¿Cómo va Colombia en exportaciones del agro?

Al pensar con el deseo se debería afirmar que el sector agropecuario exportador ha aprovechado los precios altos internacionales de los alimentos y se ha preparado para afrontar las oportunidades con los tratados de libre comercio ya aprobados, y en especial el TLC con Estados Unidos, más aun, cuando con este último han transcurrido algo más de cinco años desde que se empezó a hablar del tratado hasta que se concretó en el presente año.

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diciembre 07 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-07

Desafortunadamente, esto no ha sido así y lo peor es que el sector agropecuario exportador sigue siendo el mismo de hace diez años y no está creciendo al mismo ritmo de las exportaciones totales. En el año 2006 las exportaciones agropecuarias y agroindustriales ascendieron a 4.989 millones de dólares. Para el 2010 este tipo de exportaciones llegó a 5.832 millones de dólares lo que significó un aumento de cerca de 17 por ciento en el periodo o alrededor de 4.25 por ciento anual. Mientras tanto en el mismo lapso las exportaciones totales, sin petróleo, aumentaron algo más de 29 por ciento o cerca de 7,25 por ciento anual. Esto podría significar que el sector agropecuario no tiene la dinámica exportadora de años anteriores. Lo anterior lleva a dar un vistazo a cómo es la estructura exportadora del sector agropecuario y agroindustrial. Desde el año 2000 las exportaciones agropecuarias primarias han participado, casi en forma constante, con alrededor del 72 por ciento de las exportaciones de ese sector, mientras la agroindustria participa con alrededor del 28 por ciento. El total de las exportaciones agropecuarias y agroindustriales presentan una alta concentración, es así que para el 2010 el 82 por ciento de estas lo constituyeron seis productos (café 32%, flores 21%, banano 13%, azúcar 8%, productos de café 5% y aceite de palma 3%). De tiempo atrás, en diferentes documentos se ha venido mencionando que existe un número de productos competitivos que podrían incrementar las exportaciones agropecuarias y a la vez bajar su concentración. En el cuadro adjunto se presentan ocho de esos productos que para el 2010 participaron sólo con un 3,5 por ciento de las exportaciones totales agropecuarias y agroindustriales, pero lo más preocupante es que todos, tal vez con excepción de las frutas, presentan una tendencia decreciente. Aquí surge el interrogante sobre por qué no están creciendo las exportaciones, en especial cuando se vio en artículo anterior 'Se estancó el sector rural' (Portafolio, noviembre 4 del 2011), que son las exportaciones las que le pueden imprimir mayor dinamismo al sector agropecuario. Lo que más está influyendo en esta situación es la apreciación del peso debido al crecimiento de la inversión extranjera, así como al incremento de los ingresos obtenidos por las exportaciones minero-energéticas, con esta situación los exportadores reciben cada vez menos por sus productos al monetizar los dólares y esto definitivamente desincentiva inversiones en rubros exportables. Por lo tanto, se requieren medidas tendientes a controlar la reevaluación. Afortunadamente, el Gobierno ya es consciente de los problemas que acarrea la enfermedad holandesa. Independiente a las medidas económicas, se requiere una inversión más efectiva en el desarrollo tecnológico, específica para productos exportables, tendiente a mejorar rendimientos y disminuir costos, lo que incide directamente en la competitividad. Las tasas de retorno a la inversión en ciencia y tecnología se encuentran por encima del 80 por ciento. El ejemplo a seguir son los arroceros, que ya tienen su plan estratégico. El escándalo de Agro Ingreso Seguro no puede convertirse en el 'coco' para no apoyar directamente la producción con sentido exportador, más aun cuando la situación descrita no está estimulando a los agricultores a incursionar en los mercados internacionales. Con el objetivo de dinamizar la producción de gran cantidad de rubros agrícolas, cuya ventaja competitiva está en gran medida en la proximidad de un vecino importador de alimentos, es también fundamental el dinamizar las exportaciones hacia Venezuela y así mejorar el crecimiento del sector. La ola invernal ha sacado de posibilidades productivas y exportadoras a algunas regiones del país, por lo que se debe aprovechar la disponibilidad de recursos para mejorar la infraestructura vial de caminos secundarios y terciarios, lo que tiene una incidencia directa en la competitividad. En China se demostró que por cada yuan (US$0,13) invertidos en caminos rurales el PIB agrícola se incrementó en 1,57 yuan (US$ 0,21). El Ministro de Agricultura conoce estos beneficios, por lo tanto, su clamor en tal sentido debe ser escuchado. Finalmente, un estancamiento en las exportaciones de origen agropecuario le van a impedir a Colombia aprovechar los alto precios internacionales y las oportunidades de los TLC, lo que tendrá un efecto negativo en el crecimiento del sector con las consecuencias colaterales como son, entre otros, la pobreza rural. helgon

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