Colombia está entre los países que crecerán más de 3 %: BID

José Juan Ruiz, Economista Jefe del organismo multilateral, asegura que en los últimos años América Latina ha sido ineficiente en “la forma como combina el capital y el trabajo”.

José Juan Ruiz Gómez, Economista Jefe del BID.

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José Juan Ruiz Gómez, Economista Jefe del BID.

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febrero 23 de 2015 - 01:08 p.m.
2015-02-23

“América Latina no está creciendo a las tasas a las que crecen otros países emergentes porque no produce suficientemente”, aseguró el gerente del Departamento de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo, José Juan Ruiz Gómez, en entrevista con Portafolio.
El economista español considera que el problema radica en que en la región ha sido ineficiente en “la forma como combinamos capital y trabajo”, además de que nuestros países han crecido, pero no tanto como otras economías emergentes como las de los países de Asia.
Con respecto al futuro, Ruiz Gómez cree que Colombia podría estar en el selecto 20 % de países latinoamericanos que tendrá crecimiento de más del 3 por ciento en el 2015.
¿Cómo se explica que América Latina haya bajado más su ritmo de crecimiento que otras regiones?
La razón hay que encontrarla en que somos muy sensibles al ciclo internacional. Prácticamente el 75 % del ciclo económico de un país típico de América Latina se explica por lo que ocurre en la economía mundial. Hemos visto en los últimos 36 meses cómo el precio de los commodities han comenzado a caer por razones de demanda, porque China crece menos, porque el mundo crece poco, pero también por razones tecnológicas. Por un lado, los alimentos se han abaratado por la mejora de los sistemas de producción; luego los minerales han bajado de precio por la apertura de más minas; y por último el mercado petróleo, que se ha visto afectado por la aparición de nuevos productores (fracking). En conjunto, esto ha hecho que el crecimiento de la región se desacelere, al punto de que se espera un crecimiento muy limitado.
¿Qué se puede hacer para revertir esa situación?
América Latina puede y debe sustituir las fuerzas externas de crecimiento que le han empujado, por motores internos, endógenos, de crecimiento, que la lleven hacia adelante.
¿Qué elementos tiene para confiar en que la región pueda salir ese letargo?
La región tiene, en general –aunque esto hay que matirzarlo en algunos casos– situaciones macroeconómicas mejores que en el pasado, la inflación no es un problema, los tipos de cambio son flexibles, son capaces de absorber el shock y está menos endeudada.
¿Qué es lo que no se ha hecho bien?
Tenemos malas asignaciones de recursos, tenemos un capital que está atrapado en industrias poco productivas y que no se mueve. Tenemos niveles de integración en la economía mundial menores que otras regiones. Tenemos un tamaño de empresas muy pequeño, que les impide poder entrar en las nuevas tecnologías, en la financiación y en la integración de la economía mundial. Y tenemos un alto nivel de informalidad, porque tenemos un gran número de empresas muy pequeñas. Y tenemos un problema de infraestructura muy serio.
¿Qué tiene que hacer para volver a crecer?
En opinión del BID, la región tiene que hacer reformas que mejoren la productividad. América Latina no está creciendo a las tasas a las que crecen otros países emergentes porque el crecimiento de la productividad, la forma en que combinamos capital y trabajo no produce el rendimiento que ocurre en otros lugares.
¿Qué propone el BID?
Nos dejamos atrapar por una crisis como la que nos estancó en el pasado. Es el momento de ser muy precavidos de los equilibrios fiscales, ser muy cuidadosos en mirar la caída de los precios de los commodities y cómo nos impacta en los equilibrios fiscales. Este es un poco el gran reto que América Latina tiene hacia adelante: combinar políticas para evitar la crisis y hacer las reformas, que permitan el crecimiento de la productividad, que ha sido el talón de Aquiles del continente. Esto hay que hacerlo de modo que los grandes logros sociales, que se han conseguido en los últimos diez o quince años –de reducción de la pobreza, mejora de la igualdad y la aparición de la clase media– no sufran retrocesos irremediables y costosísimos.
En Colombia, cuando la Ocde propuso hacer reformas fiscales, mucha gente alzó la voz de rechazo...
A mí no me sorprende, cuando la gente alza la voz. El proceso de reformas es muy complejo y exige esa capacidad de llegar a consensos. Y creo que en América Latina y, particularmente en Colombia, se ha avanzado mucho.
¿Qué se requiere para mantener esos consensos que permitan las reformas?
Colombia ha hecho cosas que otros países no han hecho. La última reforma fiscal de Colombia <TB>no era para incrementar la recaudación, sino para mejorar los incentivos y optimizar la forma de reasignar recursos y reducir la informalidad. Eso es solo posible porque comienzan a aparecer esos consensos y comienzan a aparecer instituciones que defienden los acuerdos logrados.
¿En qué punto está Colombia?
El país está embarcado en un proceso muy importante de conseguir la paz, que es un bono, que va mucho más allá de lo que va aparecer reflejado en el PIB. Además, tiene un proyecto de integración externo, que es la Alianza del Pacífico. Puedo asegurar que Colombia estará en el 20 % de las economías que más van a crecer.

María Victoria Cristancho

Subeditora Portafolio