el inaccesible precio de la carne".

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