Una cita fundamental

Faltan escasas 48 horas para que el próximo 14 de marzo cerca de 29,8 millones de colombianos cedulados se dirijan a 76.940 mesas, distribuidas en 10.376 puestos de votación ubicados en los 1.102 municipios del país, además de 197 puestos que funcionarán en consulados y embajadas en 60 naciones extranjeras. El objetivo de la jornada es la elección de 102 senadores, 166 representantes a la Cámara, 5 designados al Parlamento Andino, al igual que la escogencia de los candidatos de los partidos Conservador y Verde, que celebran sus respectivas consultas populares. También tendrá lugar el llamado voto Caribe en los departamentos de la Costa Atlántica, cuyo resultado no traerá efectos vinculantes.

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marzo 12 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-12

Quienes se acerquen a las urnas podrán escoger entre un amplio de abanico de postulantes a las corporaciones, pues hay 841 inscritos en 19 listas para el Senado, 1.634 en 361 listas para la Cámara y 63 en 14 listas para el Parlamento Andino. Todos ellos han venido desarrollando una intensa campaña, como lo prueba la invasión de letreros, afiches, vallas y pasacalles en áreas urbanas y rurales, al igual que la presencia en la radio y la televisión de quienes más recursos disponen. A pesar de semejante promoción, nada indica que los resultados de estas elecciones difieran mucho de las previas. Una vez más, son previsibles altos índices de abstención, al igual que las conocidas demandas de compra de votos y eventuales fraudes en diferentes municipios. En materia de orden público, es posible que la guerrilla logre entorpecer los comicios en zonas apartadas, pero el despliegue de integrantes de las Fuerzas Armadas a lo largo y ancho del territorio garantizará que la inmensa mayoría de los interesados en hacerlo, logre ejercer su derecho al voto. Tal como es usual, lo que está en juego de manera inmediata es determinar la fortaleza de las diferentes colectividades en el Capitolio. Sin entrar en pronósticos específicos, los sondeos de las últimas semanas sugieren que partidos como la U, el Liberal, el Conservador, el Polo Democrático y Cambio Radical, acaparen la mayoría de las curules disponibles. Queda la incógnita de lo que pueda ocurrir con el Partido Verde, Compromiso por Colombia o el Mira, cuya suerte dependerá de que logren pasar por el umbral de votos mínimos establecido por las normas. También hay interrogantes en torno a lo que pueda suceder con el PIN, la colectividad más cuestionada de todas, en donde se agrupa más de un dirigente cercano a quienes fueron descabezados por el escándalo de la ‘parapolítica’. La presencia de fuerzas oscuras y de conocidos barones electorales que han hecho del clientelismo y la politiquería una profesión de tiempo completo, no son motivos para el optimismo. Sería necesario un cambio fundamental en los votantes para que el Congreso que resulte escogido sea muy diferente al de épocas previas. Eso no quiere decir que los ciudadanos de bien deban preferir el camino de la abstención, ante el convencimiento de que otra vez seguirán ‘los mismos, con las mismas’. Todo lo contrario. Se trata de participar de manera responsable, analizando hojas de vida y escuchando sugerencias de personas desprovistas de intereses particulares. Sólo así se podrá sembrar la semilla de la renovación, tan necesaria en el parlamento colombiano. Dentro de las muchas razones para que eso sea así, están las de orden general que tienen que ver con la buena salud y la vitalidad de la democracia. No menos importante es la escogencia de personas capaces y honestas que sepan ejercer la labor de fiscalización de integrantes del Ejecutivo, fundamental para el sistema de frenos y contrapesos asociado a la división de los poderes públicos. A lo anterior hay que agregar la necesidad de que los nuevos representantes y senadores muestren iniciativa y profundidad a la hora de discutir y aprobar las que serán las leyes de la República. Si bien todo eso suena a lugar común, cumplir la cita es clave, pues es seguro que el Congreso que tome posesión el próximo 20 de julio tendrá ante sí una agenda cargada, en la cual los temas económicos tendrán un gran peso. Asuntos como el de la salud, la estabilidad fiscal o los planes para generar empleo demandarán trabajo y creatividad, un motivo más que suficiente y necesario para escoger, y hacerlo bien, el próximo domingo. "Es seguro que el Congreso que tome posesión el próximo 20 de julio tendrá ante sí una agenda cargada, en la cual los temas económicos tendrán un gran peso. Por eso es necesario escoger y hacerlo bien".ADRVEG