Ciencia colombiana aún no despega

La radicación el año pasado de una ley que aspira a mejorar el nivel de la ciencia en el país es una clara muestra de que Colombia está notando la incidencia de la investigación en el desarrollo y la competitividad.

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mayo 27 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-27

Es un hecho que la búsqueda del conocimiento a partir de estudios científicos ha estado rezagada en el país, en parte por la falta de presupuesto, y en parte por la inconsciencia sobre su relevancia. “Si no mejoramos el desarrollo científico, no vamos a tener capacidad competitiva, porque no le damos valor agregado y calidad a nuestros productos”, dijo el representante Jaime Restrepo para explicar la importancia de la promulgación de la ley de ciencia, en la que trabaja de la mano con la senadora Marta Lucía Ramírez. Los indicadores que visibilizan la capacidad científica de un país no son alentadores en el nuestro. Según el más reciente estudio del Observatorio de Ciencia y Tecnología de Colombia (OCyT), entre el 2002 y el 2006 solo se otorgaron 45 patentes a colombianos, una cifra que, comparada con los datos de la Red Iberoamericana de Indicadores de CyT, RICyT, es bastante baja. En el 2004, por ejemplo, en el país se registraron 11 innovaciones totalmente criollas, mientras que en Brasil fueron 4.066, en Chile, 52 y en Cuba, 49. Según un estudio publicado por el periódico de la Universidad Nacional, en los últimos 40 años solamente 711 patentes avaladas por alguna institución colombiana, o con por lo menos uno de sus investigadores de origen colombiano, fueron registradas en bases de datos de patentes internacionales. Y en cuanto a las publicaciones de investigadores nacionales en revistas contenidas en índices internacionales, en el 2006 hubo un total de 985 y, aunque fue el más productivo de los últimos cinco años, aún es poco si se coteja con los más de 17.000 de los brasileros o con los 5.000 de los mexicanos. FALTA DE RECURSOS De acuerdo con un reporte del Banco Mundial, del 2007, Colombia ocupa el puesto 77 entre 140 países en el índice económico de conocimiento, que hace referencia a factores diversos como las instituciones e incentivos que tiene la sociedad, la eficiencia de los sistemas de innovación, la educación y la infraestructura en información, que al final reflejan la relación existente entre conocimiento y desarrollo económico. La razón del atraso está en el bajo presupuesto que le otorga la Nación a la investigación. Las últimas mediciones indican que en el 2006 se destinó el 0,47 por ciento del Producto Interno Bruto, PIB, en actividades de ciencia, tecnología e innovación. Una cifra equivalente a algo más de un billón y medio de pesos. Pero la cifra no es diciente hasta cuando se compara con la inversión de un país cercano como Panamá, que en el 2005 le dedicó el 0,70 de su PIB a la ciencia. Por eso, la ley plantea incrementar progresivamente el presupuesto dedicado a la investigación para que en el 2010 alcance por lo menos el 1,0 del PIB, que es el tope mínimo aceptable a nivel internacional, según Jorge Lucio, investigador del OCyT. Pero la responsabilidad del avance de la ciencia también depende de los esfuerzos privados. En la medida en que las empresas se conviertan en entes de investigación, generarán también el empleo que hace falta para motivar a los jóvenes a ingresar a las carreras científicas. “Hoy, los estudiantes más brillantes de colegio quieren estudiar administración. No quieren ingeniería, física ni biología, porque la señal que les da el mercado es que si escogen eso no van a tener dónde trabajar. Por eso tenemos que dar horizonte de futuro”, dice el director de Colciencias, Juan Francisco Miranda. A propósito, si se miran los registros de investigadores activos en el país, en el 2006 había 10.634, apenas equivalentes al 0,02 por ciento. Sin embargo, en el país se ha registrado un incremento en la creación de programas de doctorado y, así mismo, en la formación de doctores en el territorio nacional: de 345 estudiantes en el 2000, se pasó a tener 1.532 en el 2006. Y en cuanto a la conformación de grupos de investigación, se pasó de 544 registrados en el 2002, a 5.299 en el 2006, de los cuales 2.466 fueron reconocidos por Colciencias. La mayoría están dedicados a las ciencias sociales, las ciencias exactas y las ciencias médicas, área que junto con el desarrollo tecnológico industrial, reciben los mayores porcentajes del presupuesto público para investigación. En términos generales, se nota un avance del país en pro de la ciencia, pero todavía no se le da la importancia que merece, estima Eduardo Posada, presidente de Acac. CÓMO VA LA LEY EN EL CONGRESO Los proponentes esperan darle segundo debate al proyecto de ley radicado el 20 de julio del año pasado antes de que termine este semestre. Para poder hacerlo, deben contar con el aval del Ministerio de Hacienda y del Gobierno, dado que modifica la estructura del Estado. La propuesta incluye convertir a Colciencias en Departamento Administrativo, de forma que ya no dependa del Departamento Nacional de Planeación y tenga autonomía para formular políticas de Estado. El 1° de mayo pasado, el presidente Uribe le dio su apoyo al representante Jaime Restrepo durante una reunión de sindicalistas antioqueños. Ahora falta superar la discusión que existe con Minhacienda sobre las fuentes de financiación para incrementar recursos destinados a Ciencia y Tecnología. “Se puede afirmar que el Gobierno, el Ministerio y Planeación están de acuerdo con incrementar los recursos para inversión en CyT en Colombia, pero falta identificar de dónde saldrá el dinero”, explicó un asesor del representante. WILABR

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