Colombia, por fuera del club minero de América Latina

A la minería colombiana le está sucediendo lo mismo que le pasó al sector petrolero hace una década. El grueso de los dólares para nuevos proyectos de inversión está pasando de largo, con destino a países más competitivos como México, Brasil, Chile, Perú y Argentina.

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mayo 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-21

Del total del presupuesto de inversiones que se hicieron el año pasado en exploración de metales no ferrosos en el mundo, el 24 por ciento fue para Latinoamérica, pero específicamente a los mencionadas naciones, especialmente a proyectos de oro, níquel, bauxita, hierro y hasta potasio. Es más, de acuerdo con cifras de la Cámara de Asomineros de la Andi, solamente seis de las mayores empresas mineras del mundo tienen operaciones en Colombia, mientras que en países de la región como Chile y Perú hay por lo menos una docena de ellas explorando todo tipo de minerales, para aprovechar el auge de precios internacionales de las materias primas. Las inversiones en minería en Colombia, según Arturo Quirós Boada, director ejecutivo de la cámara Asomineros de la Andi, más que en proyectos nuevos se están concentrando en la ampliación de explotaciones existentes, y esa entidad calcula que este año ascenderán a unos 100 millones de dólares. La cifra es aún pequeña si se observa la tabla de proyectos en América Latina, donde las inversiones alcanzan, en algunos casos, cifras de hasta 2.000 millones de dólares en todo tipo de explotaciones. Un estudio realizado por Fedesarrollo para la cámara de Asomineros de la Andi, señaló que si bien Colombia no es el más atractivo de la región, sí está atravesando por un excelente momento económico que le servirá para atrapar esos flujos de capitales hacia el sector minero, “pero ello hay que construirlo”, dice Mauricio Cárdenas, coautor del estudio con el investigador Mauricio Reina. El aporte de la minería a la economía es de alrededor de 8,6 billones de pesos, 3 por ciento del PIB, pero la cifra sigue siendo baja en comparación con otros países de la región. Localmente, el territorio es todavía inexplorado porque apenas se está aprovechando el carbón, el níquel y el oro. Además, Colombia es atravesada por la cordillera de los Andes, donde se han encontrado los mayores depósitos de minerales en otras naciones del continente como es el caso del cobre en Chile. MUCHO POR MEJORAR Sin embargo, para llegar a competir hombro a hombro con países como Perú, Chile o Brasil, habrá que destaponar varios cuellos de botella que por años le han impedido al país gozar de un mayor atractivo. Si bien el índice de potencial geológico del país es de 8,1 puntos, el cual es catalogado como alto -según el estudio de Fedesarrollo-, temas como la deficiencia en materia de infraestructura, los elevados costos de la electricidad y la maraña de regulaciones ambientales, así como la debilidad de las instituciones dedicadas al tema minero, son algunos de los factores en contra. “Colombia podría mejorar significativamente su posición competitiva si tuviera una legislación más favorable, sobre todo para la fase de exploración, con periodos más amplios y cánones superficiarios más bajos”, indicó la investigación de Fedesarrollo, presentada en Cartagena. En efecto, mientras que en Colombia el periodo de exploración es de apenas tres años, en otros países como Brasil alcanza lapsos de seis años y en Perú ocho, lo que facilita al inversionista poder hacer un trabajo más profundo, más aún si se tiene en cuenta que los proyectos mineros son a muy largo plazo. En análisis especializados como el del Fraser Institute 2006/2007, el cual consulta a 333 empresas mineras dedicadas a la exploración, explotación y consultoría sobre la competitividad minera, Colombia recibió una calificación bastante baja en el indicador de potencial de políticas. Este indicador muestra los efectos que tienen las políticas públicas en la actividad minera, incluyendo temas como la estabilidad y el cumplimiento de las normas, la tributación, la estabilidad política, los temas laborales, la seguridad y la infraestructura. En la encuesta 2007, Colombia recibió una calificación de 25 puntos en este aspecto sobre 100 posibles, lo que la ubica en el lugar 55 entre 65 países y regiones analizadas. Pero en el índice de potencial mineral le va mejor a Colombia. Este ítem revela la percepción de los empresarios internacionales acerca de lo que sucedería en los países y regiones analizadas si las políticas públicas se afinaran hasta alcanzar los mayores estándares internacionales. En este caso, Colombia quedó en la posición 14 entre 65 países y regiones evaluadas, superando a los principales países mineros de América Latina con excepción de Brasil. “Esta ubicación da una idea de cuánto podría mejorar la competitividad del sector minero colombiano si el país adoptara la aplicación de políticas públicas que superen los cuellos de botella”, indicó el estudio de Fedesarrollo. 2.000 millones de dólares es la inversión nueva en promedio en exploración minera en América Latina, pero la que se realiza en Colombia, en explotaciones existentes, apenas llega a los 100 millones de dólares. Buscan mejorar la competitividad El Gobierno reconoce las falencias que han impedido a la minería colombiana tomar un papel protagónico en el contexto latinoamericano. Para ello ha diseñado una estrategia encaminada a mejorar la administración del recurso minero, el incremento de la competitividad y productividad, así como la promoción del país minero, tal como se está haciendo con el sector de hidrocarburos, cuyos frutos ya se están cosechando. La directora de Minas del Ministerio, Beatriz Duque, indicó que uno de los propósitos es hacer ajustes en el Código Minero para adecuarlo a las actuales condiciones del país, además de emprender acciones conjuntas con otras entidades públicas para unificar criterios sobre licenciamientos en áreas de reserva forestal o páramos, uno de los principales obstáculos con los que se están encontrando las compañías. De otra parte, y en un intento por frenar la informalidad de la actividad, se propone aumentar las labores de fiscalización, las cuales se encuentran en niveles del 66 por ciento y una intervención en los 33 distritos mineros del país, así como la aplicación de mecanismos de financiación para pequeña y mediana minería con base en experiencias internacionales como la canadiense.WILABR

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