Colombia, el país que más vive de las tasas a la gasolina

A noviembre del 2014, la Nación recibió unos $3 billones por tributos a los combustibles.

El 30 por ciento de lo que paga un colombiano por cada galón de gasolina es impuestos, pero esa tasa tiende a ser cada vez mayor

Archivo particular

El 30 por ciento de lo que paga un colombiano por cada galón de gasolina es impuestos, pero esa tasa tiende a ser cada vez mayor

Finanzas
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enero 05 de 2015 - 11:38 a.m.
2015-01-05

Colombia es el país latinoamericano que más depende de los recursos que les generan los impuestos a los combustibles, como las gasolinas y diésel.

Por ese concepto, la Nación percibió 3.947 millones de dólares en 2012, es decir, 8,9 por ciento de los ingresos públicos corrientes de ese mismo año que fueron de 44.167 millones de dólares.

En Argentina la proporción de los impuestos pasó de 0,5 a 1,5 por ciento de esos ingresos entre el 2006 y el 2012. México, Ecuador y Venezuela recaudaron por concepto de impuestos a las gasolinas y diésel, poco menos del 0,3 por ciento de sus ingresos en el 2012.

Colombia es, además, el segundo país de la región con los más altos ingresos por concepto de dichos impuestos y hasta el 2010 figuraba en un grupo de cinco naciones, junto con Venezuela, México, Ecuador y Argentina, que más subsidiaban el consumo de dichos combustibles.

Estas son parte de las conclusiones que revela el estudio ‘Panorama preliminar de los subsidios y los impuestos a las gasolinas y el diésel en los países de América Latina’, elaborado por Miguel Ángel Mendoza, consultor de la Unidad de Cambio Climático de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el que se advierte que los subsidios les costaron a esas naciones, en conjunto, unos 29.000 millones de dólares solo en el 2012.

Destaca que “la carga impositiva por concepto de impuestos a las gasolinas tuvo una tendencia creciente de 2006 a 2010. Con la desaceleración económica ocurrida en 2009, el consumo del combustible se comportó de forma anticíclica y creció 21,4 por ciento, y junto a una reducción del precio, el monto de los impuestos aumentó ligeramente”.

Según la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), hasta noviembre del año pasado, por esta vía se habían recaudado unos 2,73 billones de pesos, 2,5 por ciento de los impuestos totales de ese mismo periodo.

En esencia, los impuestos a las gasolinas en Colombia son tres: sobretasa del 25 por ciento, IVA del 16 por ciento y el impuesto global, que es un monto fijo, pero cuya tasa es del 12 por ciento.

Rafael Barrera, presidente de Fendipetróleo, gremio que reúne a los distribuidores de combustibles en el país, dice que el 30 por ciento de lo que se paga por un galón de gasolina en Colombia corresponde a esos impuestos, pero advierte que hay otros ‘disfrazados’ que terminan encareciendo su precio, afectando la productividad de las empresas y a todos los ciudadanos en general, quienes terminan pagando de manera indirecta esos tributos.

“Hay otra serie de contribuciones y tasas, como la tarifa de marcación que es para el mantenimiento de los poliductos de Ecopetrol. En la última reforma tributaria, crearon el más gravoso, que es el Diferencial de Participación (Art. 69), para compensar la caída en el precio internacional de petróleo. Va a recuperar un pasivo que tienen supuestamente los consumidores con el Gobierno (Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles), pero es un dinero para beneficiar a las petroleras y a Ecopetrol”, dice el experto.

FUENTE FISCAL DE RECURSOS

‘ALTA CARGA IMPOSITIVA NO ES MUY CONVENIENTE’

Los combustibles no pueden verse como fuente de recursos fiscales, sino como palanca para la producción y el desarrollo social del país”.
Así lo cree Rafael Barrera, presidente de Fendipetróleo, quien ve inconveniente que la carga impositiva de los combustibles en el país sea tan alta. “Se carga un insumo con más impuestos, un impuesto indirecto que terminamos pagando todos, independientemente de la capacidad adquisitiva y la gasolina es un bien inelástico que se debe comprar a cualquier precio”.

CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción Economía y Negocios