Cien años de historia desfilan por la Gran Vía

Madrid/EFE. Madrid conmemora el centenario de su calle más emblemática, la Gran Vía, una arteria cultural y comercial que ha reflejado, en poco más de un kilómetro, la transformación de todo un país y el cumplimiento de su “sueño de modernidad”.

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abril 06 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-06

Aunque fue el domingo cuando se cumplieron los cien años desde que el rey Alfonso XIII inaugurara unas obras que pretendían poner a esta capital a la altura de París, Londres o Milán, ayer fue el día para los mayores fastos, con el actual monarca y nieto de aquel, Juan Carlos I, como maestro de ceremonias. “La Gran Vía nació como un sueño de modernidad que pronto se hizo real”, dijo el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, en presencia del Rey. El 4 de abril de 1910 su abuelo blandió una piqueta de plata y dio comienzo a una novedosa remodelación arquitectónica, que supuso el derribo de 312 edificios y la eliminación de 14 calles. Esta sinuosa serpiente urbana de 1.316 metros habría de convertirse en el referente de ocio de la capital española, y en el escaparate y escenario de los principales eventos que marcaron la historia española reciente. Las viejas fotos de la Gran Vía muestran ese devenir: desde las muchedumbres entusiasmadas por la proclamación de la II República, hasta los desfiles triunfales del franquismo, pasando por la devastación de la Guerra Civil (1936-1939). De los tiempos de este conflicto surgen algunas de sus imágenes literarias más famosas, con Ernest Hemingway o John Dos Passos recorriendo el trayecto entre el hotel Florida, refugio de muchos corresponsales de guerra, y la Telefónica, aún hoy uno de los edificios que definen la calle y que entonces albergaba el centro de prensa extranjera. Del Madrid republicano en guerra dan fe las fotos de las Brigadas Internacionales que llegaron a ayudar a la frágil democracia que era apisonada por las huestes de Franco. Poco después, cuando la II Guerra Mundial desangraba Europa, los ecos de la tragedia se escuchaban de nuevo sobre los adoquines que entonces cubrían la calle, con el desfile de la guardia mora de Franco a caballo y las banderas nazis colgando de sus fachadas en homenaje a alguna visita ilustre de la amiga Alemania. Una vitrina para ver y dejarse verPaulatinamente, fuera de España se iba sabiendo de la Gran Vía por el fulgor que en ella dejaban estrellas como Ava Gardner o Sofía Loren, a quienes se veía tomando cocteles en el bar Chicote, inaugurado en 1931 y aún hoy día en pie. Se la empezó a llamar el Broadway de Madrid, y no había película que se preciara u obra de teatro que pretendiera triunfar que no se estrenara en sus plateas.Y no hay que olvidar la intelectualidad, con José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón reuniéndose en la Casa Calpe, que dio lugar a la Casa del Libro, hoy una de las librerías más grandes de Madrid. Además, la Gran Vía se volvió una importante vitrina para la moda. ADRVEG