Colombia y la crisis financiera

Lo que comenzó en julio del año pasado como una crisis localizada en el segmento hipotecario de alto riesgo en E.U. se ha extendido a otros segmentos financieros, lo que ha significado un cambio importante en el contexto internacional. Actualmente, las condiciones externas continúan deteriorándose no solo con la agudización de la crisis de los mercados hipotecarios en E.U. y su contagio a otros países industrializados, sino también con los precios récord de los hidrocarburos y de los alimentos, y el incremento de la inflación global.

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septiembre 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-08

Por el momento, el impacto sobre la región ha sido limitado, especialmente para los países de América del Sur que se han beneficiado de los elevados precios de las materias primas y de la entrada de flujos de capitales alentada por el diferencial de tasas respecto a E.U. En adición a lo anterior, también es cierto que la región tiene una menor exposición a la crisis actual, cuyo foco se ubica en un segmento del mercado que no existe en América Latina, el de los instrumentos estructurados. Sin embrago, si bien es cierto que tanto Colombia como la región, hoy están mejor preparadas para enfrentar shocks externos, el riesgo de contagio continúa siendo elevado. Por una parte, es factible el contagio de la crisis a través de los flujos comerciales. Una reducción del consumo en los países desarrollados, así como una desaceleración en el crecimiento de China e India, podría afectar las exportaciones colombianas, con un consecuente deterioro en los términos de intercambio y, por ende, en las cuentas externas. En el caso del contagio a través de los flujos financieros, la contracción de la liquidez internacional y la mayor aversión al riesgo podrían dificultar el acceso al crédito por parte de empresas y gobiernos de la región. Esto último es particularmente relevante tomando en cuenta que se prevé que en Colombia se registre en los próximos años déficits en cuenta corriente de la balanza de pagos. Otro elemento que representa un riesgo importante lo constituyen las presiones inflacionarias, que se han incrementado en la mayoría de los países de la región durante este año. De hecho, durante el mes de julio Colombia registró una inflación anualizada de 7,5% muy por encima de la meta establecida por el Banco de la República. Ante esta situación, las autoridades deben preservar la credibilidad de la política monetaria, combatir las presiones inflacionarias y paliar sus efectos sociales indeseables, evitando al mismo tiempo comprometer la senda de crecimiento económico. En conclusión, es demasiado prematuro prever un desacople, ya que existe incertidumbre sobre la magnitud de la recesión en los países industrializados, en las respuestas de política y en el impacto que tendrá la crisis en los países asiáticos. Sin embargo, esta combinación de impactos financieros y comerciales pondrá a prueba los sólidos fundamentos macroeconómicos de la región en general, y de Colombia en particular.'' Durante el mes de julio, Colombia registró una inflación anualizada de 7,5% muy por encima de la meta establecida por el Emisor.WILABR

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