Mientras Colombia busca recuperar categoría de inversión, bajan calificación a otros países emergentes

La esperanza del Gobierno y analistas de recuperar el nivel de confianza inversionista y que permite conseguir endeudamiento más barato, será otra de las víctimas de la crisis financiera.

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noviembre 13 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-13

Después de estar a tan solo un nivel de conseguir esa categoría que otorgan las poderosas calificadoras de riesgo internacionales (Moody's, Fitch y Standard and Poor's), las aspiraciones del país quedaron congeladas es incluso en riesgo de volver a bajar de categoría, tal como les está ocurriendo a otras economías emergentes.

La semana pasada, Fitch les bajó la nota a Rumania, Hungría y Bulgaria, al tiempo que les redujo la perspectiva a Rusia, Corea, México y Chile. Standard and Poor's (S&P) descalificó a Argentina y le bajó la perspectiva (indicación sobre la siguiente decisión que tomará) a Jamaica, El Salvador, República Dominicana y Costa Rica.

El argumento en todos estos casos, con excepción de Argentina, es el mismo: las consecuencias que tendrá la turbulencia financiera y la recesión del mundo desarrollado sobre los países emergentes.

La lógica de las calificadoras es que si una nación desmejora cualquiera de sus indicadores (como exportaciones, deuda o balance fiscal) tiene más riesgo de no honrar sus obligaciones y por eso le bajan la calificación soberana, que no es otra cosa que un indicador sobre la capacidad de pago de una economía.

"Tener el grado de inversión es un paso muy grande para el que Colombia todavía no está listo, por lo menos no en los próximos uno o dos años. Nosotros siempre hemos tenido dudas sobre la situación fiscal del país, la cual podría empeorar como consecuencia de la crisis", dice Alessandra Alecci, analista de Moody's, la calificadora más estricta con el país.

Richard Francis, de S&P, dice que en su agencia están revisando sus proyecciones de crecimiento de Colombia, las cuales muy probablemente serán a la baja, como las de otros países y eso va a impactar las finanzas públicas, que han sido el gran talón de Aquiles del país en lo que a calificadoras respecta.

Si bien el déficit fiscal (diferencia entre ingresos y gastos) ha venido bajando, sin crisis el Gobierno ya esperaba un aumento para el año entrante por los gastos extras derivados de rubros como defensa y pensiones. Bajo las nuevas circunstancias internacionales es muy factible que el hueco de las finanzas públicas sea mayor, todo porque el país sigue gastando más de lo que recibe.

Financiamiento del 2009

"Hasta ahora, Colombia lo está haciendo mejor que muchos otros países, pero antes de tomar cualquier decisión, debemos esperar a ver qué tan bien librado sale de la crisis, cómo quedan sus instituciones y su economía", sostiene Francis, quien también estima que esto no se podrá saber en menos de dos años.

Alecci considera que la principal preocupación está en el financiamiento para el año entrante y el balance externo. El país requiere para el 2009 2.400 millones de dólares, de los cuales 1.400 millones serán provistos por multilaterales (BID, Banco Mundial, CAF) y el resto se tendrá que conseguir en los mercados de capitales internacionales, los cuales prestan basados justamente en la calificación soberana.

"El año entrante los mercados van a estar más complicados, pero la ventaja de Colombia es su buena relación con los multilaterales, sin embargo, en el frente externo (comercio exterior, inversión extranjera) el tema no es tan claro por los déficit que registra el país", aclara Alecci y dice que en Moody's se encuentran cómodos con la actual calificación de Colombia, que en su caso es de Ba1, un nivel por debajo del grado de inversión.

Francis remata diciendo que bajo las actuales circunstancias es muy difícil ver un escenario positivo para cualquier país, pero al menos Colombia aún tiene una perspectiva estable (que indicaría que en la próxima revisión su nota se mantendría sin cambios).

Unos jueces muy cuestionados

Así como la crisis tiene en vilo las evaluaciones de los países emergentes, también puso en el ojo del huracán a las calificadoras de riesgo por no haber previsto lo que iba a ocurrir ni haber medido los riesgos que asumieron muchas entidades financieras con las hipotecas 'subprime'. Su credibilidad y capacidad evaluadora se pusieron en duda y organizaciones como la Comisión Europea propusieron regularlas para poderlas sancionar si no actúan correctamente.

En América Latina las calificadoras siguen siendo poderosas y sus opiniones son celebradas o sufridas por los gobernantes. En Colombia, la recuperación del grado de inversión, perdido en 1999, es una prioridad del gobierno Uribe.

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