Colombia: ¿con tecnología sin punta?

Mientras que en Europa y China, los dos principales productores mundiales de ropa, se buscan soluciones tecnológicas cada vez más innovadoras para aumentar la producción, las ventas y la competitividad, en Colombia sigue estancada, a pesar de que es la cuarta economía industrial de América Latina, después de Brasil, Argentina y México.

POR:
julio 01 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-01

“El grave problema es que no disponemos hoy de una política de productividad y competitividad estratégica. Aquí seguimos pensando que los sectores del futuro son los tradicionales y eso es como si el mundo evolucionara y Colombia se resistiera a hacerlo”, afirma Jaime Acosta, consultor independiente e investigador en temas de desarrollo económico. “Colombia está imponiendo una barrera al cambio, y al hacerlo y tener sectores muy maduros tecnológicamente, son muy escasas las posibilidades de desarrollar los sectores de ciencia y tecnología o nuevas empresas innovadoras. El país no ha dado el salto a nuevos sectores intensivos”, agrega. Según Acosta, aquí se decidió hacer una política de apertura a los mercados pero no se delineó, al mismo tiempo, una política industrial, productiva y de competitividad para una economía abierta. Y eso significa que se va en contravía del desarrollo. “Lo que vemos hoy en el mundo, tanto en las economías avanzadas como emergentes, es que han desarrollado políticas productivas y de competitividad apuntándole a sectores nuevos y de forma estratégica, como la ciencia y la tecnología”, dice. Por ese motivo Colombia, aunque trató de empezar en la realización de parques tecnológicos hace 15 años, lo mismo que Taiwán, un país con 20 millones menos de habitantes y un territorio mucho menor, no ha podido desarrollarlos y se ha quedado rezagada. EL CAMBIO En los últimos años, el mundo ha vivido una transición de la revolución industrial a la de la sociedad del conocimiento y de la información, lo cual ha dado lugar a la aparición de economías emergentes como la de China, India, Rusia, Taiwán, países de la Europa del Este, Egipto y Turquía, entre otras. En América Latina, con excepción de Brasil y de la industria maquiladora mexicana, que no es nacional sino norteamericana que hace procesos de producción en México, la mayoría de las economías de la región, incluyendo la colombiana, se han ido alejando de los sectores de alta tecnología, arrinconándose en un latente y preocupante rezagamiento. Es decir, que la mayoría de los países de la región “no hicieron una transformación ni revolución productiva en los últimos 30 ó 40 años. El modelo de sustitución de importaciones se agotó porque se perpetuó el proteccionismo y no se desarrolló a partir de los años 70, pensando en que se abrieran los mercados internacionales”, de acuerdo con Acosta. Otro problema radica en que en Colombia, se ha mantenido una política de competitividad que es igual para cualquier sector. “Las condiciones son las mismas para quien desarrolla un software, un proyecto de alta tecnología o para quien produce panela, dulces o confecciones y, eso es una irracionalidad”, dice Acosta. Y agrega que son industrias de contenidos y grados de desarrollo distintos, que implican tiempos de maduración diferentes y que requieren factores de capital y de tecnología con las mismas características. ¿Eso quiere decir que en materia de desarrollo a Colombia la cogió la noche? “No, creo que Colombia podría haber avanzado más rápidamente si hubiera profundizado en el modelo de industrialización que se delineó durante el Gobierno del ex presidenteCarlos Lleras Restrepo (1966-1970), pero eso nunca se perfeccionó y se dejó perder en los sucesivos Gobiernos”. Ese modelo apoyaba, entre otras cosas, las exportaciones no tradicionales, la diversificación de la economía y la reducción de la dependencia de sectores primarios. Competir con las prendas inteligentes La estrategia de los parques tecnológicos no es la única. También está el ejemplo de la Unión Europea en materia de confecciones. Allí se están estudiando nuevas tecnologías para dinamizar las ventas y aumentar la competitividad. Para eso, se esta perfeccionando un nuevo software que muestre en pantalla, el color y la textura de un tejido, y cómo una prenda con determinadas características le sentaría bien o mal a determinado tipo de personas. La moda virtual empieza a consolidarse, y las pasarelas y los probadores virtuales no están lejos de revolucionar la forma como se diseña o se vende la ropa en el mundo. También se está trabajando en cómo puede escanearse el cuerpo humano en tres dimensiones y obtener, en menos de 30 segundos, las medidas exactas sin la necesidad del tradicional metro o citas con la costurera o el sastre. Las medidas exactas de una persona quedarían grabadas en una tarjeta personal inteligente que, automáticamente, transmitiría los datos a la sala de corte y confección de una empresa, que haría la ropa a la medida, facilitando las futuras compras y ventas a través del Internet. Como si eso fuera poco, cuando se reúna en una base de datos antropométrica la información de miles de personas escaneadas en tres dimensiones en toda Europa, las empresas van a disponer de mayor información para ajustar su producción lo que, en principio, solucionaría el problema de las existencias invendibles. Los avances tecnológicos también parecen abrir nuevos mercados para la moda inteligente. Ya se estudian diseños de ropa que controlan las pulsaciones o el ritmo cardíaco, la que integra dispositivos de localización o teléfonos móviles, capas refrescantes o protectoras del calor, o que incorpora fibras ópticas, que ofrecen nuevas oportunidades en las áreas de asistencia sanitaria, deportes, calidad de vida y ocio. La inversión en investigación y desarrollo está arrojando sus resultados. Taiwán hizo el cambio tecnológicoTaiwán entró en la carrera mundial de la industria de la alta tecnología en 1996, de acuerdo con la revista Business Week. Y en el 2007 ya ocupaba el segundo lugar en una lista de las 100 empresas con mayor potencial en la industria de alta tecnología en el mundo, según el mismo semanario. Desde la década de los 60, la isla empezó su desarrollo en la industria de mano de obra intensiva en textiles, calzado, electrónica y herramientas, entre otros, pero “en la década del 80, el Gobierno se dio cuenta de que le sería muy difícil seguir desarrollándola debido a la apertura económica y de mercado de China”, según Jung Tzo Liu, representante de la oficina comercial de Taipei en Colombia. “Por eso buscó cambiar de estrategia y desarrollar la industria de la tecnología intensiva, es decir, de computadores, semiconductores, circuitos integrados, monitores de cuarzo líquido y cámaras digitales”, explicó Tzo Liu en una reciente conferencia en Bogotá. Actualmente, Taiwán cuenta con 10 parques científicos en los que hay unas 6.000 empresas de alta tecnología. Además, dispone de 100 incubadoras para impulsar el surgimiento de empresas nuevas en alta tecnología. Colombia, en cambio, cuenta con 30 incubadoras, de las cuales solo una cinco o seis están consolidadas, según Acosta.WILABR

Siga bajando para encontrar más contenido