‘Colombia, preparada para afrontar los precios del crudo'

Álvaro Pereira, director de Estudios País de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y Christian Daude, del Departamento de Desarrollo de la misma entidad, creen que el país debe poner en marcha dos reformas: una para el sistema tributario y otra para el pensional.

Economistas OCDE

ABEL CÁRDENAS / PORTAFOLIO

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Finanzas
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enero 20 de 2015 - 03:17 a.m.
2015-01-20

Durante la presentación del Estudio Económico de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el director de Estudios País del Departamento de Economía de ese organismo, Álvaro Pereira, dejó claro que Colombia necesita pronto poner en marcha dos reformas estructurales fundamentales: una al sistema pensional y otra al tributario.

Pereira y el economista Christian Daude del Departamento de Desarrollo de la Ocde, le contaron a Portafolio las recomendaciones que debería seguir el país en esos dos frentes. Además, señalaron que Colombia tiene la capacidad de aguantar sin mayor dificultad la descolgada de los precios del petróleo.

Según cálculos de la OCDE, el país crecería en el 2015 entre 4 y 4,4 por ciento.

Con la caída del crudo, ¿cómo luce el panorama para Latinoamérica y Colombia este año?

Álvaro Pereira: Colombia es uno de los países donde el crecimiento ha sido más impresionante en los últimos años. Pensamos que a pesar de la caída los precios del petróleo, sus perspectivas macroeconómicas son muy buenas. Prevemos un crecimiento entre 4 y 4,4 por ciento, lo cual dependerá del petróleo.

La estructura de la economía colombiana es sólida y las bases para continuar creciendo están ahí. De todos los países exportadores de petróleo, Colombia es uno de los mejor preparados para afrontar los precios.

En Latinoamérica, México ha hecho importantes reformas en los últimos meses las cuales tendrán un impacto real en la economía mexicana.

En Brasil, todavía el crecimiento es bajo pero pensamos que puede llegar a 1,5 por ciento este año. Entre tanto, Chile ha bajado el ritmo y se expandiría 3 por ciento.

Recomendamos a Colombia y a otros países de la región diversificar sus economías. Por eso las reformas tributaria y pensional propuestas son para que la economía colombiana sea más diversa.

Usted menciona que Colombia está bien preparada para afrontar la caída del petróleo...

Colombia tiene una base macroeconómica muy buena. De todos los países de Latinoamérica, Colombia ha construido bases fiscales y monetarias, que hacen que esté preparada para absorber los choques externos.

Sin embargo, pensamos que el crecimiento de la economía va a ser menor por la caída del petróleo. Hay oportunidades para que Colombia crezca. Una de ellas es la construcción y la infraestructura.

El país necesita urgentemente, como lo ha dicho el Gobierno, avanzar con la infraestructura para hacer un mercado nacional. Colombia tiene muchos mercados regionales, pero no uno nacional.

El Gobierno ha venido planteando una reforma tributaria estructural. ¿Qué recomienda la OCDE?

Vemos la reforma tributaria como la tercera etapa que el país necesita. Ahora, es importante pensar a un mediano plazo y preparar la economía para diversificarla.

Por eso la reforma que proponemos radica en tener más inversión, hacer al país más competitivo y disminuir la desigualdad.

Se habla de reducir la carga tributaria a las empresas y aumentarla en las personas naturales. ¿Cómo compensar esa disminución?

Las prácticas de los países de la OCDE dicen que para tener una economía competitiva que atraiga inversión, hay que tener una tasa de tributación baja para las compañías.

Lo que vemos ahora es que las compañías tienen la tasa, el Cree y la sobretasa del Cree, lo cual penaliza la inversión. Para diversificar la economía colombiana, es importante bajar la tributación a las empresas. Hay que hacerlo de una forma que se alargue la base, o sea, que más compañías paguen impuestos.

Por otro lado, creemos que hay que introducir un impuesto a los dividendos. Hay otros componentes como el del IVA, donde hay demasiadas exenciones. Estas también existen en el impuesto a las empresas; hay demasiados regímenes especiales. Lo que se puede hacer es acabar con esas exenciones.

Christian Daude: Hay un aspecto que tiene que ver con el IVA sobre los bienes de inversión, lo cual actúa como un impuesto. En la más reciente reforma se dieron pasos en esa dirección con dos puntos del IVA menos sobre la renta.

Hay que pensar en un IVA que se mueva en un impuesto al consumo. Hoy en día grava también a la producción. Cuando hablamos de las exenciones, creemos que la prioridad está en muchos de los sectores que están excluidos de IVA.

Eso en realidad no necesariamente es bueno para las empresas que están en el sector. Si uno brinda un servicio educativo, no carga IVA.

Pero si compra insumos que tienen IVA, no se lo devuelven. Hay que mover el IVA hacia un terreno más neutral, más simple. Eso aumentaría el recaudo y haría el IVA menos distorsivo que en la actualidad.

Claramente, surge la pregunta de los bienes básicos. La recomendación que hacemos es: en la medida que no haya sistema para compensar a los más pobres, eso no es una prioridad en el corto plazo.

En el mediano plazo hay que compensar a los hogares más pobres en el gasto. La tarifa de IVA 0 no es un buen subsidio ya que los ricos consumen esos bienes y gastan más en ellos. Son los más importantes.

A.P.: El sistema tributario en Colombia debe hacer más por los más pobres. En la OCDE es muy diferente porque hay redistribución de la riqueza. En este país el sistema tributario no está haciendo mucho para disminuir la desigualdad.

La OCDE habló de un impuesto a los dividendos. Esa propuesta se ha planteado varias veces sin tener acogida...

A.P.: Es complicado por una cosa, ya que los impuestos a las empresas en Colombia son demasiado altos.
Si se ponen impuestos a los dividendos, estos suben más, lo cual genera una pérdida de competitividad. Si se van a traer inversiones, hay que tener un sistema competitivo frente a otras naciones de la región.

C.D.: En Colombia hay mucha discusión sobre la doble imposición. Lo que tendría más sentido es moverse a un esquema dual de impuesto de renta. Eso lo tienen varios países de la OCDE. Básicamente consiste en que los ingresos de trabajo se gravan en escala progresiva y los ingresos de capital, con una tasa uniforme más baja en general.

Esto, si bien no es la forma más progresiva, tiene la ventaja de ser relativamente fácil de administrar. Eso generaría más ingresos en el caso colombiano y sería la mejor manera para incorporar en el país el tema del dividendo.

La OCDE mencionaba que si se logra combatir la evasión del IVA, el fisco contaría con $15 billones más al año…
A.P.: Es fundamental que la Dian tenga más poder. En todo el mundo hay una lucha creciente contra la evasión. En países como Colombia, que dependen mucho de la renta petrolera, si se quiere tener un país más igualitario, los ricos tienen que pagar impuestos.
Pensamos que el recaudo del impuesto de renta de las personas naturales es bajo porque hay demasiadas exenciones y deducciones que favorecen a los ricos. Hay mucha gente, además, que no paga sus impuestos.
C.D.: La Dian, si uno mira la historia, es bastante buena en recaudar impuestos a las empresas por la propia estructura tributaria del país.

Falta mucha capacidad de cómo recaudar mejor y luchar contra la evasión. Brasil y Chile lo han logrado al fortalecer sus administraciones tributarias.

Si Colombia implementa estas propuestas, ¿en cuánto crecería el recaudo?

A.P.: Estamos hablando apenas de los principios rectores de una reforma. El próximo paso es la Comisión que el Gobierno ha anunciado para hacer una reforma fiscal estructural. Después se calcula.

El Gobierno intentó sin éxito una reforma pensional. Ahora, la OCDE plantea darle un vuelco al sistema...

A.P.: Lo más importante es que el sistema pensional tenga más gente. Este no abarca a quienes están en la informalidad o devengan menos de un salario mínimo.

Hemos pensado en los principios de un sistema pensional diferente, que reduzca la pobreza en la tercera edad. Por ejemplo, los Beneficios Económicos Periódicos (BEP) pueden expandirse. Además, hay que aumentar la cobertura, el nivel de prestaciones del programa Colombia Mayor, reducir los subsidios generosos del régimen de prima media y al mediano plazo, empezar a preparar al sistema pensional para hacerlo cada vez más sostenible.

Hay que poner al sistema cerca de las mejores prácticas internacionales que tienen como principio a mediano plazo equiparar la edad de jubilación de hombres y mujeres, dependiendo de la esperanza de vida.
C.D.: El énfasis en la cobertura y la equidad para el sistema es lo más importante en el corto plazo.
Además, el régimen de prima media en Colombia es sostenible porque cubre a poca gente. Si se incluyen más personas, ese sistema será muy costoso.

Allí es importante reducir la generosidad del sistema. Eso tiene que ver con cuántos años se usan para calcular el salario de contribución base. En Colombia son 10 años y en los países de la OCDE, 20. Eso favorece a quienes tienen carreras espectaculares y se retiran con salario alto. Los pilares tienen que complementarse.

Ustedes plantean que Colombia debata la disminución de la tasa de reemplazo de las pensiones y subir las edades para jubilarse...

C.D.: Lo que es interesante es que estas recomendaciones las hacemos en todos los países. No decimos que Colombia pase a tener la edad de retiro que tiene Japón, que tiene una población envejecida.

Cambiar la edad de retiro siempre es una gran pelea política. Entonces, recomendamos a los países de la OCDE que haya un mecanismo automático que indexe la edad de retiro a la esperanza de vida. Eso asegura la sostenibilidad del sistema si está bien fijado.

Lo de la edad de retiro de las mujeres siempre suena poco atractivo, pero hay que tener en cuenta que si la edad es muy baja, pocas mujeres se retiran a esa edad. Sufren más informalidad. El período de contribución es más bajo.

Si uno llegara con las 1.300 semanas a los 55 años, probablemente la pensión va a ser muy baja porque el período de contribución es menor.

En realidad, extender la edad de retiro en las mujeres en Colombia significaría tener a una edad mayor una pensión más alta. Es un tema que va a favorecer a las mujeres. No es una prioridad inmediata pero en el mediano plazo son reformas que Colombia debería implementar.

Mencionaba la Ocde que las pensiones mínimas no estuvieran atadas al salario mínimo. ¿Cuál es la lógica de ese planteamiento?
C.D.: El problema que hay es una externalidad negativa del sistema pensional. El salario mínimo colombiano es relativamente alto (cerca del salario promedio). Eso empuja a mucha gente a la informalidad en las regiones más pobres.
Incluso, si uno es trabajador independiente y quiere contribuir al sistema, tiene que hacerlo sobre el mínimo. Si uno gana el 70 por ciento del mínimo, el esfuerzo es muy alto.

Esto es un problema hasta difícil constitucionalmente. Encontrar la manera de flexibilizar esto es importante para poder dar más pensiones. Es permitir que quienes ganan menos del mínimo tengan una pensión.

La OCDE señalaba que el déficit que se estima para el 2015 es manejable para Colombia. ¿Cómo están las finanzas?

A.P.: La parte fiscal ha sido bien manejada. Las reformas tributarias recientes son importantes porque han contribuido no sólo a aumentar el recaudo, sino a disminuir la informalidad. La más reciente es para defenderse de la caída del petróleo.

En el mediano plazo, para tener finanzas públicas saludables, es importante tener una reforma tributaria estructural que se quede por muchos años.

¿La reforma tributaria es la prioridad para el país?
A.P.: Es una de las prioridades. Hay que continuar diseñando políticas públicas que permitan al país crecer al 4 o 5 por ciento al año. Para eso se necesita infraestructura.

Además, hay que tener un sistema fiscal que dé competitividad, recaudo sostenido y que combata la pobreza.
Por otra parte, hay que fortalecer la regulación para aumentar la competencia en varios sectores de la economía. Hay que buscar tener un mercado laboral menos dual y reducir la informalidad. Todos esos son factores fundamentales para los próximos años.

UN ENTORNO GLOBAL MARCADO POR LA INCERTIDUMBRE DEL PETRÓLEO

Un entorno global marcado por la incertidumbre del petróleo

Aunque la baja del petróleo se ha convertido en un dolor de cabeza para economías como Colombia, Venezuela y Rusia, el director de

Estudios País del Departamento de Economía de la Ocde, Álvaro Pereira, señala que este fenómeno es una bonanza para Europa, China y Japón.

“Esto les puede aumentar el crecimiento entre 0,2 y 0,5 por ciento por año a estas naciones. Además, esas economías productoras de petróleo deben diversificarse. Por ejemplo, en este momento Rusia está pasando por mucha volatilidad financiera y es posible que hayan más países con esa condición”.

Frente a la desaceleración de China, Pereira señaló que lo importante es que el crecimiento de esa nación se mantenga en el orden del 7 por ciento anual y agregó que desde el frente europeo no deja de preocupar el debilitamiento del euro.