Comienza tercera ronda de TLC con la UE; medicamentos, zonas francas y banano, los temas conflictivos

Hace ocho días, el Consejo de Ministros se ocupó de revisarlos con miras a concretar un acuerdo de libre comercio antes de 60 días.

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mayo 03 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-03

El objetivo es terminar la negociación en la siguiente ronda a mediados de junio y firmar el acuerdo antes del 31 de octubre.

Los Ministros pusieron especial atención a los puntos "en los que todavía estamos lejos de la Unión Europea", dijo una fuente que asistió a la reunión: aspectos del sector agropecuario, propiedad intelectual, las controvertidas zonas francas y el no menos polémico tema bananero y la inexistente zona aduanera andina que anhelan los europeos para que sus productos circulen libremente por ella, entre otros.

El examen de la cúpula gubernamental al proceso negociador del TLC, en el que también participan Perú y Ecuador, y a sus puntos conflictivos era necesario, pues hoy se inicia la tercera ronda en Bruselas (Bélgica), donde ya están concentrados los cuatro equipos y cuya instrucción es cerrar el mayor número de mesas temáticas para que solo quede pendiente un encuentro más en junio y finiquitar la negociación.

"La negociación entró en una etapa de definiciones", advirtió el ministro de Comercio, Luis Guillermo Plata, quien tenía previsto viajar directamente desde Washington a la capital belga para estar dos o tres días esta semana con el fin de tomar decisiones clave que escapan a la competencia del jefe de la delegación colombiana, Santiago Pardo.

El objetivo es firmar el TLC antes del 31 de octubre, cuando termina el periodo del portugués José Manuel Barroso como presidente de la Comisión Europea, y esté en su última fase la ratificación del acuerdo comercial con Canadá, dos hechos que, seguramente, han influido en la decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de 'mover' el TLC negociado con Colombia y al que su partido, el demócrata, envió al congelador del Congreso desde el año pasado.

Los pendientes

Una de las peticiones más polémicas de la UE es la ampliación de la vigencia de las patentes a 25 años y el aumento de la protección a los datos de prueba de medicamentos hasta 11 años (hoy en Colombia son 20 y 5 años, respectivamente), aplazando la competencia de productos genéricos lo que, a juicio de algunas ONG de Colombia, andinas y de la misma UE, llevará a un incremento de precios y bloqueará su acceso a la población más pobre.

El presidente de Afidro (gremio de las multinacionales farmacéuticas), Francisco de Paula Gómez, desestima las proyecciones de las ONG al tiempo que Alberto Bravo, presidente de Asinfar (laboratorios nacionales productores de genéricos), no solo las defiende sino que propone eliminar las patentes de las medicinas.

El ministro de la Protección Social, Diego Palacio, por su parte, asegura que el límite, o línea roja, de la negociación con la UE está dado por el TLC con Estados Unidos, mientras que Santiago Pardo señala que se tendrán en cuenta las normas colombianas, el acuerdo con Estados Unidos y las peticiones europeas.

Otro tema no superado es la objeción europea a que las empresas situadas en zonas francas, o convertidas ellas mismas en zona franca, se beneficien del TLC por las gabelas tributarias y arancelarias que tienen y que las pone en mejores condiciones competitivas frente a las firmas del Viejo Continente.

La nueva política de zonas francas hace parte de la agresiva estrategia oficial para atraer inversión extranjera, que genere empleo y transfiera tecnología.

Aunque el equipo negociador europeo ha bajado su aspiración para que sus mercancías circulen libremente por los territorios de los tres países andinos, haya tratamiento arancelario y recaudo único y normas sanitarias y fitosanitarias comunes (una especie de zona aduanera andina que no se ha logrado en más de 30 años de integración regional), el punto sigue sin solución.

En el conflictivo y viejo tema bananero, Colombia y Ecuador buscan un acuerdo que vaya más allá del que se logró en julio el año pasado, pero que la UE desconoció dos días después a raíz del fracaso de la Ronda de Doha. Los europeos pusieron sobre la mesa una propuesta que afirman que es mejor que dicho acuerdo, pero sus detalles no han trascendido a la opinión pública. Lo único que se sabe es que este es un aspecto clave de la negociación actual que puede terminar en una verdadera sorpresa.

El sector agropecuario, representado en la SAC, pide que lo que se negocie con la Unión Europea signifique un acceso efectivo de los productos del agro al mercado europeo, que puede ser entrabado por normas zoo y fitosanitarias de imposible o muy difícil cumplimiento.

Colombia tiene interés en poder venderles volúmenes significativos de azúcar y productos con azúcar, mientras que los europeos lo tiene en productos lácteos y carne de cerdo.

La UE también está apretando en el renglón de vehículos y autopartes: su propuesta es eliminar aranceles en un plazo de cinco años, a lo cual se opone el presidente de Acolfa (que reúne ensambladoras y autopartistas), Camilo Llinás, quien pide como mínimo los mismos 10 años negociados con Estados Unidos.

El Gobierno está convencido de que esta será una ronda de avances, pues, como lo señaló Santiago Pardo, después de la cita de Lima las partes han intercambiado ofertas y peticiones de manera virtual.

El cronograma acordado es que después de esta ronda en la capital belga habrá un encuentro adicional entre el 15 y el 19 de junio en un lugar que aún está por definir.

Competencia a Estados Unidos

El ministro Luis Guillermo Plata, que a última hora desistió de viajar a Bruselas, estuvo en Washington desde el miércoles hasta el sábado pasado reunido con el representante Comercial de E.U., Ron Kirk, y líderes demócratas para conocer los detalles del TLC que este país quiere retomar (laborales, ambientales) y trabajar hacia su aprobación. La UE, Canadá y otros cuatro países de Europa con los que también se negoció un TLC, serán competidores muy fuertes de E.U. en el mercado colombiano al que sus productos y servicios tendrán un acceso más fluido. Estados Unidos no querrá perder un pedazo de esta torta, menos ahora con una recesión económica encima.

JORGE CORREA C.
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

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