Colombia y Panamá deben deponer sus amenazas: Andi

Bruce Mac Master afirmó que el problema no es el país vecino sino la informalidad local.

Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).

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Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi).

Finanzas
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octubre 20 de 2014 - 04:19 p.m.
2014-10-20

Con la investidura de representante del empresariado colombiano ya bien puesta, pero sin dejar por ello de ser crítico con los dueños de compañías, el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, se mostró inquisitivo con el Gobierno, con los empresarios evasores, con los que tiran para su lado y no piensan en Colombia.

¿Por qué el sector empresarial no acepta la reforma tributaria para conseguir el faltante del presupuesto del 2015?

El sector ha tomado la decisión de apoyar al Gobierno en la consecución de recursos.

Que el sector empresarial esté dispuesto a aportar 12 billones de pesos es una situación extraordinaria.

¿Por qué los negocios crecen, pero cuando se habla de impuestos los empresarios se declaran afectados?

Por una razón sencilla. No es porque los empresarios paguen demasiado, sino porque en Colombia, existe una estructura inequitativa aun dentro del mismo sector. Se estima que hay más de 500.000 empresarios, y se sabe que solo 3.500 pagan el 76 por ciento de los impuestos. Una encuesta de la Andi halló que la tasa efectiva de renta pagada durante el último año, fue de 67 por ciento sobre la utilidad producida. Eso es alto en cualquier país. Aun así, nuestra discusión ni siquiera es si se pagan o no, muchos impuestos. Es que tenemos que pagar todos. No estamos hablando de familias, sino de gente que tiene grandes negocios y utilidades. Hay unos sectores que nunca han pagado, y las entidades públicas lo saben.

La carga de llevar este Estado tan costoso debería recaer sobre todos. Adicionalmente, esas 3.500 empresas que son los grandes contribuyentes, son las únicas con las que la Dian hace toda su tarea. A ellos las investiga, les hace seguimientos, les pone los nuevos impuestos.

¿Es decir, aparte de 3.500 empresarios, el resto son evasores?

El gran problema de Colombia no es Panamá, sino la informalidad local. Nos volvemos muy estrictos en el caso de Panamá, pero el problema está adentro, con la gente que hace contrabando técnico, que no contrata bien a las personas, que no paga impuestos, a veces hasta se roba el IVA porque se lo cobra al consumidor y no se lo entrega a la Dian. Uno se equivoca cuando ve el fantasma afuera.

¿Cree que Colombia se equivocó con la inclusión de Panamá en su lista de paraísos fiscales?

Vemos con buenos ojos la búsqueda de un acuerdo. Si es necesario, seremos facilitadores. Las dos partes tienen que ser flexibles, deponiendo las amenazas de un lado y del otro.

¿Con qué impuestos quedarían conformes?

En la fórmula del Gobierno, de los 12 billones que le faltan al presupuesto del 2015 hay tres que van a salir del 4 x 1.000, otros tres provendrán de la sobretasa al Cree y seis billones, del impuesto a la riqueza. Es decir, el 66 por ciento de este recaudo está en el impuesto a los patrimonios y el 33 por ciento en el Cree. Esperaríamos que fuera una participación inversa: 33 por ciento del impuesto al patrimonio y 66 por ciento del Cree, porque este tiene la gran virtud de gravar los ingresos donde se producen las utilidades, no las actividades donde ha estado el ahorro. El patrimonio es el ahorro de la gente.

¿Qué proponen para la reforma estructural?

Incluir un plan para evitar la evasión y la elusión; aumentar la base de contribuyentes para que se reduzca la inequidad con los que no pagan, y crear incentivos para estimular a las empresas que contraten reinsertados.

Esta reforma debe ser discutida en forma amplia. Por eso damos un año, y al final del 2015 podríamos presentarla.
Pasemos a la industria. ¿Con los últimos resultados obtenidos se puede decir que ya va mejor?

La industria está en terreno positivo. Está creciendo, pero en niveles inferiores al 2 por ciento mientras la economía lo hace casi al 5. Según la encuesta de diciembre pasado, los industriales esperaban para este año un 7,8 por ciento y si la inflación se mantenía en 3,2 por ciento, implícitamente tenían la expectativa de que la industria creciera al 4,5 por ciento. Pero no vamos a lograr ese ritmo. No se están dando las condiciones. Esto, en parte, es porque la agenda de competitividad está pendiente, y la política industrial también.

¿Qué es lo que se requiere, porque se plantean alternativas y nada?

Varios economistas creen que estamos pidiendo proteccionismo, y no. Pedimos es competitividad, que la industria tenga la capacidad de vender en las mejores condiciones a los locales y a los extranjeros. Al productor colombiano le hace daño el contrabando, el lavado de activos, pero en competencia leal está dispuesto a competir con todo.

Si vamos a invertir 40 billones de pesos en infraestructura, que las obras se hagan con productos nacionales.

¿Con tantos TLC tiene que haber algo de proteccionismo?

No se dio así. Colombia arrancó con la apertura económica y lo hizo al revés. No estamos proponiendo que eso se revierta.

Llevamos 22 años de apertura y el modelo industrial evidentemente no se ha desarrollado. Eso, alguna señal nos tiene que enviar.

Ahora no hay nada distinto que hacer que ponernos al día, es decir, Colombia está abocada irremediablemente a desarrollar la industria, incluyendo la agroindustria.

Con respecto al tema laboral ¿por qué no ven con buenos ojos dejar la jornada diurna hasta las 8 p. m.?

Por tres razones. Primero, creemos que van a tener un impacto negativo sobre el empleo. Se equivocan los que creen que generarle más costos al empleo no tiene efectos sobre la demanda. Segundo, en este país, el 60 por ciento de los empleados están en condición informal y lo único que va a pasar con esto es que esa masa va a crecer. Y tercero, se va a perder competitividad.

MARTHA MORALES MANCHEGO
Economía y Negocios