Colombia tendría que pasar de otorgar subsidios, a las ayudas supeditadas al trabajo

Quienes reciban apoyo del Estado deben tener una ocupación, concluye panel. El país debe salir de ayudas asistencialistas.

Finanzas
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marzo 18 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-18

Colombia tiene que pasar de otorgar subsidios condicionados a la asistencia escolar y a la nutrición de los niños, a las ayudas supeditadas al trabajo de quienes las reciben.

Familias en Acción, multimillonario programa de subsidios que nació en la administración de Andrés Pastrana para paliar la crisis y continuó con Álvaro Uribe, entrega ayudas monetarias a los hogares pobres por cada niño y joven que estudie y a menores cuyas madres los lleven a controles periódicos de crecimiento y desarrollo.

En el país se creó un sistema perverso y clientelista de ayudas estatales para los pobres que desestimula el trabajo y que hay que desmontar, dijo Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), de la Universidad Nacional. En su lugar, agregó el investigador al intervenir en la charla sobre la Paradoja del empleo, organizada por la Asociación de Periodistas Económicos (APE), es necesario implantar un esquema que premie el trabajo.

Esa propuesta tiene que estar acompañada del diseño de una estrategia productiva para generar empleo, pues cada año están saliendo al mercado laboral aproximadamente 500.000 jóvenes, muchos de los cuales, ante la falta de oportunidades de trabajo, se están resguardando en la informalidad laboral. Los demás engrosan las filas del desempleo.

En enero, según las cifras del Dane, la desocupación llegó a 14,6 por ciento, que equivale a 3'128.000 personas. "Se necesita una política de empleo dirigida a la creación de empleo", enfatizó el jefe de investigaciones de Anif, Alejandro Vera, quien expresó el rechazo de la entidad a la eliminación del salario mínimo y al establecimiento de remuneraciones mínimas diferenciales por regiones.

Un trabajador en Chocó, por ejemplo, puede tener las mismas condiciones de vida de otro que resida en los barrios marginales de Bogotá, pero aquel ganaría menos que este por el solo hecho de vivir en ese departamento.

Para Vera, el nuevo Gobierno que llegue el 7 de agosto a la Casa de Nariño, por ser una administración fresca y con capital político, debe impulsar una reforma tributaria estructural, que, entre otros aspectos, aumente el IVA y elimine las exenciones al capital y los contratos de estabilidad jurídica.

Al mismo tiempo, como la otra cara de la moneda, debe liderar el cambio de financiación del Sena y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), hoy a cargo de los empresarios, con los nuevos recursos del IVA y los que ingresen por la supresión de las exenciones mencionadas.

Ello, agregó para estimular la creación de empleo y reducir la desocupación y la informalidad, lo que, de paso, mejoraría las finanzas del sistema de salud.

Exenciones costosas

De acuerdo con Ricardo Bonilla, que citó cifras del Ministerio de Hacienda, las exenciones al capital le han costado al fisco 7 billones de pesos, un billón de pesos más de lo que se recauda por aportes parafiscales.

Para financiar al Icbf y al Sena con recursos del presupuesto nacional, si se desmontan esos aportes, Alejandro Vera, de Anif, propone acabar con las exenciones al capital, aumentar el IVA a 17 por ciento.