Colombia sí contabiliza parte de su ‘economía subterránea’

Mientras que Europa da el debate de incorporar varias actividades ilícitas en el PIB de sus países, acá ya se hace una parte de la medición: los renglones ilegales mueven cerca de $38 billones.

Uno de los puntos difíciles de estimar es el costo en que incurren los carteles en la producción de su mercancía.

Archivo Portafolio.co

Uno de los puntos difíciles de estimar es el costo en que incurren los carteles en la producción de su mercancía.

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junio 11 de 2014 - 02:46 a.m.
2014-06-11

Colombia ya ha recorrido parte del camino que apenas empieza a andar la Unión Europea, que está pensando en medir el impacto que tienen las ‘economías subterráneas’ dentro del Producto Interno Bruto (PIB) de sus países miembros.

Por 'economías subterráneas' se entiende la riqueza que se genera a partir de actividades como el narcotráfico, la prostitución y otras subsidiarias, que son dominadas por verdaderas mafias en todo el mundo.

En Italia, Reino Unido e Irlanda, los tres países que ya han anunciado que contabilizarán lo que producen estos campos, se vive un agudo debate en el que se han contrapuesto los argumentos de los economistas que defienden la necesidad de tener mejor información y otros líderes de opinión que ven inconveniente el cálculo, al considerar que ni el consumo de drogas ni el comercio sexual son siempre actividades consentidas y, por lo tanto, “es una ofensa contra millones de víctimas”.

En Italia, cálculos aproximados del Banco central hablan de que las ‘economías criminales’ representarían cerca del 10,9 por ciento del PIB y en Gran Bretaña casi el 1 por ciento.

En Colombia, la misma preocupación comenzó desde las décadas del 80 y el 90, cuando se dio el florecimiento del narcotráfico.

Hoy en día, Planeación Nacional considera el indicador de ‘flujos encubiertos de capital’, en el que toma las divisas que ingresan y que no son explicadas como lavado de activos. Sin embargo, aunque se hace el cálculo, no se cuentan en el PIB. El año pasado representaron el equivalente al 5 o 6 por ciento del PIB, que en total sumó 763 billones de pesos.

“Fueron aproximadamente 38 billones de pesos. De esos, se calcula que 18 billones fueron del narcotráfico, unos 10 billones de la minería ilegal, 6 billones de corrupción, unos 2 billones de extorsiones y secuestro y unos 2 billones más por otros delitos transnacionales como la prostitución y la trata de personas”, dice Óscar Useche, economista y doctor en Paz, conflictos y democracia, adscrito al centro de pensamiento de la Universidad Minuto de Dios.

Entre 1981 y el 2012 habrían ingresado por la misma vía 55.000 millones de dólares que luego invirtieron en tierras y otros bienes, de acuerdo con estudios citados por Useche.

El monto por narcotráfico se basa en estimativos de las Naciones Unidas, así como del Departamento de Estado de Estados Unidos y otras agencias federales que hacen cálculos de las inmensas ganancias que deja la producción y venta de narcóticos.

La Oficina contra las Drogas y el Delito de EE. UU. estima que un kilo de coca se compra en las áreas de producción en 700 dólares y termina valiendo 20.000 dólares si se vende en una calle de New York, o 30.000 dólares si se expende en las ciudades de Europa.

El valor del negocio sexual podría ser en cambio un indicador mucho más lejano de aplicar en el país debido a que es una actividad que se mueve en los márgenes de la legalidad.

A diferencia de Europa, donde la prostitución está regulada, en Colombia, aunque toda la gente sabe dónde están las zonas de prostitución, nadie ha calculado cuánto cobran en promedio las y los trabajadores sexuales.

La única aproximación que se conoce al respecto viene del Icbf que indica que habría en el país cerca de 25.000 personas dedicadas a comerciar con su cuerpo.

Aunque en el país la discusión aún no se da, como sí se ocurriendo en el Viejo Continente, especialistas consultados por Portafolio consideran que el cálculo de estas economías tiene su utilidad y consienten el que se incluyan dentro de la producción nacional.

“Esta es una prestación de servicios que produce una circulación de dinero, y si aumenta la actividad económica debería estar en el PIB; debería investigarse cuál es el circuito de capital ligado a la prostitución que la liga además con el movimiento de los bares, las residencias, el licor y las drogas”, anota Useche.

HAY OTRAS PRIORIDADES, DICE EL DANE

“Todo lo que lleve a contar con más información para efectos de política pública y de hacer mejores análisis es bienvenido". El punto es que en el corto plazo, hay unas prioridades, dice el director del Dane, Mauricio Perfetti.

Puntualizó que antes se deben desatrasar los censos de población y vivienda, el censo agropecuario y perfeccionar las cuentas sobre la balanza financiera.

Por su parte, la exministra Cecilia López Montaño se mostró de acuerdo con la medición “para ver el nivel de corrupción al que ha llegado el país”, pero enfatizó en que sería más urgente incluir en el PIB el trabajo de las mujeres en el hogar, que equivale al 19 o 20 %.

Néstor López

neslop@eltiempo.com

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