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Comienza a hablarse de ‘ posible’ segunda vuelta presidencial

En el restaurante ‘Leo, Cocina y Cava’ reconocido internacionalmente por su sazón, estaba ayer lleno de políticos. En una mesa se encontraban Juan Fernando Cristo y Rafael Pardo, en otra Juan Gómez Martínez y a otra llegó el ex fiscal Alfonso Gómez Méndez. Más tarde entró el ex presidente del Senado, el tolimense Carlos García.(VER GRAFICO)

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mayo 03 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-03

No todos se saludaron entre si, pero alguién le preguntó a García, quién salió elegido por el Partido de la U. ¿Cómo está senador? Y él respondió entre serio y en broma: "preparándome para la segunda vuelta". Y es que entre los amigos y en la misma campaña del Presidente Alvaro Uribe ya no es tan evidente que se gane en la primera ronda y se empieza a hablar de que se acabó el efecto teflón. La caída en más de ocho puntos en la encuesta que publicaron la semana pasada varios medios de comunicación, y el ascenso simultáneo del candidato Carlos Gaviria, hicieron prender las alarmas. El gerente de la campaña, Fabio Echeverri Correa, calificó el hecho como algo para tener en cuenta. Algo que debe ayudar a que los uribistas se ‘despabilen’ porque muchos de ellos ya daban por sentada la victoria. "Ganado sólo son las vacas", dijo Echeverri en su tradicional estilo. Y dejó ver lo que ya es un secreto a voces: las profundas fisuras que se están dando entre los principales estrategas del uribismo y entre funcionarios del Gobierno. Dentro de la campaña han empezado a analizar las razones del bajonazo, y las tácticas que deben emplear para evitar que el descenso continúe. De 64 puntos bajó a 56, en el lapso de un mes. El principal análisis que se hace en el uribismo es que los escándalos del DAS y del Incoder empezaron a surtir efectos negativos. Para Echeverri, los funcionarios del Gobierno deben dejar de jugar a ‘ser inteligentes’ y dejar al Presidente gobernar, la estrategia más válida, a su juicio para ganar en primera vuelta por amplio margen. Eso sí, el gerente de la campaña considera que tener más de cincuenta puntos es formidable, pues esa es la mayoría que se requiere para trinufar de un solo golpe. Otros analistas del uribismo consideran que se desató una guerra sucia, ‘de lado y lado’. Así lo dijo Hernando Corral, director del periódico de propaganda uribista. Y citó en concreto la información recién publicada de que dos hermanos del consejero José Obdulio Gaviria estuvieron detenidos en Estados Unidos acusados de narcotráfico. Mencionó también la información, proveniente del ‘otro lado’, contra el candidato Carlos Gaviria en el sentido de que disfrutaba de la pensión más alta que colombiano alguno podía tener. Información que a la postre resultó falsa. Un encuestador consultado dijo que lo importante de las encuestas no son los datos en sí mismos sino la tendencia. Es decir, es un hecho confirmado que Gaviria va en ascenso y Uribe ha perdido algunos puntos. Si se mantiene esa tendencia, agregó, es decir, si el Presidente pierde otros ocho puntos en el mes que falta para las elecciones, la segunda vuelta es un hecho. Y como dijo Horacio Serpa, cuando hay segunda vuelta es como si la campaña arrancara de cero. Todos los reflectores se dirigen hacia los dos finalistas. Los dos principales jefes uribistas, Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras, son como el agua y el aceite y así se ha sentido en la sede de la campaña. Vargas Lleras está siendo tentado por algunos reconocidos serpistas para que sirva de puente con el uribismo. Eso significa, dijo uno de ellos, que el polémico senador podría hacerse a la dirección del liberalismo. Paradójicamente, es el propio expresidente Ernesto Samper el que más está empujando ese acuerdo. Lo hace desde París, a donde viajó en busca de una embajada que, según fuentes del Gobierno, no podrá ser la representación de Colombia en Francia "porque el país no se puede dar el lujo de nombrar a un embajador en Europa que no tiene visa a los Estados Unidos". En recuperar ese prestigioso documento lo han ayudado, entre otros, Luis Alberto Moreno, otrora furibundo pastranista. Lo que en un principio se creía iba a resultar muy fácil, es decir, que el Presidente no tuviera que ejercer como candidato para ser reelegido, está empezando a ser cuestionado dentro de la campaña. La tesis central es que tienen que darse hechos de gobierno muy notorios para evitar que Uribe siga perdiendo puntos. El tema de la lucha contra las Farc ha perdido vigencia. Según las mismas encuestas, el asunto que realmente preocupa a la mayoría de los colombianos es el empleo. Las fisuras entre uribistas se dejaron sentir como nunca en el debate sobre el proyecto de reelección de alcaldes y gobernadores que cursa en el Senado. A pesar de que el Gobierno está firme en que debe ser aprobado, la bancada conservadora, que se creía apoyaba al Presidente de manera irrestricta, anunció que no está de acuerdo. Y es que los malos resultados de conservadores en las elecciones del 12 de marzo están siendo atribuidos al poco apoyo dado desde el Palacio. Como dijo un senador liberal de esa comisión: lo que esa rebeldía en las propias filas del uribismo está demostrando es que las mayorías del Gobierno en el Congreso son muy frágiles, y se van a poner a prueba proyecto por proyecto, artículo por artículo. Mucho más si, ganando, cumple el Gobierno con la presentación de iniciativas muy polémicas como la reforma tributaria y los cambios en el régimen a las transferencias que gira el Gobierno a las regiones. A apenas cuatro semanas de las elecciones, el uribismo también se ha puesto nervioso por el hecho de que el 28 de mayo cae en mitad de festivo, es decir, muchas personas salen de puente y la votación puede bajar. Una razón más para ‘despabilarse’, en palabras de Echeverri. Pero las últimas encuestas fueron hechas antes del asesinato en Pereira de la hermana del ex presidente César Gaviria y aunque es claro que el Gobierno de Uribe fue diligente, también es claro que el desmonte de la seguridad a la familia del ex secretario de la OEA deja un sabor agridulce. Incluso que ningún alto funcionario del gobierno se hubiera hecho en el sepelio es otro elemento que no favorece a la campaña de Uribe. De cualquier manera, públicamente, ningún dirigente o candito se atreve a utilizar el hecho como un arma política en contra del candidato presidente o en favor de la candidatura liberal de Serpa. Pero en el fondo se está dejando que sea la opinión pública la que juzgue el grave acontecimiento de la semana pasada. La conclusión parece una: sólo una nueva encuesta certificará el impacto de ese hecho, más si se tiene en cuenta que se ha reconocido la actitud pausada y muy ponderada de César Gaviria al no formular declaración política alguna sobre el crimen. RESULTADOS DE ELECCIONES EN 2002 53 % Cifra alcanzada por Alvaro Uribe en las elecciones del 2002 que le permitió ser presidente en la primera vuelta presidencial.

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