En Colombia preferimos el efectivo hasta para ahorrar

El uso del dinero contante en el país es igual al de hace 70 años.

La población con menores ingresos prefierre ahorrar en alcancías.

Archivo Portafolioco

La población con menores ingresos prefierre ahorrar en alcancías.

Finanzas
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junio 29 de 2014 - 04:29 p.m.
2014-06-29

Los colombianos seguimos aferrados al efectivo.

Preferimos retirar dinero de nuestras cuentas bancarias mediante los cajeros automáticos para después ir a pagar los servicios públicos, el cine o el mercado, entre muchas otras cosas.

La mayoría de las personas no tienen en cuenta que buena parte de esas compras y pagos se pueden hacer debitando el dinero de sus cuentas bancarias, incluso sin tarjeta, pues para muchas transacciones basta tener un teléfono celular.

María Mercedes Cuéllar, presidenta de la Asociación Bancaria (Asobancaria), asegura que hoy se maneja tanto dinero en efectivo como hace 70 años, al contrario de lo que ocurre en economías similares o más desarrolladas.
Por ejemplo, en Chile la preferencia por el efectivo es del 20 por ciento; en Japón alcanza el 14 por ciento; en Corea del Sur es del 10 por ciento y en el Reino Unido y Suecia, del 5 por ciento, pero en Colombia llega el 48 por ciento, indica la Asobancaria.

TIENEN BANCO Y NO LO USAN

El gusto por sentir la ‘platica en el bolsillo’ se mantiene a pesar de que el país ya alcanzó un nivel de bancarización del 70 por ciento y de que el desarrollo de canales electrónicos y nuevos medios de pago nada tiene que envidiarle al de economías avanzadas.

Aunque la preferencia por el efectivo es generalizada, es más marcada en los segmentos de la población con menores ingresos.

Estas personas no solo prefieren hacer compras y pagos en dinero contante y sonante, sino también ahorrar en alcancías, cadenas de amigos o familiares, o incluso, como se dice coloquialmente, teniendo la plata debajo del colchón.

Mientras más bajos son los ingresos de las familias en Colombia, mayor es el gusto por tener el dinero en la mano, una tendencia que crece con el paso de los años y es más fuerte en la población que vive en el campo. Eso es lo que muestra la Encuesta Longitudinal Colombiana de la Universidad de los Andes.

El estudio, que consultó a cerca de 9.300 hogares de los estratos uno, dos, tres y cuatro, evidenció que la preferencia por el ahorro en efectivo pasó de 8,7 a 10,1 por ciento en el estrato uno, entre el 2012 y el 2013, mientras que en el cuatro disminuyó de 4 a 2,5 por ciento en el mismo periodo.

En este último estrato socioeconómico hay una mayor inclinación al ahorro formal, es decir, en los bancos y otras entidades financieras: 24,6 por ciento de las respuestas, frente a solo el 1,5 por ciento manifestado en las familias del estrato uno.

Para quienes habitan en las zonas rurales, indica la encuesta, el ahorro en efectivo pasó de 7 a 10,7 por ciento entre el 2012 y el 2013.

Aunque los banqueros sostienen que las tradiciones son la principal razón por la que los colombianos transan más en efectivo que con otros medios, los estudios muestran que la imposición del 4 por 1.000 a las operaciones financieras es un obstáculo significativo.

Sin embargo, esa no es la causa número uno de que las personas de ingresos más bajos prescindan de la banca a la hora de ahorrar, de acuerdo con la investigación elaborada por la Universidad de los Andes.

Para esas familias, tanto las que viven en las ciudades como las que habitan las zonas rurales, no contar con los recursos suficientes es el principal motivo para recurrir a alcancías u otras alternativas, y no a la banca.

También pesan mucho en esa decisión las cuotas de manejo y las comisiones, que consideran demasiado altas; la baja rentabilidad, que reconocen las propias entidades financieras, y la falta de confianza en estas. El 4 por 1.000 es la sexta razón que más los frena.

Santiago Perdomo, presidente de Multibanca Colpatria, es uno de los convencidos del daño que le hace a la economía nacional el uso excesivo del efectivo.

“Si tuviéramos un país con menor preferencia por el efectivo, tendríamos una economía más formal, en la que el colombiano de a pie hará transacciones más seguras y eficientes, con costos más bajos, en menor tiempo. Reduciendo 20 puntos porcentuales el efectivo, Colombia podría incrementar su PIB medio punto porcentual”, sostiene.

Se estima que los recursos que están moviendo en efectivo los negocios ilícitos representan el 5,6 por ciento del PIB colombiano, así que reducir el dinero circulante es también cerrarle el paso a la delincuencia, concluye el banquero.

CRÉDITOS HASTA PARA PAGAR OTRAS DEUDAS

La informalidad de las familias colombianas de bajos ingresos también se evidencia en cómo obtienen financiación.

En los hogares situados en zonas rurales, se acude con más frecuencia a la familia, a los amigos, al tendero, al ‘gota a gota’ y hasta al empleador cuando necesitan dinero extra para atender algunas necesidades.

El año pasado esto fue más evidente en las zonas Atlántica Media y Centro-Oriente, donde el 30 y el 20 por ciento de los consultados no tuvieron otra alternativa.

Las que viven en las áreas urbanas acudieron más a la banca, pero se observa que cada día son más las familias que usan el crédito informal.

Independientemente de la fuente de financiación, lo relevante es que estos hogares están utilizando los recursos obtenidos fundamentalmente para cubrir necesidades básicas como comprar comida y ropa e, incluso, para cancelar otras deudas.

EL TIEMPO