Cinco dilemas de las mamás de hoy

Tratar de volver a lo simple, esa puede ser la solución para sortear los conflictos de la vida moderna que están viviendo las mujeres de hoy: ser mamás y ser profesionales, y en las dos ser las mejores.

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mayo 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-10

En ese intento, la familia se ha transformado y los hijos están siendo víctimas del cambio. No se trata de forzar al pasado a que vuelva, sino de rescatar lo mejor y acomodarlo para vivir más tranquilos y felices. Y volver a lo simple significa creerle al sentido común, a lo que el instinto materno dicta desde el fondo del corazón. Prepararse, leer y consultar pueden ayudar, pero lo mejor es escuchar el amor de madre. Definir las prioridades de la vida, también hace parte de la fórmula de volver a lo simple. Poder desprenderse de tantas exigencias del mundo externo ayuda a concentrarse en lo prioritario: formar buenos seres humanos. Frente a los dilemas más fuertes, los especialistas proponen formas de sobrellevarlos.1Ser mamá o ser amiga Pretender ser la mejor amiga de los hijos es una falacia, dicen las sicólogas. “No es lo mismo, uno ante todo es mamá y eso implica autoridad”, dice Cecilia Zuleta, experta en crianza. Hoy día se ha impuesto la demanda de ser amigo de los hijos, pero visto como si fueran pares. “No se trata de soportarnos y permitirnos todo, y de andar a la par de ellos.”, agrega la sicóloga María Elena López. Muchas veces, tras esta ‘amistad’, los padres esconden el temor a ejercer la autoridad o el no saberlo hacer, así como evitar las confrontaciones. “Sí debe haber una amistad, pero entendida como confianza, diálogo, comprensión, dentro de una relación de cercanía, compromiso y respeto muto”, agrega López. Los amigos de los hijos son sus compañeros de edad, con quienes juega y comparte cosas que no necesariamente deben saber los padres. “Los niños, y en especial los adolescentes, tienen un fuero interno y no tienen la obligación de contarle todo a sus padres. Hay cosas que solo comparten con los amigos y eso está bien”, explica López. Además, los niños esperan que los adultos, que se supone son las personas que saben lo que es mejor, los guíen e incluso que les pongan límites y les digan qué es lo que hay que hacer. “Los amigos no siempre te dicen la verdad sino lo que quieres oír”, agregan las sicólogas. Según el sicólogo Félix Cantoni, “hay madres que tienen madurez emocional, se acercan a su hijo y le preguntan por sus cosas, juegan con él y comparten. Esa es la clave. En cambio, hay otras que llegan furiosas a sus casas por las exigencias de su trabajo y no permiten que los niños se les acerquen. Ese es el gran error”. Tener una buena relación con los hijos parte del amor y el respeto por él.2 El tiempo que no vuelve El gran conflicto de las mamás que trabajan es el tiempo que comparten con sus hijos. Aquello de que es mejor calidad que cantidad cuestiona mucho a las mamás actuales, pues definitivamente hay momentos cruciales en los que hay que estar y que ellas se los están perdiendo. Incluso, muchas de ellas recuerdan con añoranza cuando eran pequeñas y, al llegar del colegio, su mamá estaba en la casa. La sensación de tranquilidad era grande. “Solo saber que estaba era suficiente, creo que ni siquiera me ayudaba con las tareas”, dice una abogada con dos hijos. Ahora, ellas lo máximo que pueden hacer es llamar a sus hijos para preguntarles cómo les fue en el colegio y qué tareas tienen. Para el sicólogo Félix Cantoni, también es un dilema de energías. “La tarea de ser mamá es probablemente la más difícil que existe en el Universo. Si una persona está invirtiendo parte importante de su tiempo en trabajar, entonces con qué energía puede atender a una criatura”. “Realmente los niños de hoy están demasiado solos y necesitan de parte de sus padres, especialmente de su mamá, más tiempo efectivo y menos tiempo de teléfono. A ellas les duele mucho que uno les diga esto, pero es así”, dice la sicóloga de familia, María Elena López. Y los dos especialistas coinciden en que el país y las empresas no ayudan a las mujeres en este aspecto, al facilitarles horarios en los que puedan, por ejemplo, acompañar al niño al bus del colegio en las mañanas. Esta es la realidad, entonces ¿qué hacer? Algunas cosas claves: • Definir con qué tiempo real se cuenta para no hacer falsas promesas e incumplir al niño si se le ha prometido algo. • Concentrarse en los hijos mientras se esté con ellos. “Los niños perciben todo. Puede estar una hora con ellos, pero pensando en otra cosa, y lo notan enseguida”. • Aprovechar los ratos juntos para conocerlo, saber qué le gusta, entenderlo. • No hay que programar actividades extraordinarias. Jugar con ellos, leer, cantar o ver una película juntos es vital. • Aprovechar la red de apoyo (familiares y amigos) para delegar lo que no es importante.3Saber poner límites sin ser el ogro Los hijos de papás que trabajan y viven al cuidado de la empleada reaccionan exigiendo mucho a sus padres ausentes, dice el sicólogo Félix Cantoni. A veces ausentarse tanto de los hijos impide conocerlos, saber qué necesitan y establecer una relación que les permita marcarles un rumbo. Por la culpa ante la ausencia, muchos padres prefieren evitar los regaños, la confrontación y la exigencia. “Es tan poquito el tiempo que nos vemos entre semana, que me da pesar regañarlo por algo que hizo mal o que no hizo. No quiero que me vea como la mamá regañona”, dice una ejecutiva con un hijo de seis años. Entonces empiezan a darles facilidades en todo, a satisfacer sus caprichos y a dejarse manipular. “Con eso lo único que logran es destruir su carácter, dice Cantoni. “Son niños que crecen solos y desarrollan defensas contra la soledad. Sus principales características son la rebeldía y la actitud autosuficiente y arrogante en la adolescencia para con sus padres”. A la hora de poner límites y normas, las mamás se preguntan mucho hasta dónde: hasta donde castigo, hasta dónde atento contra su libre desarrollo de la personalidad, cómo ejercer la autoridad sin esa imposición de los papás de antes... Hoy día no es fácil ejercer la autoridad, reconocen las sicólogas, pues los niños ahora son unos interlocutores que demandan explicaciones, piden que se les repete y cuestionan muchas posiciones. “Pero los niños necesitan límietes y normas claras. Y la mamá -y el papá- debe tiene que ser una guía y mantener el control”, dice López, quien da algunos consejos. • Poner pocas reglas y que sean claras y comprensibles según la edad del niño. • Plantarse en lo que se dice. Los niños oponen resistencia y miden hasta donde son flexibles los papás para ir corriendo los límites. • Perder el miedo a ejercer la autoridad, eso sí, con respeto.WILABR

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