Cinco meses para salvar a Coltejer

Luego de reconocer que el foco de sus negocios debía centrarse en gaseosas y telecomunicaciones, el empresario Carlos Ardila Lülle le propuso a José Roberto Arango en febrero que asumiera la presidencia de Coltejer para que le buscara comprador. La tarea no fue fácil, sostiene el hombre que cerró la transferencia del 55 por ciento de una de las compañías insignias de Colombia a la azteca Kaltex.

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julio 12 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-12

Arango asumió el reto con la condición de que se le permitiera el apoyo de alguien que compartiera la tarea, y ese fue Luis Fernando Montoya, persona de su total confianza. El ejecutivo encontró que el problema principal de la empresa era el costo laboral de 1.400 dólares mensuales promedio por operador textil, mientras en Brasil es de 500 dólares y en China de 100 dólares. Además había problemas de flujo de caja de 12 años con un accionista que ofrecía el soporte: la Organización Ardila Lülle. Con el visto bueno de la mayoría de trabajadores para buscar un aliado estratégico, dispuesto a comprarles la empresa, Arango viajó a México a reunirse con Rafael Moisés Kalach Mizrahi, presidente del Grupo Kaltex. Arango convenció al empresario mexicano de que Coltejer tenía futuro y que el mercado nacional era apetecible. Así se firmo un preacuerdo que conllevó finalmente a que hace menos de dos semanas la firma antioqueña pasara a manos del grupo mexicano. SE VENCÍA EL PLAZO La firma del Plan de Salvamento de la compañía antioqueña Coltejer estaba contra el tiempo porque el 27 de junio se vencía el plazo que daba la ley para acogerse a una reducción tributaria por el pago de deudas con la Dian. WILABR

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