Colombia sumida en la trampa de pobreza

Luego de participar en la Misión para el Empalme de las Series de Empleo, Pobreza y Desigualdad (Mesep), la cual fue creada para unir las series de la Encuesta Continua de Hogares (ECH) con las de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (Geih), y cuyos resultados fueron presentados de manera muy positiva por el Gobierno, es necesario hacer varias precisiones.

POR:
septiembre 28 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-09-28

Aunque la ECH llegó hasta el segundo trimestre del 2006 y la Geih comenzó en el tercer trimestre del 2006, los problemas de empalme entre las dos encuestas tuvieron su origen en la decisión equivocada que tomó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) de no mantener la vieja encuesta (ECH) mientras se estabilizaba la nueva (Geih). La ausencia de una encuesta ‘paralela’ impidió entender los resultados iniciales de la Geih. El error se trató de solucionar, posteriormente, cuando se decidió hacer la ‘paralela’. Aunque esa decisión ayudó a corregir parte de los problemas, fue tardía y el empalme no pudo hacerse completo. Las series de mercado laboral (tasa global de participación, tasa de ocupación y desempleo) se lograron empalmar de una manera adecuada. Pero fue imposible corregir los problemas del 2006 y del 2007 en las series de pobreza, indigencia y distribución del ingreso (coeficiente de Gini). Si bien al interior de la Mesep discutimos los criterios técnicos inherentes al empalme, dejamos claro que no compartíamos las apreciaciones sobre los factores estructurales que determinan las dinámicas de la pobreza y la distribución. Así, los datos que entregó la Mesep plantean cuatro grandes retos para la política económica: enfrentar la persistencia de la trampa de pobreza, el aumento de la indigencia, la mayor desigualdad y la intensificación de la brecha urbano-rural. CRECIMIENTO INSUFICIENTE Aunque la incidencia de la pobreza disminuyó entre el 2002 y el 2008 (periodo en el cual el porcentaje de pobres pasó de 53,7 por ciento a 46 por ciento), dicha tendencia no es suficiente para romper la trampa de pobreza. Actualmente, en el país hay 20 millones de personas de escasos recursos, y romper el círculo vicioso de la pobreza se hace más difícil en la medida que los niveles de crecimiento que registre el país no se expresen en reducciones significativas del nivel de pobreza. En los últimos años, el país registró tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto entre cinco y siete por ciento, las cuales resultaron insuficientes para combatir la pobreza. Mientras que la trampa no se rompa, el país podrá seguir creciendo sin que haya cambios significativos en el nivel de pobreza. El optimismo que podría derivarse de la disminución de la pobreza se atenúa considerablemente al constatar que, mientras no existan políticas estructurales de generación de empleo no es factible ganarle la batalla a la pobreza. El Gobierno se ha preocupado más por repartir subsidios (a través de programas como Familias en Acción) que por buscar mecanismos que permitan generar empleo. La fórmula es relativamente sencilla: se trataría de crear las condiciones institucionales para que el enorme ahorro de la sociedad colombiana (en manos de los fondos de pensiones, o de ISA, por ejemplo), pueda ser utilizado para financiar grandes obras de infraestructura vial y de renovación urbana. Ha faltado visión de largo plazo. Además de generar empleo, la consolidación de la infraestructura permitiría dinamizar el mercado interno. PREOCUPA QUE LA INDIGENCIA AUMENTE Entre el 2005 y el 2008, la indigencia pasó de 15,7 por ciento a 17,8 por ciento. Es inaceptable que la mayor indigencia se presente en un período de buen desempeño del PIB. Debe tenerse en cuenta, además, que la indigencia aumenta a nivel nacional a pesar de que ciudades como Bogotá y Medellín la han reducido. La mayor indigencia se ha explicado, con razón, por el aumento de los precios de los alimentos, que se manifiesta en una línea de pobreza más elevada. Pero yendo más lejos, los precios altos de los alimentos son la expresión de una pésima política agropecuaria. El país renunció a la seguridad alimentaria, y ello nos ha colocado en una situación muy vulnerable frente a las fluctuaciones de los precios internacionales. LA DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO HA EMPEORADO La concentración del ingreso es inaceptable y pone en evidencia que nuestra forma de crecimiento es inequitativa. La política tributaria ha favorecido a los más ricos, y la política social no ha logrado compensar las inequidades generadas por la dinámica de la economía y por los impuestos regresivos. Aunque el coeficiente de Gini se mantuvo en 0,59 entre el 2002 y el 2008, entre el 2005 y el 2008 pasó de 0,58 a 0,59. Lo que significa, que la mala distribución del ingreso acentúa la trampa de pobreza y para salir de ella es necesario que las políticas tributaria y de gasto favorezcan la equidad. El modelo de desarrollo propuesto por el Gobierno va en la dirección contraria, sin que se hayan conseguido los resultados prometidos. Y aunque el Gobierno ha dicho que la reducción de impuestos a los ricos favorece la inversión y el empleo, los hechos invalidan esta hipótesis. LA BRECHA ENTRE LA CIUDAD Y EL CAMPO SE AGUDIZÓ Las regiones de Colombia no están convergiendo y, por el contrario, las distancias están aumentando. Los datos de la Mesep confirman los resultados de otros estudios que muestran, por ejemplo, que la descentralización ha fracasado y que Bogotá se distancia de ciudades como Medellín, Cali y Barranquilla. Pero, lo más dramático, es que la ciudad se aleja de las zonas rurales. La situación del campo es dramática, y nos recuerda que la violencia también tiene causas objetivas. Decía Aristóteles en ‘La Política’: “...las revoluciones nacen lo mismo de la desigualdad de los honores que de la desigualdad de la fortuna”. Los resultados generales sobre la pobreza no permiten ser optimistas. Si se quiere luchar efectivamente contra la pobreza y la desigualdad es necesario cambiar de manera sustantiva el modelo de desarrollo. De lo contrario, Colombia seguirá siendo una sociedad excluyente. ''Los resultados generales sobre la pobreza no permiten ser optimistas. Si se quiere luchar efectivamente contra la pobreza y la desigualdad es necesario cambiar de manera sustantiva el modelo de desarrollo. De lo contrario, Colombia seguirá siendo una sociedad excluyente. JORGE IVÁN GONZÁLEZ. Director del CID, Universidad Nacional. '' Mientras no existan políticas estructurales de generación de empleo no es factible ganarle la batalla a la pobreza.” '' El Gobierno se ha preocupado más por repartir subsidios que por buscar mecanismos que permitan generar empleo.” '' Aunque el Gobierno ha dicho que la reducción de impuestos a los ricos favorece la inversión y el empleo, los hechos invalidan esta hipótesis.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido