‘Colombianos deben aprender a ser pacientes’ El congresista de Estados Unidos Sam Farr dice que en Colombia lo llenan de detalles y datos, pero el mensaje no siempre es claro.

‘Colombianos deben aprender a ser pacientes’ El congresista de Estados Unidos Sam Farr dice que en Colombia lo llenan de detalles y datos, pero el mensaje no siempre es claro.

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noviembre 13 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-13

Ricardo Ávila Director PORTAFOLIO En los 14 años que lleva en el Congreso de los Estados Unidos Sam Farr se ha destacado como uno de los más incisivos miembros de la bancada demócrata. Pero eso no es lo único que hace especial a este Representante a la Cámara por California, quien es considerado una persona cercana a la presidente de esa corporación, Nancy Pelosi. La razón es que Farr vivió en Colombia durante los años sesenta cuando perteneció a los cuerpos de paz, debido a lo cual conoce la realidad del país y habla sin tapujos sobre las posibilidades de aprobación del Tratado de Libre Comercio. PORTAFOLIO lo entrevistó en su oficina del edificio Longworth en Washington. ¿Cómo ve el tránsito del TLC en el Congreso al que usted pertenece? Creo que los Estados Unidos pueden adoptar el TLC con Colombia, pero todo depende de las condiciones. La oportunidad es que éste es el único acuerdo comercial que tiene a su lado una iniciativa como el Plan Colombia en el cual hemos invertido tanto. ¿Qué es necesario? Entender que el Partido Demócrata va a impulsar la agenda social porque para eso nos eligieron. Tenemos la mayoría en el Congreso y ya logramos cambiar el texto tipo de los acuerdos comerciales con el fin de que estos incluyan un capítulo ambiental y otro laboral. En el primer caso, Colombia sale bien librada, pero en el segundo no. ¿Por qué? Los sindicatos son aliados de los demócratas y tienen intereses diversos que se unen en torno a un propósito. La dirigencia laboral puede no saber con exactitud en dónde queda Colombia, pero sabe que muchos líderes sindicales han sido asesinados. En consecuencia, aparte de que a muchos de ellos no les gusta el libre comercio porque puede costar puestos de trabajo en los Estados Unidos, les gusta todavía menos un acuerdo con un país en donde han matado tantos sindicalistas. ¿Qué se puede hacer? Le he tratado de explicar esto a los colombianos con los que hablo. Muchos piensan que esta es una negociación solo desde el lado de los negocios, pero esos días ya pasaron. Ahora que estamos bajo la administración de Nancy Pelosi en el Congreso demócrata hay que entender que no vamos a adoptar un pacto que no le guste a nuestra base política. ¿Qué respuesta ha recibido? La Fiscalía en Colombia ha comenzado a hacer un oficio concreto. Pero los recursos que tiene la unidad especializada y los resultados obtenidos todavía son muy pocos. Por eso hay gente acá que opina que hay que esperar a ver más cosas precisas, no solo en la resolución de esos casos, sino en el apoyo a las organizaciones de trabajadores. Por ejemplo, es muy bueno que haya una oficina en Bogotá de la Organización Internacional del Trabajo, pero muy malo que tenga solo un empleado. ¿El mensaje está claro? Lo que he encontrado es que en el caso del Gobierno hay interés para contestar las dudas. Pero en el caso de la gente del mundo de los negocios, no lo entienden. Acá vemos una cantidad de firmas que hacen lobby a favor del TLC diciendo que hay que aprobarlo porque es una buena oportunidad. No comprenden que esto tiene que ver con nuestra agenda doméstica y con la construcción de una alianza duradera con un Estado en el que debemos confiar. ¿Qué explicaciones ha recibido? A mi me encanta de los colombianos que lo llenan a uno de detalles y de datos, pero que el mensaje que envían no es ni simple ni claro. Cuando uno tiene la posibilidad de viajar y ver la realidad colombiana todo es más sencillo, porque hay un nuevo ambiente que es palpable, el de una nación que ha recuperado su orgullo. ¿Cómo ve el proceso de ratificación en términos de tiempo? Creo que los colombianos tienen que aprender a ser pacientes. Insisten mucho en la amistad que hay entre los dos países, pero deben entender que acá las prioridades no son las mismas y que temas como Iraq o Afganistán también ocupan la agenda. Una vez en Medellín alguien me preguntó por qué no los queríamos y mi respuesta fue: “si no los queremos, ¿por qué acabamos de aprobar 700 millones de dólares en el presupuesto?”. ¿Puede definir el término paciencia? Es un asunto de educación. Uno no puede liderar si la gente no lo sigue. En este momento creo que el Congreso puede aceptar intelectualmente que debería mirar el tema, pero nuestra base política no y menos en un año electoral. Por lo tanto el desafío es educar a los sindicatos en E.U. para convencerlos de que Colombia está progresando, así no haya resuelto todos los problemas. ¿Apoyaría el TLC con Colombia? Sí, dependiendo de las condiciones. De hecho, he sido muy activo en lograr la aprobación del Plan Colombia y hace rato he defendido la ‘colombianización’ de esa iniciativa para que sean ustedes quienes administren esos recursos, porque tienen la gente para hacerlo. Cuando estuve en los Cuerpos de Paz aprendí que había que enseñar, no hacerle el trabajo a la gente. Hace unos días la Representante de Comercio de los Estados Unidos habló de extender las preferencias arancelarias de la Ley Atpdea, mientras se aprueba el TLC… Las vamos a ampliar y no veo por qué no. Ya lo hicimos una vez y no veo problema en hacerlo de nuevo. ¿Comparte usted la creencia de que hay gente en Washington haciendo propaganda en contra del gobierno de Álvaro Uribe y que eso ha entorpecido el TLC? Acá todos somos políticos. Uno en esta profesión sabe que tiene gente a favor y en contra, de manera que uno entiende los comentarios negativos. Pienso que Uribe ha hecho un trabajo extraordinario y acá todo el mundo lo respeta. Incluso la gente que sabe menos de Colombia vuelve con otra opinión cuando viaja allá y en eso hay que seguir trabajando. ¿Más allá del Congreso? Así es. Ahora los sindicatos norteamericanos quieren ir a Colombia y eso me parece muy importante. Incluso el mensaje que yo le he enviado al sindicato de la AFL-CIO es que la presente es una gran oportunidad para apoyar el movimiento sindical a través del TLC y el Plan Colombia. Incluso los podríamos apoyar con dinero. ¿Piensa que puede existir una posibilidad para el TLC entre febrero y marzo del 2008? Sí, creo que hay una oportunidad. Sin embargo, todo depende del progreso que haga Colombia desde ahora hasta ese momento. Muchos piensan que esta es una negociación solo desde el lado de los negocios, pero esos días ya pasaron”.

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