Clara Eugenia López Obregón

La conocí en Boston en 1969. Me hallaba en la Harvard Business School-HBS con su hermano Eduardo. Clara estudiaba en Harvard College, de donde terminó graduándose Magna cum Laude. Su talante generoso y de izquierda la había amistado con el movimiento estudiantil SDS, considerado radical y en cuyas manifestaciones contra la guerra del Vietnam y discriminación racial participaba. Nunca se dejó ‘enregimentar’. Cuando Leonard Woodcock, líder moderado del sindicato automotor UAW, aceptó hablar en HBS, fue tildado de traidor por SDS, quien manifestó contra él. Clara vaciló entre juntarse a su amigos, fuera del recinto, o ingresar para escuchar al ponente y formarse su propia opinión. Eligió esta opción y de allí en adelante resultó marginada por aquellos.

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marzo 31 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-31

Esta independencia de criterio ha marcado su trayectoria profesional, desde Usaid y la Secretaría Privada de la Presidencia, hace un cuarto de siglo, hasta los ministerios de Desarrollo y Minas, y la Superintendencia Bancaria, en donde desempeñó cargos estratégicos para la economía social. Por poco, Samper la nombra ministra de Medio Ambiente. Ha competido electoralmente: concejal de Bogotá en 1984-1988, se presentó posteriormente de candidata a la Alcaldía de la ciudad en su primera elección popular. También ha practicado la docencia: en Esap, los Andes (Facultades de Economía y Derecho), el Externado, el Rosario y, fiel a su independencia, el Centro de Educación Militar (Ética y Liderazgo). Laboró con Harvard College, su alma máter. Contribuyó al proceso de paz con el M-19 desde la Comisión Nacional de Diálogo, a mediados de los 80, y a la reconciliación nacional, desde la Constituyente, como asesora de su copresidente Horacio Serpa. La ‘fiscalización moral’ del país es una vieja causa para esta ex contralora Distrital (1981-1982) y auditora General de la República (2003-2004), y llevó a tan destacada economista a volverse también abogada en los Andes y candidata al Doctorado en Derecho en Salamanca. Donde otros callan, Clara se expresa sin ambages. Fue la primera en calificar de “homicidio premeditado” las ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’. La justicia le dio posteriormente razón. Algunos recordamos el caso de un gamín que intentó ‘rapar’ en la calle las pertenencias de un señor bien vestido y al cual éste asestó una paliza salvaje. Por radio, Clara condenó la violación de los derechos humanos del menor y la complicidad de quienes presenciaron los hechos sin actuar. Mucho antes de la era paramilitar, para Clara ya era inadmisible la justicia privada. La integridad de la presidenta designada del Polo y candidata a la Vicepresidencia de Colombia asemeja la de su compañero de fórmula. Le escuché a Gustavo Petro lamentar el reclutamiento histórico de menores por el M-19. Resaltan su condena frontal a la acción guerrillera y su falta de ‘corrección política de izquierda’ frente a Chávez, pese a sus vínculos personales: lo albergó en su casa mientras estuvo en Colombia y Chávez luego le abrió las puertas del Palacio de Miraflores. Forma su propio juicio, como también lo ejerce Clara desde hace cuatro décadas. Sin compartir la plataforma del Polo, saludo la entereza de una gran mujer e intelectual brillante, y su consonancia con la del candidato presidencial del partido. "Clara Eugenia Contribuyó al proceso de paz con el M-19 desde la Comisión Nacional de Diálogo, a mediados de los años ochenta". tomasuribemosquera@gmail.com *Consultor internacional ADRVEG