En Colombia cada día hay menos cheques y acciones en papel

Quién lo creyera, pero en Colombia las noticias sobre la pérdida de títulos valores, como los CDT, cheques, facturas y acciones, entre otros, son cada vez más frecuentes de lo que se cree.

Cuando ocurre la pérdida de uno, sus propietarios deben iniciar un tedioso proceso de reposición.

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Cuando ocurre la pérdida de uno, sus propietarios deben iniciar un tedioso proceso de reposición.

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abril 11 de 2015 - 07:01 p.m.
2015-04-11

Aunque buena parte de esos títulos valores cuentan hoy con un registro electrónico administrado por el Depósito Centralizado de Valores (Deceval), una porción importante permanece en el mercado en su original, es decir, en papel.

Jorge Hernán Jaramillo, presidente de Deceval, señala que hoy la totalidad de los bonos y las titularizaciones se ha desmaterializado, es decir que ya no están en físico, mientras que solo el 75 por ciento de las acciones y el 85 por ciento de los CDT lo están.

Pero no deja de sorprender a los comisionistas que con alguna regularidad aparezcan personas diciendo tener acciones de empresas que incluso han dejado de cotizar en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC).

Por lo general, dicen algunos, se trata de títulos que permanecieron olvidados por años en cajas de seguridad o cajones de algún mueble junto con otros documentos y que son encontrados por casualidad por los familiares de quienes figuran como titulares cuando estos fallecen o recuerdan su existencia.

“Algunas empresas mantienen ventanillas abiertas en sus departamentos de tesorería para recomprar esas pocas acciones que se mantienen sin desmaterializar y que no fueron recogidas en una oferta pública de acciones (OPA), previa a la salida de bolsa del emisor, en cuyo caso los accionistas pueden acercarse a las compañías y explicar la situación. Pero no es la norma y los accionistas enfrentan el potencial problema de no poder hacer nada con unos certificados físicos cuyo emisor ha desaparecido, en ocasiones”, explica César Cuervo, jefe de investigación de acciones de CrediCorp Capital.

Esto en el mejor de los casos, pero cuando ocurre la pérdida del título valor por descuido sus propietarios se ven obligados a iniciar un proceso de reposición que tarda seis meses y cuesta unos 600.000 pesos. Hoy, cerca de 914.000 colombianos poseen acciones, y se estima que no menos de 800.000 tienen recursos depositados en CDT, aunque buena parte están representados en registros electrónicos (desmaterializados).

Si bien una de las ventajas de contar con un título desmaterializado está en la eliminación del riesgo de hurto, pérdida o que pueda sufrir algún daño (al fin y al cabo es papel), existen otros beneficios para sus propietarios, las empresas que los emiten y el mismo mercado.

Jaramillo dice que otro de los beneficios está en que el registro electrónico de la propiedad le permite a la persona tener la certidumbre de que siempre será el titular mientras aparezca en sus libros.

Para las empresas, agrega, está en que esta se puede dedicar a su tarea fundamental, mientras Deceval se encarga de la atención a los socios, de llevar el libro de accionistas y de expedir certificaciones para que estos puedan ejercer sus derechos en las asambleas, como los de votar, cobrar sus dividendos o hacer una prenda de garantía sobre ese valor en algún negocio.

Para el mercado, la desmaterialización representa eficiencia, seguridad y agilidad en las transacciones. Hoy, un bono puede rotar en un mismo día más de 10 veces, debido a que el tiempo de transacción se ha reducido, de una hora y 10 minutos a 14 minutos.

¿QUÉ HACER CON UNA ACCIÓN EN FÍSICO?

Un primer paso es verificar que la empresa que la emitió aún esté operando.

César Cuervo, jefe de investigación de acciones de CrediCorp Capital, señala que en poder de personas naturales hay una que otra acción sin desmaterializar, debido a que estas no llevan un control detallado de su portafolio de inversiones.

En la mayoría de los casos, dice, es posible acercarse a una comisionista de bolsa y recibir asesoría para la desmaterialización, toda vez que este proceso resulta más conveniente, seguro e indispensable en caso de querer salir al mercado a venderlas.

Ahora, la eventual liquidación no siempre es tan simple como podría pensarse. Si se trata de una compañía que permanece listada en bolsa, se puede ir al mercado a realizar la transacción sin mayores inconvenientes. Sin embargo, es posible que la compañía emisora haya sido deslistada de la bolsa o que incluso haya desaparecido como entidad independiente, bien porque fue adquirida, porque desapareció su razón social tras un cambio en la estructura o porque entró en quiebra.

Redacción de ELTIEMPO.com