Colombianos compraron el año pasado 0,3% más bebidas alcohólicas, pero pagaron menos por ellas

De acuerdo con la firma Euromonitor, especializada en mercados, el gasto en vino bajó 7,5 por ciento en el año, pese a que se vendieron 1,2 por ciento más de litros.

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enero 22 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-22

Para gastar menos y comprar más en medio de la crisis, Mary Tabion, gerente de investigación de América Latina de Euromonitor Internacional, explica que se compró más en supermercados y tiendas, y menos en restaurantes y bares.

Así, los consumidores redujeron o al menos no aumentaron el gasto en estos productos para dar prioridad a otros.

Los productos que mostraron descensos en el valor de su mercado, fueron, según estas cifras, cerveza, vino y cocteles. El único nicho de mercado que creció en valor fue espirituosos, 1,4 por ciento, pero sus ventas en volumen descendieron 0,3 por ciento.

Si se toman en cuenta las cifras de Euromonitor, las ventas de cocteles preparados (dentro de los que caben productos como Cola & Pola, Smirnoff Ice o Piña Colada) fueron la más afectadas por la desaceleración, pues en valor cayeron 11,8 por ciento y en volumen el 7,2 por ciento.

El aguardiente, que perdido terreno en los últimos años, esta vez se recuperó. La Empresa de Licores del Valle (ELV) reportó un aumento de cerca de 10 por ciento en las ventas por volumen, hasta 12 millones de unidades.

Buena parte del crecimiento de esta compañía lo explican analistas en la recuperación de mercado, maquilas y una agresiva promoción.

"Es lógico que ante la falta de dinero la gente opte por el aguardiente porque mira en la balanza cuál trago puede emborracharlo más con menos precio", afirma Daniel Picciotto, presidente de Pedro Domecq.

Tabion, por su parte, explica que la demanda de aguardiente creció en el 2009 porque tiene un precio muy atractivo. "Los consumidores suelen sustituir el aguardiente por licores importados. Otro factor que impulsa la compra del aguardiente es la disponibilidad de productos sin azúcar", afirma Tabion. De todas formas, dice Picciotto, el consumo per cápita en los últimos 10 años ha caído 30 por ciento.

Según el empresario, el consumo de alcohol per cápita era de tres litros anuales y ahora se encuentra en dos, afectando a las licoreras que son las que más tributan.

El presidente de Pedro Domecq considera que los ingresos de la industria son menores en algunos casos porque el mayor consumo de aguardiente hace que las licoreras bajen el precio y disminuyan sus ingresos, ya que vende menos ron que es de mayor valor que ese producto.

La compañía considera que como el resto de competidores arrojó los mismos ingresos que en el 2008, "tuvimos una mayor utilidad porque hemos sido más eficientes".

"Las ventas nuestras de vinos venían bien pero en diciembre pasado se afectaron, aunque fueron iguales a las de 2008", agrega.

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