Del cielo a la tierra

Tuve la oportunidad de ver, en el Valle del Cauca, algo de lo que fue la inteligencia militar en los primeros años de la década de los noventa. Eran las épocas de las tomas guerrilleras y el narcoterrorismo de la guerra de los carteles de Medellín y Cali. La situación era, por decir lo menos, algo surrealista. Los noticieros radiales eran para el Ejército una importante fuente de información.

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julio 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-07

El desconocimiento de la geografía del Valle, en alguna ocasión era total, y los mapas que usaban no diferían mucho en su precisión de los que se compraban en las bombas de gasolina. Las tropas se ocupaban de cuidar las guarniciones evitando en lo posible los enfrentamientos por los riesgos jurídicos que tenía el actuar. Eso para no hablar del nivel de infiltración que habían logrado los narcotraficantes. Entre el Ejército y la Policía no había colaboración y la comunicación era mínima. ¡Qué sensación de desprotección y desamparo quedaba después de ver la realidad de la fuerza pública por esas épocas! Qué diferencia con la situación de hoy. Qué orgullo saber que Colombia cuenta con unas fuerzas armadas y de policía como las que lograron el espectacular éxito del pasado miércoles. Ver su profesionalismo, responsabilidad y efectividad para liberar a los secuestrados es algo que genera, por el contrario, la sensación de protección y de seguridad que hace posible a una sociedad progresar. Todos sabemos que falta camino por recorrer, pero no hay duda, el cambio ha sido ‘de la tierra al cielo’. Esto no fue un golpe de suerte, sino el producto de un trabajo sostenido del país entero por reestructurar sus Fuerzas Armadas y de Policía. El proceso comenzó en el Gobierno Pastrana y ha sido reforzado de manera sobresaliente por el actual mandatario. El presidente Uribe, el ministro Santos, los comandantes de las Fuerzas Armadas y de la Policía, merecen todo el reconocimiento. Ojalá aprendamos mucho de esta experiencia, para seguir perseverando en la búsqueda de la paz. No es sencillo, pero hay que seguir adelante. Es necesaria la mano tendida, pero no puede ser solo con buenas intenciones ni dejándose manipular por las Farc que han demostrado, y estos liberados lo están corroborando, un absoluto desprecio por las personas, por los derechos humanos y por la dignidad de los secuestrados. Hay que seguir adelante operando con esa inteligencia con la que han actuado en esta ocasión para seguir debilitando a los alzados en armas, hasta un punto en que estén dadas las condiciones para las negociaciones de paz. Ojalá el país se concentre en propósitos de este tipo, y no nos desgastemos en referendos sin sentido y en polarizar más el país por cuenta de los enfrentamientos entre las ramas del poder. En lo inmediato, lo que hay que hacer es marchar el próximo 20 de julio, para clamar por la liberación de todos los secuestrados y para que todos los colombianos entendamos, como lo dijo Íngrid, que no siendo indiferentes se está contribuyendo a la liberación de estos colombianos. '' Qué orgullo saber que Colombia cuenta con unas fuerzas armadas y de policía como las que lograron el espectacular éxito del pasado miércoles.WILABR

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