Colombia está rezagada en el uso de energías limpias

Aunque la generación de energía no convencional toma fuerza, aún le falta impulso.

Finanzas
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octubre 13 de 2012 - 12:16 a.m.
2012-10-13

Mientras Siemens reporta que en el mundo el 4 por ciento de la energía proviene de fuentes no convencionales (obviando la hidroeléctrica), en Colombia la cifra llega apenas al 0,47 por ciento (según cálculos basados en un informe presentado por el Ministerio de Relaciones Exteriores).

Dicha estadística pone sobre la mesa la necesidad de diversificar la generación en el país pues, más allá de las discusiones ambientales, es importante que una nación aproveche la variedad de recursos con los que cuenta para blindarse de contingencias como los fenómenos naturales (que ocasionan sequías y ponen en riesgo el abastecimiento) o la variabilidad en la explotación de otras fuentes como el petróleo, recurso que, además, no es renovable.

Así lo confirma Andreas Eisfelder, gerente regional de energías renovables para Suramérica de Siemens, quien explica que, pese al buen marco regulatorio que tiene el país en el tema, hace falta impulsar las fuentes no convencionales.

“La regulación en Colombia es muy buena, pero nos gustaría que embarcara otras tecnologías como la solar y la eólica para hacer posible la cogeneración a través de estas fuentes”, aseguró.

Y es que, aunque el potencial del país para la producción de energías limpias ha sido ampliamente documentado, sigue un paso atrás respecto a otros países de la región, como Chile, que trabaja para que en el 2020 el 10 por ciento de su energía sea renovable.

Aunque Portafolio intentó tener una versión oficial respecto al tema y discutir los proyectos y la visión puntual que el Gobierno tiene al respecto, al cierre de esta edición no recibió respuestas del Ministerio a cargo.

VOLCANES, UNA FUENTE POTENCIAL

Actualmente, en el país existen diferentes iniciativas que buscan explorar nuevos tipos de energía como una opción masificable y limpia, que complemente la producción actual.

Por ejemplo, Isagen adelanta un proyecto de generación geotérmica (que aprovecha el calor interior de la tierra) en la zona del influencia del volcán Nevado del Ruiz, que estaría listo en el 2017.

“Estamos ad portas de iniciar la etapa de factibilidad del proyecto, que consiste en hacer perforaciones para localizar la fuente de calor y comprobar la disponibilidad del recurso”, explicó Luis Alberto Posada, director de innovación y desarrollo de Isagen.

Adicionalmente, Isagen trabaja en un proyecto de energía eólica en La Guajira que podría generar 20 megavatios, pero el funcionario dice que “la inserción de las fuentes no convencionales en el mercado es díficil (...).

No hay ningún tipo de subsidio para que puedan entrar al mercado, a diferencia de otras partes del mundo”, dijo Posada.

EL MERCADO DEFINIRÍA EL CAMINO

La tendencia apunta a que el Gobierno cree las condiciones, pero que la demanda establezca qué energías coexistirán.

Aunque en muchos países se acostumbra otorgar diversos incentivos a las compañías que desarrollan energías alternativas, para Melissa Stark, líder de Clean Energy para Accenture, quien a pedido del gobierno estadounidense participó en el comité que definió el potencial de las energías renovables para ese país, no es necesario que el Estado intervenga en el tema.

Al contrario, debe ser el mercado mismo el encargado de definir cuáles se masificarán y cuales no.

En este orden de ideas, “no serán una o dos, sino que habrá variedad de fuentes. Así es como funcionan, el tema depende de los recursos que cada país tiene.

Por ejemplo, en Colombia se tiene mucha biomasa, entonces es lógico que se desarrollen los biocombustibles. En otros países lo harán de manera diferente y cada uno encontrará la ecuación que mejor le funcione”, explicó Stark.

En este contexto, los retos para el país girarán alrededor de las grandes inversiones que, al menos al principio, requiere el desarrollo de nuevas fuentes energéticas.

“Se requiere mucha tecnología y mucha requiere bastante inversión, entonces hay que tomar medidas para bajar esos costos”, reforzó la vocera.

De igual modo, resaltó la relevancia de la infraestructura en este contexto pues, según dijo, “es fundamental y su desarrollo es clave para poder instalar las plantas de energía alternativa.

Entonces, es muy importante cómo la desarrollen en los próximos años”. “Colombia podría ser muy importante en este tema, pues ya tiene tres energías desarrolladas -gas, hidroeléctrica y biocombustibles- . Al final, lo que un país debe hacer es establecer sus prioridades viendo dónde están sus recursos”, analizó.

TRANSPORTE ELÉCTRICO, A LA ESPERA DE POLÍTICAS

En el año se han vendido 600 motos de esta clase, aunque todavía no tienen muchos lugares para “tanquearse”.

Durante los primeros ocho meses del año, en Colombia solo se compró un carro eléctrico, según datos de Econometría S.A.

Sin embargo, solo Lucky Lion - una firma importadora de China - vendió alrededor de 600 motos y bicicletas impulsadas con electricidad en todo el país. Hasta el momento, la compañía está creciendo 150 por ciento anual en venta de unidades.

La cifra evidencia el creciente interés de los colombianos por este tipo de transporte, aún por encima de la poca infraestructura que hay en las ciudades para facilitar la carga de sus baterías.

“He tenido bastantes reuniones con personas del Gobierno.

Hay proyectos de ley para eliminar el IVA, disminuir los aranceles, pero ninguno en curso para nosotros, solo para los carros”, dijo Guido Prieto, gerente regional de Lucky Lion para América Latina, quien agregó que le parece inconsistente que en Colombia no se estimule esta tecnología, cuando en el resto del mundo se impulsa que la mayoría de la población se movilice en bicicleta o moto.