El Código de Brown | Finanzas | Economía | Portafolio

El Código de Brown

Estrenada hace dos días en antípodas culturales como Francia y Omán, y con protestas del Opus Dei y los albinos, por la forma como encarna a unos y se refiere a los otros el terrorífico monje Silas, El Código Da Vinci llega hoy a Colombia. Viene precedida del escándalo sembrado por el libro de 105 capítulos, traducido a 44 idiomas y con cerca de 50 millones de ejemplares vendidos, según refiere la página web de su autor, Dan Brown.

POR:
mayo 19 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-19

Por Internet advierten que si la película es fiel a la novela, “contendrá numerosos elementos agresivos contra la sensibilidad religiosa cristiana”. Al buen actor Tom Hanks, que encarna al simbologista Robert Langdon, alter ego de Brown, le han caído en el Festival de Cannes los primeros chiflidos. Aseguran los que la vieron que su interpretación es increíblemente desabrida en un reparto de papeles poco convincentes, para una película que según el cronista del Boston Globe, “es casi tan mala como el libro”. Brown cumplirá dentro de un mes 42 años. Con su mujer Blythe Newlon demuestran cuán importante es la elección de la pareja correcta (especialmente si ella es experta en Leonardo Da Vinci). Son los Reyes Midas. Aprendieron rápido cuál es el verdadero código de la industria editorial para sobrevivir en tiempos de crisis y con una competencia bárbara. El catalizó el misterio en las pinturas y en la personalidad de Da Vinci, que descubrió cuando estudiaba Historia del Arte en la Universidad de Sevilla, con un principio tan drástico como verídico: tu libro se venderá, mientras más grande sea el número de personas que ofendas y disturbes. Dio en el blanco. Este rollo conyugal de Jesús y María Magdalena molesta a la Iglesia Católica y a los cristianos. Rechazaron la utilización escenográfica de templos como San Sulpicio y Santa María de las Gracias, y la Abadía de Westminter no dejó filmar en su interior un guión que considera inspirado en un texto “teológicamente ridículo”. Cada hecho presentado por Brown ha sido categórica y ampliamente cuestionado, tratando de talar así uno de los aparentemente imbatibles puntos de apoyo del novelista: la exhaustiva investigación. Brown se enfrenta con éxito a diversas acusaciones de plagio y engrosa su cuenta bancaria. Se le atribuye una fortuna de 250 millones de dólares, 80 de los cuales le llegaron pulpitos en el último año. El Código Da Vinci le ha permitido poner en circulación como nuevas sus novelas anteriores, todas centradas en algún tipo de ‘sociedad secreta’: la ANS, el Vaticano, los Illuminati, la Nasa, el Priorato de Sión o el Opus Dei. Por esa misma senda, pero con los francmasones y en Washington, marcha La clave de Salomón, su próxima obra, primera de doce que se ha propuesto escribir hasta que a Robert Langdon comiencen a salirle telarañas. Brown es realmente un ajedrecista de la literatura. Influido por escritores de best sellers como Jeffrey Archer y Sydney Sheldon, su fórmula combina siete ingredientes: escenarios atractivos, construcción dinámica de escenas, un sólo asunto dramático; tensión constante mediante el manejo del tiempo y el conflicto, y fidelidad al compromiso de no incumplir las expectativas generadas a los lectores; mucha investigación (vía Internet, viajes y sobre todo, libros) y más información, para que leer signifique aprender; relato en pequeños fragmentos, e incesante revisión y supresión, según el principio fundamental de la comunicación que le enseñaron con la primera cuartilla que le devolvieron llena de tachones: “Cuánto más simple, mejor”. Hay que ver la película para saber si Ron Howard descifró el Código de Brown. Periodista "Hay que ver la película para saber si Ron Howard descifró el Código de Brown”.

Siga bajando para encontrar más contenido