China debate el futuro financiero de Shanghai

Autoridades y ejecutivos aún no se ponen de acuerdo sobre cómo transformar la ciudad en el próximo Hong Kong o Londres

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mayo 22 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-22

Los esfuerzos por determinar qué tipo de centro financiero debería ser Shanghai siguen de momento sin rendir planes concretos. La falta de consenso deja entrever que las autoridades en China todavía no saben cómo sacarle partido a la cada vez mayor influencia del país, en momentos en que el orden financiero global se está reestructurando.

El Foro Lujiazui, realizado hace unos días, congregó a más 700 autoridades chinas y profesionales de la industria financiera para discutir cómo la ciudad se podría transformar en un homólogo de Hong Kong, Nueva York y Londres. En marzo, el gobierno central de China dio luz verde a los deseos de Shanghai por darle un mayor ímpetu al desarrollo de servicios financieros en medio de una de las peores ralentizaciones de la ciudad en décadas.

El esfuerzo de Shanghai es un indicador de la ambición de China como potencia global. El crecimiento económico sostenido del país y su posición como el mayor acreedor de Estados Unidos durante una feroz crisis financiera global han aumentado la influencia de Beijing a la hora de determinar políticas respecto al sistema financiero.

Tener un papel de mayor perfil es importante para China, afirmó el gobernador del banco central, Zhou Xiaochuan, durante la conferencia. Dijo que la actual crisis económica y financiera "no puede resolverse mediante la tradicional estructura del G7", una referencia al Grupo de los Siete países más industrializados, todos ellos países occidentales desarrollados, a excepción de Japón.

Aun así, Zhou también conminó a sus colegas a establecer objetivos y una estrategia coherente para sacarle partido a esa influencia a través del G-20 y el Fondo Monetario Internacional.

"¿Realmente sabemos lo que realmente necesitamos?", preguntó.

"¿Cuáles son las sugerencias de China y cuál es nuestra posición?"

Entre los temas que se discuten está cómo aprovechar al máximo la financiación comercial, las tarjetas de crédito, los seguros, el capital de riesgo y otros productos. Una propuesta es listar acciones de la bolsa de Shanghai, y otra emitir bonos denominados en yuanes que se podrían vender en el extranjero.
Una razón por la que el plan por convertir a Shanghai en un centro financiero de calibre podría dar resultado es que gran parte del mundo ve como inevitable el incremento de la influencia china. Pero el esfuerzo también pondrá a prueba la capacidad de Beijing de traducir la oportunidad en acción.

China debería aprovechar las oportunidades "mientras los demás hacen un ejercicio de introspección", sostiene Laura Cha, antigua asesora del gobierno y hoy presidenta interina de la junta de Hong Kong & Shanghai Banking Corp., una unidad de HSBC Holdings PLC.

Uno de los puntos que más debate genera es cuánto los reguladores del gobierno central están dispuestos a reducir la regulación que ha mantenido al sistema financiero en un estado de subdesarrollo en comparación con el poder industrial del país.

Para muchos, Shanghai no rivalizará con otros centros financieros globales hasta que el capital pueda entrar y salir de China con mayor facilidad. Eso en esencia requeriría que el yuan se vuelva una divisa convertible. Sin embargo, algunos participantes del foro urgieron a Beijing que no se dejara distraer por el tema de la moneda, señalando que Shanghai puede hacer grandes progresos antes de lidiar con arriesgados ajustes al yuan.

Para propiciar lo que funcionarios de Shanghai llaman "un contexto favorecedor" para las firmas de servicios financieros, éstos apuntaron que planean circunvalar algunas regulaciones del gobierno central. Han dicho a banqueros que implementarán políticas que ayudarían a compensar impuestos sobre la renta de hasta 45%, por ejemplo, con devoluciones fiscales a aquellos que generan altos ingresos y que estén dispuestos a mudarse a la ciudad, según varias fuentes.

En otra medida, las reglas de registro local de negocios serán ajustadas para que las firmas de capital privado puedan recaudar fondos en la ciudad con métodos que no pueden usar en el resto de China, según Fang Xinghai, director general de la oficina de servicios financieros de Shanghai.

"Aunque parece sencillo, no es tan sencillo en China", dijo.

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