Una clase, punto por punto, para desenvolverse bien y poner al auditorio de su lado

Antes de salir al ‘escenario’, hay aspectos fundamentales que se deben tener bajo control. Estos son los más importantes, según Adyel Quintero, especialista en expresión y proyección escénica:

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noviembre 17 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-17

La mirada Uno de los puntos más importantes durante cualquier situación escénica es la mirada. Es esencial que durante el acto comunicativo ésta permanezca proyectada hacia el exterior, que tenga precisión en cuanto a los puntos hacia los cuales se está dirigiendo, que pueda armar su propia puesta en escena, consciente y estratégicamente; expresar lo que se está sintiendo, tener movilidad, crear su propio ritmo; todo con el fin de seducir al otro, establecer contacto con él, contagiarlo con el mensaje. Alguien que no mira a los ojos y se esconde no inspira confianza. La postura En el proceso de evolución del mono al hombre, una de las cosas que éste ganó fue la verticalidad del cuerpo. Esto significa una columna erguida, en línea recta con la pelvis; hombros, cuello y cabeza relajados y colocados de tal manera que los ojos queden mirando hacia el frente, a su propia altura. Esta postura irradia firmeza, seguridad en la persona, pues el individuo se ve relajado, tranquilo. Hay que evitar la tensión. La actitud Cualquier músculo o parte del cuerpo puede estar extrovertido (abierto) o introvertido (cerrado), lo cual puede crear barreras o desbloquear obstáculos. Unos brazos cruzados dan la idea de estar cerrado a los demás. Pero tampoco es bueno extrovertirse demasiado. Por ejemplo, en una discusión acalorada con los medios es bueno bajar el tono. Economía de movimiento Al comunicarse con otros, no es bueno moverse demasiado; es preciso cuidar que el cuerpo apoye el discurso, pero no lo distraiga o lo empañe. Significa eliminar los movimientos ‘parásitos’ o acciones que no significan, como rascarse innecesariamente, acomodarse el pelo, jugar con el esfero. Estos solo muestran inseguridad. Las manos Muchas personas tienen graves problema con las manos: no saben dónde ubicarlas, las mueven mucho o solo les cuelgan. Una mano viva es una mano que dialoga con el discurso verbal: en ocasiones sirve para enfatizarlo; en otras, remeda el tono de la voz. Si definitivamente no hay forma de usarlas conviene buscar objetos de apoyo. AL EXPRESARSE. Los vendedores de antes se preocupaban por el producto, ahora lo importante es el cliente, igual que los conferencistas tienen como prioridad el público. La estrategia para empezar el discurso debe ser una introducción con gancho. CONSEJOS CLAVE Uno de los principales problemas que se identifican en los discursos son las muletillas, que para Consuelo Hernández denotan que la persona no sabe del tema, que no tiene conectores para hacer una secuencia (podría utilizar ‘igualmente’, ‘así mismo’, ‘en ese sentido’). Otra de las causas es la autoncensura. Para evitarla, la mejor estrategia es prepararse para hablar del tema, enviar mensajes claros y hacer de cuenta que la información es una mercancía. No es conveniente divagar ni siquiera con los gestos. Y lo más importante, ante una pregunta hostil, lo mejor es pedir que se la repitan, para bajar el grado de agresión. Ojalá hablándole a la persona por su nombre.

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